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Primera oferta de abonos para el EbroVisión 2019

Dentro de solo unas horas, a las 11h del míercoles 24 de octubre se pone a la venta la primera tanda de abonos ciegos para la edición 2019 del EbroVisión Festival en Miranda de Ebro (Burgos).

Tras varias ediciones continuadas colgando el cartel de “Todo Vendido” el festival mirandés pondrá mañana miércoles un paquete de 300 abonos al precio especial de 30€. Estos abonos, que permitirán disfrutar de los 3 días del festival, que el próximo año se celebrará los días 5, 6 y 7 de septiembre, podrán comprase únicamente en la página web del festival, a la que puedes acceder presionando este enlace.

Te dejamos con el aftermovie oficial de la edición 2018.

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El EbroVisión 2018 se cerró bailando con La Casa Azul (Crónica del sábado)

El sábado exigía tomar decisiones logísticas porque se daba una colisión de intereses. Ir a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de Salto y Los Coronas o ir al casco viejo para disfrutar de la muestra gastronómica en la Plaza del Ayuntamiento amenizada por DJs desde el kiosco de la plaza. Pudo el hambre y la curiosidad de vivir ese aspecto no musical del EbroVisión. Me quedé con las ganas de un primer contacto con Salto, pero de Los Coronas tengo acumulación de conciertos, la elección no fue muy traumática.

La Plaza del Ayuntamiento estaba de lo más animada, la selección de los DJs nos seguía manteniendo ligados al ambiente festivalero y las múltiples casetas regentadas por establecimientos locales nos tentaban con delicias gastronómicas de lo mas diverso. Opté por sentarme a observar el flujo de público local para dejarme guiar por él antes de decidir en que cola debería ponerme. En estas cosas del yantar las colas no suelen engañar, así que me decidí por la más poblada que resultó ser la del restaurante “La Vasca” que ofrecía una “Tosta de Rabo Guisado, boletus, queso de cabra y cebolla caramelizada”. La cola no mentía, la gente de Miranda es sabia. Luego me hice con el postre en la caseta de al lado, una fantasía de dulce que replicaba a la perfección un tomate, excepto en el sabor, claro.

Y tanto como la comida me gustó el detalle del compromiso del Ayuntamiento Mirandés con la exigencia de la liberación de la Autopista AP1, recordando al Gobierno de la Nación, con un reloj de cuenta atrás situado en el balcón principal, los días que faltan para que finalice la actual concesión y se convierta en una Autovía de uso gratuito para todos.

Unos cafetitos y cigarillos después estaba listo para seguir disfrutando de la música pero sin prever en absoluto que estaba a punto de presenciar la gran sorpresa de esta edición del EuroVisión. A escasos 100 metros de la Plaza del Ayuntamiento y en un pequeño escenario respaldado por la pared de la Iglesia de Sta. María surgieron los norteamericanos Revel In Dimes y aquello fue un auténtico estallido del mejor rock, soul, blues,… los pocos que inicialmente acudimos a su llamada quedamos hipnotizados. ¿Dónde estamos, en Miranda o en un garito a orillas del Mississippi? El rumor no tardó en extenderse a la Plaza y las calles adyacentes, algo grande estaba pasando ahí y a la tercera canción ya no cabía ni un alma más.

Te vas con la sensación de que acabas de vivir un sueño, acabas de disfrutar de una banda increíble, sacada de una película, que desgranaba sin despeinarse todas las mejores esencial del rock primitivo y más auténtico, del soul más transgresor, del blues mas errante, con una guitarra afilada, un bajo que parecía una guitarra, con todos intercambiándose la voz principal según la canción y con una front woman con una presencia escénica impresionante que también sabía apartarse cuando el protagonismo le correspondía a uno de sus compañeros. ¡Como disfrutamos!

La cosa fue muy fuerte y la prueba de como se quedó la peña con lo que acababa de vivir fue que el Road Manager abrió el portón trasero de la furgoneta al terminar el concierto y se hinchó a vender vinilos, CDs y camisetas de la banda.

Este fue el setlist de Revel In Dimes (del que oportunamente me apropié en cuanto se bajaron del escenario):

Runnin
Jumper
This Morning
Rollin’
You Gotta Go
Tuff City (For Love)
K.I.S.S.I.N.G. (I Wanna Know You)
Skinny Woman
Mine
Left/Right
Dimes
Treat Me Nice

Después se subieron a ese mismo escenario Los Bengala, muy energéticos y muy centrados en la película que tienen montada. Estaba lleno y la gente se divertía y disfrutaba pero yo me tuve que marchar porque después de lo de Revel In Dimes aquello me parecía solo ruido.

Sabiendo que el día no me iba a deparar nada mejor que lo que acababa de vivir en la calle me dirigí al Multifuncional del Bayas donde en la carpa abrieron unas Hickeys muy animosas, especialmente la bajista y cantante, pero que no acaban de tener una línea muy definida. Ofrecieron un concierto bastante irregular, con versión de Kaka DeLuxe incluida, y acabando con algo que apuntaba sospechosamente a las Hinds que no me parecen precisamente un buen espejo para mirarse (los milagros suceden, pero no todos los días).

Tampoco consiguió engancharme el rollo para quinceañeras que destilaban muchas de las canciones de Pol 3.14, me quedé con la sensación de estar ante un cantautor de pop comercial un tanto fuera de hora. Quien si que me pareció destacable fue la batería, a la rockera que lleva dentro ese pop sin sal se le quedaba pequeño y no me extrañaría verla en el futuro en una buena banda de rock.

Dentro del Multifuncional abrieron fuego Carolina Durante que contaban con toda mi curiosidad dada su popularidad en las redes por sus canciones “Cayetano” y “El Himno Titular” y por referencias a Los Nikis leídas en algunos comentarios. Me decepcioné bastante rápido, ni rastro de la ironía de Los Nikis ni del gamberrismo simpático de los Siniestro Total primigenios o de Glutamato Ye-ye. Me parecieron una banda de lo más vulgar y nulo interés. A otra cosa.

La Habitación Roja son un referente del EbroVisión y cuentan en Miranda con una buena base de seguidores que disfrutaron enormemente saludando y coreando todos los clásicos de la banda. Guitarreros y energéticos, los valencianos le dieron un amplio repaso a su extensa discografía haciendo parada especial en su último LP “Memoria” del que tocaron 5 temas (Berlín, Estrella herida de muerte, La última noche del año, Madrid y Nuevos Románticos, con la que abrieron el concierto). “Fue Eléctrico” es el segundo album más visitado con Ayer (que fue la encargada de cerrar el concierto), Indestructibles y La Segunda Oportunidad. Otros temas que sonaron fueron De Cine, La Moneda En El Aire, Febrero, Voy a Hacerte Recordar, El Eje Del Mal y Un Día Perfecto.

Los burgaleses La MODA se presentaron en formato de sexteto por la ausencia forzada de su bajista. Los de la camiseta de tirantes y el quejido lastimero se han paseado este año por más festivales que nadie en este País. Si bien no comulgo con su épica de baratillo ni con su rebeldía de boquilla y su falsa modestia, es evidente que la banda ha mejorado mucho en los últimos años y ha encontrado su camino tomando como referente a bandas serias de folk pop como Mumford and Sons y alejándose del circo ambulante de postal de fakers como Gogol Bordello y similares.

El show que ofrecen a su ya legión de incondicionales tiene calidad y está muy cuidado en todos los aspectos, tanto en su sonido como en la iluminación. No faltaron ninguno de sus temas más conocidos y finalizaron el show con “Héroes del sábado”.

Ni la electrónica ni el bailoteo es lo mío pero no quise perderme la puesta en escena de una banda que además de ser cabeza de cartel es todo un clásico del pop español, así que me quedé para las dos de cortesía a La Casa Azul. La puesta en escena con el muro de pantallas, el DJ en lo alto y los músicos “encasquetados” fue bastante curiosa. La gente tenía ganas de fiesta y el baile recorría todo el pabellón. Al final, vaso y cigarro en mano, decidí quedarme hasta el final del concierto, pero viendo y escuchando desde el exterior. La razón para quedarme fue como un pequeño examen a mi mismo, descubrir como de permeable había llegado a ser a bandas como esta que nunca habían sido de mi interés. Una especie de reto, “a ver cuantas canciones de estos conozco sin que yo sea consciente de ello”. A punto estuve de irme totalmente satisfecho de mi impermeabilización de rockero impenitente. A punto, porque entonces sonó “La revolución sexual” y, evidentemente, la reconocí de inmediato.

Ahí se acabó mi EbroVisión 2018, agotado de 3 días muy intensos me despedí hasta el próximo año del luminoso de la entrada sin esperar a la sesión de cierre con DBFC ni los DJs de madrugada en la Sala Orosco.

Me fui satisfecho con lo vivido durante el fin de semana y de comprobar que la esencia que hace que el EbroVisión sea un festival tan especial continúa intacta con el paso de los años. Y esos aspectos que tanto aprecio son:
El ambiente. Tanto dentro del recinto, como en los aledaños donde suele apalancarse la chavalada en cuadrillas entre conciertos o cuando actúa alguien que no es de su interés, el ambiente es de fiesta y camaradería, de gente que va a disfrutar de la música junto a sus amigos.
Una programación variada e interesante que nunca deja de lado la actualidad musical pero que siempre aporta alguna sorpresa que no encontrarás en otros festivales.
Conciertos sin solapes, todo lo que te interese vas a poder disfrutarlo.
Un aforo limitado que permite a todo el mundo disfrutar y no sentirse agobiado en ningún momento.
Ausencia de molestas colas y largos tiempos de espera. Para entrar, para comer, beber, conseguir moneda, acreditarte, ir al servicio, etc… las esperas, si las hay, son mínimas. Quizás este año se haya echado en falta algún puesto de comida más. Los que había eran buenos pero un poco escasos.
Independencia total del clima, estas bajo techo.
Una experiencia muy cercana a la de un concierto en sala, nadie está lejano o ajeno a lo que ocurre en el escenario.
Sets más largos que los 40 o 45 minutos a los que se constriñe a muchas bandas en la mayoría de festivales.
Facilidad de aparcamiento y un transporte oficial muy fluido entre el recinto y el camping y la ciudad.
Actuaciones atractivas en la ciudad, tanto en La Fábrica de Tornillos como en las plazas que se disfrutan sin sufrir ningún tipo de masificación.

¿Que más se puede pedir? Pues que llegue pronto el del año que viene.

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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

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Viernes de celebración con Lori Meyers en el EbroVisión 2018 (Crónica)

Mis obligaciones mañaneras no me permitieron asistir al concierto de los argentinos, afincados en Bilbao, Cápsula, y los míticos Dolphin Blues Band programados a mediodía en La Fábrica de Tornillos, pero si que pude llegar a Miranda a tiempo para disfrutar en ese mismo lugar de Modelo de Respuesta Polar que inauguraban la tarde del EbroVision en la ciudad.

Borja Mompó y los suyos había visitado la ciudad a comienzos de año, como parte de la iniciativa Girando Por Salas, y nos habían ofrecido en Espacio Bocca un concierto íntimo y entrañable. Hoy, con menos aperturas, nos volvían a regalar un concierto extraordinario. Hay delicadeza y sutileza en su música, tonos de acritud y desencanto, pero también puntos luminosos y un halo de esperanza.

Con buen sonido y buen ambiente en La Fábrica fueron desgranado su repertorio que arrancó con Siempre y tras el saludo de Borja siguió con Dos Amigos, Revivir, Crecer, Sábados y cerró su primera parte con Momentos Similares. Después atacaron con Cerrar Heridas, Planes y un Mas Movimientos que tocaron en modo acústico. El tramo final lo iniciaron con Cómo Crees, a la que siguió La Guerra, Que No Se Apague, tras la que anunciaron que ya se iban, cosa que hicieron tras regalarnos Juventud y El Cariño. Fue un concierto impecable, muy bien programado como una isla fuera del ajetreo propio del recinto de festivales en Bayas, dándole ese toque de evento especial que tan bien encaja con las creaciones de los valencianos.

Aún tenía bastante fresco el concierto de Vulk en Berriz un par de meses atrás, así que no les tenía en mi lista de bandas por descubrir, por lo que me quedé un rato disfrutando de la ciudad antes de acudir al Bayas. Aún llegué al recinto con tiempo de ver el final de su actuación en la carpa. Dentro de su propuesta primariamente inspirada en el post-punk en algún momento llegué a percibir retazos de unos Psycheledic Furs en su primera época. Su música es ruda, martilleante, con pasajes que te pueden llevar a la ansiedad o el desasosiego pero sin dejar de lado las armonías. La voz del cantante tiene poder, es grave, profunda y su presencia escénica es potente, al igual que la del bajista.

  • Sure Drop
  • Second Heat
  • A Contemporary Statement
  • Back To Night Fight
  • Behiaren Begirada
  • Little Gay
  • Bugo Hall
  • Brazil
  • Zaldia Burning
  • No Muscle

El combo neoyorkino Boytoy abrió la jornada en el Multifuncional. Tengo que reconocer que desde el primer momento me sentí atrapado por la forma de tocar la batería de Chase Noelle, que además tener una estética que emparentaba con la de Johnny Thunders tenía un estilo de tocar que no dejaba de recordarme al de Jerry Nolan. ¿Sugestión?¿Asociación de ideas? No lo se, pero ahí me tuvo todo pillado. Tanto que luego quise conocerla y charlar un rato con ella, cosa que pude hacer.

Aunque su música la podríamos catalogar de pop rock garajero su sonido no está basado en el ruido, sus guitarras no suenan sucias, son mas ruidistas las guitarras de Ron Gallo que disfrutaba viendo a sus paisanas desde las primeras filas. Fue un concierto muy refrescante y disfrutable el del trío neoyorkino que a su formación habitual de dos guitarras y batería sumó también a una bajista.

Tuve un breve encuentro con el manager de Angel Stanich previo a su show, iba a hacer algo revolucionario en Miranda, empezar con Galicia Calidade, algo que no había hecho nunca. Me dejó flipando pensar que alguien pudiera considerar eso como una gran noticia. Pues si, Stanich empezó con Galicia Calidade y no con Un Día Épico, ¡Paren las rotativas!

Son varios años seguidos viendo conciertos de Angel Stanich, últimamente hasta le entiendo perfectamente, no se si porque ha mejorado su dicción o porque han mejorado los equipos de sonido y la sonorización de los recintos. Me divierten mucho sus descacharrantes e ingeniosas letras y suena bien en directo, tiene una buena banda, pero… siempre acabo marchándome pensando que su directo no me aporta nada que no me hayan dado ya sus discos. Debo ser solo yo, pero eso es lo que me ocurre.

Aunque el show comenzase de una forma diferente acabaron cayendo todos los clásicos, que la audiencia coreaba a grito pelado, Día Épico, Escupe Fuego, Mezcalito, Señor Tosco,… para acabar con los clásicos Carbura!, Metralleta Joe y Mátame Camión con la que bajó a cantar entre el público. Hubo un momento bastante anti climax en el que Stanich paró el concierto para embarcarse en una farragosa alocución relativa a un asunto local de Miranda que seguramente dejó a mucha gente perpleja. A veces el exceso de confianza tiene estas cosas.

Durante el concierto de Ron Gallo se cambiaron las tornas y fueron las cuatro Boytoy las que le siguieron desde las primeras filas. Arrancó su show con el Somethin’ Stupid de Frank Sinatra y comenzó a llevarnos caprichosamente desde el sonido garajero (particularmente los pasajes que más me gustaron fueron aquellos en los más me recordaba a los The Dream Syndicate originales), al art-rock, o a melodías rayanas con el punk. Te deja con la sensación de que se pasa el concierto experimentando con la audiencia, perdiéndola a veces pero recuperándola de inmediato con momentos de gran brillantez en los que nos envolvía con sus texturas sonoras.

Este fue el setlist que desgranó en Miranda y que abarca tanto canciones de su celebrado LP “Heavy Meta” como de su posterior y polémico EP “Really Nice Guys” e incluso avances de su próximo disco como “Always Elsewhere”:

  • Somethin’ Stupid
  • Put the Kids to Bed
  • Kill the Medicine Man
  • Always Elsewhere
  • Blaster
  • Really Nice Guys
  • Temporary Slave
  • Do You Love Your Company?
  • It’s All Gonna Be OK
  • Please Yourself
  • Black Market Eyes
  • Emotional Impact For Sale
  • Young Lady, You’re Scaring Me

Llegó el turno del cabeza de cartel principal de esta edición del festival, los granadinos Lori Meyers, que andan inmersos en la celebración de su 20 aniversario y la promoción del recopilatorio que abarca toda su carrera.

Con un repertorio muy contrastado y ampliamente conocido por un público que abarrotaba el pabellón unos Lori Meyers especialmente guitarreros y contundentes comenzaron a desgranar su lista de éxitos acompañados por un público totalmente entregado. Sin dejar nada a la improvisación y contando con su propia mesa y técnicos de sonido (en contraste con los que usaron los medios proporcionados por el festival) los granadinos son una garantía de éxito, tanto por su capacidad de convocatoria como por su profesionalidad.

Mas que un concierto exclusivo de aniversario fue su repertorio habitual en torno a los 80 minutos con un rush final sin pausas en el que encadenaron Siempre Brilla El Sol, Eborracharme, Religión, ¿Aha Han Vuelto? y Mi Realidad para terminar con Alta Fidelidad.

A mitad del concierto salí un rato a la zona de los Food trucks a liarme un cigarrillo (pero sin dejar de oír y ver el concierto por la puerta central) y me encontré con Anni B Sweet, pareja de Noni, quien me comentó que el próximo año tendría nuevo disco y que sería en castellano. Buenas noticias, sin duda.

Les di a Empty Files las dos canciones de cortesía y como la electrónica no eres lo mío, era tarde y había que volver a casa para recuperarse y estar listo para la larga jornada del sábado, dejé Miranda rumbo a La Bureba.

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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

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Así arrancó el EbroVisión 2018 (Crónica del Jueves)

Como en años previos empecé a notar que el EbroVisión es un festival diferente nada más llegar, aparcando a escasos 50 metros de la entrada del recinto. Y un par de minutos mas tarde, tras un breve paso por la cabina de acreditación estaba listo para disfrutar de las primeras actuaciones en la carpa exterior.

Este año las encargadas de abrir el festival fueron el trío madrileño “Cariño” que fueron las ganadoras del concurso de bandas noveles “Ebromergentes”. Nos ofrecieron un pop sin complejos que recuerda a bandas que se hicieron populares en Elefant, el sello que en breve publicará las primeras grabaciones de María, Paola y Alicia. Se notaba que era la puesta en escena de unas primerizas pero eso lo compensaban con la naturalidad y frescura de la que hacían gala encima del escenario.

Arrancaron con “Momento Inadecuado” a la que siguieron “Nada Sigue Igual”, la divertida “Souvenirs”, “Todos los Días”, “Llorando en Espinos”, “Bajona”, “Su Portal”, “Bisexual”, la cuasi punk “Mierda Seca” y cerraron con la que pudiera ser su primer single “Canción Pop” un tema de amor adolescente. No hay duda de que les faltan tablas, pero los que allí estábamos pudimos percibir su potencial y, yo particularmente, pienso que Elefant es un sello perfecto para ellas.

Además de su experiencia abriendo el festival vi a dos de ellas disfrutando del ambiente y el resto de actuaciones de la noche y tenían intención de seguir en Miranda en los días posteriores por lo que supongo que se volvieron a Madrid con algo más del EbroVisión que su propio debut festivalero.

La líder y front woman de la siguiente banda en pisar el escenario, Texxcoco, se llama Adriana y tiene muy poco que ver con la candidez bisoña que desprenden las componentes de Cariño. Super simpática, agradable y sonriente en el trato cara a cara, cuando sube al escenario Adriana es un torbellino de energía incontenible.

Aún reciente su paso por el Asteroide Rebelde del Sonorama (mi querido escenario 3), y a pesar de desprender la misma energía y ofrecernos prácticamente el mismo repertorio apenas alterado en el orden de alguna de las canciones, aquí la cercanía era mucho mayor que en Aranda y tanto su impacto visual como su contundencia sonora se hacían mucho más palpables. La de Texxcoco fue una experiencia muy parecida a la que se tiene que disfrutar con ellos en una sala, aunque estuviésemos en un espacio abierto y aún con luz de día. Los canarios son una banda en progresión con la que siempre disfruto.

Ya dentro del pabellón, y tras el paso del huracán Adriana, nos esperaban los valencianos La Plata que traían bajo el brazo “Desorden” uno de los discos más interesantes del año, producido por el impagable Carlos Hernández Nombela, así que las expectativas eran máximas.

La banda estuvo correcta, pero se les percibe distantes, sin acoplarse del todo a un escenario que les sobrepasaba y quizás la frialdad que ellos percibían nos la transmitían al público. Su actuación fue un visto y no visto, en poco más de media hora se fumaron todas las canciones de “Desorden” y estaban bajando del escenario. Está claro que no disfrutamos de su mejor día y no llegaron a envolvernos en directo con esas extraordinarias atmósferas que desprende su LP, especialmente en canciones como la magnífica “Me Voy”. Me los tuve que saltar en Aranda por un solape horario doloroso y aquí me quedé un tanto descolocado. Espero una revancha porque se que ahí hay mucho más.

Egon Soda ofrecieron un concierto impecable en cuanto a puesta en escena, sonido, banda bien engrasada y maquinaria bien engranada, nada chirriaba. ¿O si? Quizás adolecen de un exceso de falta de chispa, de sorpresa, de ofrecer un sonido rock y funk un tanto casposete. Músicos super profesionales curtidos en mil batallas que tocan en varias de las bandas más populares de este país y alguno de ellos como mercenario de otros tantos artistas. Está claro que la calidad ejecutoria se da por garantizada pero está precisión y este refinamiento a mi no me transporta a ninguna parte, me resulta un ejercicio estilístico un tanto estéril que en ningún momento me mete de cabeza en el concierto.

Los que si me metieron de inmediato en su concierto fueron Viva Suecia, no me canso de ver en directo a los murcianos, que además de que de la impresión de que su LP “Otros Principios Fundamentales” siga teniendo cuerda y vigencia para rato, han incorporado después de su publicación otros dos temazos adicionales como “Casi Todo” y “Todo lo que Importa” a su repertorio en directo.

Cada día más sueltos y desenvueltos en directo, y con un repertorio cargado de temazos, los conciertos de Viva Suecia se han convertido en celebraciones que arrancan a un gran nivel con Piedad, El Nudo y Los Años y que van subiendo en intensidad y comunión con el público hasta llegar al éxtasis final del trío de tema de cierre, Permiso o Perdón, Bien Por Ti y Hemos Ganado Tiempo. Un cierre en el que pagan el precio de la popularidad de esas canciones en contraposición con los conciertos de dos años atrás en los que hacían un cierre perfecto con “Mamá, te va a encantar” y su creschendo hasta la explosión final en la que el martilleo rítmico de Jess abre paso a las guitarras de Rafa y Alberto y se lanzan todos a una persecución sin fin.

Un set de 75 minutos para una banda a la que veremos en breve encabezando carteles y que EbroVisión ha tenido el buen criterio y la visión de anticiparse otorgándoles antes que nadie ese reconocimiento y ese privilegio.

Quentin Gas & Los Zingaros cerraban la noche en Bayas con su particular psicodelia sureña y se sintieron un tanto descorazonados al comprobar como a una gran parte del público les podía la responsabilidad de acudir a su puesto de trabajo al día siguiente sobre su deseo de seguir de fiesta disfrutando con ellos. Para los que no tenían obligaciones laborales la fiesta siguió tras Quentin Gas pero ya en la ciudad, concretamente en la Sala Orosco donde oficiaron de DJs el radiofónico Angel Carmona y Jotapop hasta bien adentrada la madrugada.

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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

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Y ahora el artículo que estabas esperando dándole cera al Sonorama (como el año pasado)

Pues no, mi maestro, el Sr. Miyagi me mandó dar cera el año pasado, pero este año me ha dicho que toca pulir cera. Y yo soy un discípulo muy obediente, pero tengo que aclarar que lo mío ha sido siempre dar y que estaba cazando gorriones el día que enseñaron a pulir.

Como no estoy en Aranda, sino en el sábado de las fiestas de mi pueblo (el mejor de Burgos, para que no hagan falta mas pistas, y aunque tenga el título de ciudad) he cambiado el cordero por un chuletón a la plancha, pero el Ribera que lo ha acompañado, un crianza de 2015 que he pillado esta mañana en el Eroski, va a estar muy presente en este artículo. Pero el que habla soy yo, no el Ribera del Duero que baña mi sangre, que quede bien claro.

Quien no esté al corriente puede remitirse a mi artículo del año pasado en kigonjiro.com, no vaya a parecer hoy que aquí nos dedicamos a chupar pollas o a bailarle el agua a quien convenga o nos pague (esto no es Je Ne Sais Rian o similares). Simplemente el año pasado tocó dar y este año tocar pulir.

Lo mejor de todo es comprobar que el Sonorama escucha. No estoy diciendo que a mi, sino a toda la gente que desde “tuiter”, “feisbuc”, y demás redes sociales, manifestó su descontento sobre como habían ido las cosas en la edición de 2017.

Y es que este año se han resuelto muchos de los problemas que denunciamos y criticamos el año pasado y, en lo que a mi artículo respecta, se han atendido muchas de las demandas y peticiones en el listadas, algunas con soluciones que sobrepasan las propuestas que yo hice, todas ellas dentro de una crítica constructiva que pretendía sumar.

Nada mas entrar en el recinto ya vi aplicadas versiones mejoradas de soluciones que yo había planteado para la redistribución de espacios, y vi que se habían ampliado los puntos de recogidas de pulseras, que se habían duplicado los carriles de acceso, que todas las casetas de venta de sonos, y de atención al público, estaban sobradamente atendidas dese el minuto uno, que el escenario 3 ahora tenía capacidad para absorber un concierto grande sin taponar la vía de acceso y salida del recinto,… en fin, que vi, nada mas entrar, que se había trabajado mucho en aplicar soluciones. Y esas cosas toca reconocerlas igual que el año pasado tocó criticarlas.

Si, ya se, me vas a decir que el sábado hubo momentos de agobio. Yo no lo sufrí porque estaba refugiado en el asteroide rebelde (el escenario 3) huyendo de esos infiltrados del mainstream que son Izal y Dorian, que quieren traer la confusión a la galaxia, pero pude ver como se desplazaban en masa los stormtroppers en determinados momentos.

No puedo achacar a la organización del Sonorama el comportamiento humano. Si después de haber ampliado el recinto en varios miles de metros cuadrados, haber desplazado a una zona independiente el merchan y la restauración, agilizado la entrada duplicando los carriles, rediseñado para mejor los espacios de barra y aseos, y haber eliminado la opción de posibles tapones en el escenario 3, resulta que la vía de acceso y salida se colapsa eso ya no es culpa de la organización, sino del comportamiento humano. Comportamiento que quizás pudiera haber sido en parte previsible, pero que solo es achacable a la gente.

Si el chip de instrucciones de 20 mil stormtroppers procesa a la vez la misma información nos encontraremos con todos ellos abandonando a la vez el escenario principal tras el “¿show?” de IZAL con destino a la zona de restauración saturando los establecimientos de comida para recargarse las pilas antes de que comenzase el show de Dorian, que es lo que les recomendaba a todos ellos la famosa Guía Capullín, que viene por defecto en las Apps de sus Androids. Y ahí no hay previsión posible que solucione los atascos y la saturación, son inherentes a este tipo de individuos y su raciocinio, o su falta de él. Para nada achacable a la organización del festival, así que no lo veo como un problema de organización sino como el producto de la estupidez humana. Incluso en el caso de que la organización esté encantada en ocasiones con esta falta de pensamiento popio de las tropas del imperio y de los consecuencias que esto conlleva.

Así que visto todo lo mejorado y que el control del movimiento uniforme de masas no está en sus manos, solo me queda felicitar al Sonorama, y congratularme de que hayan estado atentos a quienes demandába(mos) estos cambios.

Eso si, no puedo dejar de recordar, con pena, cuando este festival se caracterizaba por estar poblado por “seres únicos” en lugar de por “seres iguales”,  y sin esos “arenales” con sus pistolitas de agua, y demás mierdas, que los habituales están echando tanto “de más”.

Y, después de pulir cera, volvamos a lo que sigue sin solucionarse.

Es hora ya de que esa Plaza del Trigo se viva fuera de allí. Empezando por un streaming que la lleve a cada rincón del mundo y siguiendo por una “descentralización” que resuelva ese colapso que atenaza a la calle Isilla.

La mitad de los presentes ya ni oyen la música, y la otra mitad aseguran estar “escayolados”. Es hora de limitar el acceso para que El Trigo sea algo disfrutable. Una emisión en streaming que se replique con una buena pantallaza y potente equipo de sonido en otra plaza de Aranda podría ayudar a ello.

Y rescato una petición no atendida de mi artículo del año pasado. Las tres casetas para el merchan y la firma de discos, una por escenario. A ver si el recinto nuevo se diseña incorporando una solución que permita que los grupos, al terminar sus conciertos, puedan vender y firmar sus discos a la vez que tienen un punto de contacto con sus fans.

Como el año que viene el Sonorama será en el nuevo recinto de “El Picón” habrá que esperar hasta que vivamos la próxima edición antes de sugerir mejoras a la organización. La única sugerencia que me atrevo a adelantar es: mantened el aforo actual para el nuevo recinto antes de ver si es ampliable en 2020 y posteriores. No pongáis el carro delante de los bueyes, no es la forma de buscar el punto de equilibrio.

Tranquilo, Txomin, déjalo en mis manos, yo me encargo.

Ya hemos comprobado con las mejoras aplicadas en el recinto y organización, que el Sonorama escucha, y es de justicia reconocerlo. Pero no puedo dejar pasar, como ya advertí el año pasado tras mis dos crónicas, que mi espíritu crítico podría ser castigado si solicitaba una acreditación de prensa este año. Y, que me aspen si fue ese el motivo o no, pero la empresa externa encargada del tema me denegó la acreditación para esta edición, pese a haberme currado con puntualidad e interés cada nueva noticia que afectaba a esta edición del Sonorama.

Manifesté que no iba a achacar a mis críticas una posible denegación, pero luego no dejé de pensar que no era de recibo que la mejor crónica del festival en 2017 (modestia aparte) se viese privada de estar acreditada en el mismo, y así se lo dije en un mensaje privado a Javier Ajenjo. Su respuesta fue clara y concisa: “Txomin, déjalo en mis manos, yo me encargo”. Y lo hizo, no fue una maniobra de distracción del Imperio dispersando a los rebeles.

Lo desvelo porque es otra muestra más de lo que decía al principio de que han solucionado lo que estaba en sus manos (en contraposición a lo que no lo está, lo causado por el comportamiento humano) y porque, cuando me ha sido posible, he estado observando (sin que el pudiese identificarme) como está pendiente Javier de cada puñetero detalle.

Todos le veis cuando se sube al escenario del Trigo a anunciar la actuación sorpresa, cargando con ese pedazo de botellón del que yo daría buena cuenta muy a gusto, y ese cartel de “Espíritu Ribera” haciendo de hombre anuncio, pero yo he estado observando como cuida cada detalle. Haciendo de anfitrión, y colega, con las bandas, dentro y fuera del backstage; preocupándose de que esté bien hasta lo mas insignificante, volviéndole a decir al encargado del acceso al recinto como deben funcionar las cosas y que no son aceptables retrasos ni atascos; supervisando y haciéndose presente también en los escenarios desperdigados por la ciudad; en fin, cuidándose de todo. Y siempre con una sonrisa en la boca.

Así que le agradezco enormemente que haya tenido unos minutos para mi y me haya solucionado el tema de la acreditación. Pero si me conocéis un poco ya sabéis que eso no tiene ninguna influencia en lo aquí escrito, simplemente el año pasado tocó dar cera y era de justicia que este año tocase pulir cera. Bendito Sr. Miyagi.

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El jueves, con Bunbury y Lagartija Nick en el Sonorama, la noche fue toda magia

SOLEA MORENTE

Conseguí llegar con tiempo solo de ver como se despedía Joana Serrat en el 3 justo antes de que Tulsa hiciese lo propio en el principal con un “Atalaya” que me hizo pensar que si Miren y cía tirasen más por ahí, por una música más energética y animada, me daría menos pereza ponerme con ellos. Al ver a Charly Bautista no pude evitar pensar en cuantas veces mas le vería este año encima de un escenario del Sonorama. Creo que al final solo fueron dos, las mismas que podría haber visto a Ricky Lavado pero que por el desajuste en los horarios solo llegue a verle una y fue andando por el recinto y no tras su batería. Ambos son dos auténticos pluriempleados del rock patrio.

Si que llegué a tiempo para ver completo el concierto de una Soleá Morente a la que todavía veo buscando su sitio y cuyos tres primeros discos me dejan cosas interesantes que no se acaban de consolidar y solo hay que escuchar la versión tan radicalmente distinta que ha hecho hoy en directo del “Dormidos” de su primer disco con Los Evangelistas para constatar lo brusco de estos volantazos.

Esta nueva andadura, acompañada de Napoleón Solo propone una música mas vitalista, menos oscura y mas bailable, pero a la vez es menos consistente y homogénea, quizás demasiado ecléctica, con un abanico demasiado amplio que abarca desde filtreos con palos del flamenco tradicional hasta la electrónica para la pista de baile.

Arrancó su show con La Alondra cuyos teclados finales me trajeron ecos de los primeros discos de Medina Azahara, y siguió con otras dos mas de su nuevo LP “Olé Lorelei” Anoche Me Preguntabas y Ya No Solo Te Veo A Ti tras las que hizo el primer homenaje a su padre interpretando La Estrella, canción de Enrique Morente que ya hizo aquí en el Sonorama hace 3 años con su hermana Estrella y Los Evangelistas en aquel Morente Vive! tan recordado. Y después de lanzarse por soleares (¡y con autotune!) en La Misa Que Voy Yo, vino esa reinterpretación del apocalítico “Dormidos” que comentaba al principio, en medio de la cual insertó unos versos del “Mirame a los ojos” de Enrique Morente.

El concierto dio hasta para un homenaje a Las Grecas con su “Te estoy amando locamente” y no faltaron “Olé Loreley” y ese “Baila Conmigo” en clave electrónica para las pistas de baile con el que cerró su concierto.

No me fui muy convencido de este cambio estilístico después de haberla disfrutado militando en las filas del frente ruidista, pero pensando a la vez que no podía atar su carrera a la de personajes que, además del salto generacional, tienen cada uno de ellos carreras propias cargadas de importantes proyectos y otras prioridades ajenas a ella. Y como asunto totalmente al margen, provocado por el título del LP, me preguntaba también si Soleá sabría que “Lorelei” fue un mítico festival de rock alemán de los 80 y 90 por el que pasaron David Bowie, The Cure, U2, Santana, Garbage, Rory Gallagher,…

NEUMAN

Tras Soleá tenía planeado seguir circulando por los escenarios principales hasta que acabase Bunbury y luego pegar un volantazo y cambiar de carril al escenario 3 para lo que me diese tiempo a ver de Egon Soda y los conciertos completos de Pasajero y Deltonos, y a partir de ahí perderme por la zona de restauración y tiendas hasta la hora de Lagartija Nick. Tampoco es que fuese a estar cenando hora y media, pero si que quería irme lejos no fuese que se me “pegatinase” algún virus mortal.

Pero vino El Cigala (o mejor dicho, no vino) y me descojonó entera la agenda. A la media hora de esperar me harté y me fui al asteroide rebelde a ver un rato a El Increíble Paso, en el que iba a ser mi primer contacto con ellos. Comprobé que podrían acabar ofreciendo algo de interés, que tenían potencial, pero mi cabeza estaba entre dos escenarios en ese momento sin centrarse en ninguno de los dos. Los ritmos cubanos que se filtraban en las paradas entre canciones me acabaron devolviendo al escenario principal donde desde la lejanía, y viéndolo a través de la pantalla de la torre de sonido, vi el final de su set (que se me antojó muy corto) mientras me estaba CESPM por haberme descojonado el plan del jueves.

Con ganas de disfrutar de la música de Paco Román y los suyos me dejé envolver inmediatamente por los guitarreos de Neuman con los primeros acordes de la enorme (y no solo en duración) Deleted Files de su recientemente reeditado “Crashpad” tras la que con Fear/Hi Love me sentí teletransportado como por arte de magia al Día de La Música de 2014 en el Matadero de Madrid, cuando durante dos días, en showcases de 20-25 minutos pasó por el escenario toda la cuadrilla histórica de Subterfuge. Y, oh casualidad, Paco lucía hoy la camiseta que recordaba ese 25 Aniversario del sello que celebramos aquellos días.

Siguieron con dos temas más de su último LP, All That Matters y la más contundente Boystar que calentó el terreno para la que sin duda es su canción más popular, Turn It. Y estábamos disfrutando todos a saco cuando notifican que hay que acortar el concierto para tratar de reconducir el desfase horario causado con “la cigalada” previa. A la gente no le sentó nada bien, pero peor aún nos sentó que al poco de comenzar Sil Fono el sonido sufriese un brusco corte (yo, al principio, pensé que algo se había jodido en el sistema de amplificación del escenario Castilla y León) y solo oyésemos a Neuman por los amplis del escenario mientras, sin esperar a que terminase el concierto, comenzó a atronar la banda de Bunbury desde el escenario principal.

¿Que cojones es esto, que coño está pasando aquí? Mal que les recorten el concierto pagando los platos rotos por El Ciagala, pero del todo inaceptable que lo hagan a mitad de canción y por la fuerza bruta (bajando el sonido y arrancando a saco el siguiente concierto). Neuman terminaron Sil Fono y me pregunto que pasaba por sus cabezas en esos momentos. Desde luego entre el público teníamos un cabreo del copón. Y también me pregunto si alguien engañó a Enrique Bunbury y le hizo pensar que el set recortado de Neuman había llegado a su fin o si fueron sus huevos maños los que dijeron “aquí estoy yo y no espero ni un segundo mas”. Lo desconozco, pero estoy seguro de que si después se enteró exactamente de lo ocurrido no creo que esté muy orgulloso de como sacó del escenario a unos colegas. Prefiero pensar que no fue consciente de lo que estaba ocurriendo en realidad.

BUNBURY

Por culpa del sorpresivo arranque en el principal mientras aún seguíamos tratando de disfrutar del final de Neuman, aunque fuese a bajísimo volumen, me perdí la entrada de Bunbury al escenario principal y parte de “La ceremonia de la confusión” (vaya coincidencia de título tan oportunamente puñetera dadas las circunstancias en las que comenzó a sonar).

Mis expectativas (sin doble sentido esta vez) eran grandes para este concierto y dejé los prejuicios en mi pueblo antes de venir hoy hasta Aranda, tenía muchas ganas de vivir un show de Bunbury y, de paso, tratar de entender porque hasta ahora ha desdeñado su presencia en festivales, más allá de tener la certeza de que lo que suponga tener ante si un público que está allí expresamente para verte a ti (y solo a ti).

Con solo escuchar La actitud correcta, la Cuna de Caín y En bandeja de plata ya tuve claras muchas cosas. La primera la solvencia de la banda, super profesionales, no solo técnicamente, tocando, sino en presencia escénica, no podrá quejarse Bunbury de como le arropan a todos los niveles. La segunda, esto es un concierto de rock and roll en toda regla (si, si, hay que aclararlo aunque pueda parecer de perogrullo). La tercera, que buena es la sonorización del Sonorama, la hostia, que gozada poder disfrutar los conciertos con esta calidad de sonido, que producción, suena como un puto cañón. La cuarta, he hecho bien en dejar prejuicios y fantasmas del pasado en casa porque Bunbury se estaba cascando un show monumental.

Y así siguió transcurriendo el concierto, a un nivel altísimo, con la peña entregada, disfrutando y celebrando todas las canciones; y después de una primera tacada de cinco temas de su último álbum tiró de clásicos, incluyendo alguno de Héroes del Silencio con los que hasta los mas despistados se sumaban al coro, como ocurrió con Mar Adentro mediado el show, que desató una auténtica locura, al igual que lo hizo Maldito Duende justo al final del show. No había mas que leer las caras de la gente para certificar que la noche fue toda magia.

Espero que Bunbury haya dado un puntapié a cualquier prejuicio que le quedase contra los festivales porque yo tengo muchísimas dudas de que lo que me pueda ofrecer en un teatro pueda mejorar la experiencia que hoy he vivido aquí. Será una cosa diferente, seguro, pero dudo mucho que mejor. Creo que han sido la primera banda que no me ha hecho pensar que ese escenario enorme les caía grande y he visto pasar por ahí a unos pocos durante todos estos años. Y está muy claro que conciertos como el de hoy, en un festival, además de abrirle la puerta de su música a mucha mas gente, proyectan un Bunbury de una dimensión mucho mayor que aquella en la que el mismo se había confinado (desconozco si consciente y voluntariamente).

El concierto del festival sin ninguna duda. (Si, si, ya se que el jueves es el primer día, pero es que esta es mi última crónica y ya he hecho previamente las del sábado y viernes, en ese orden, así que no me estoy adelantando a los acontecimientos. Ya dije el primer día que iría en retroceso, como la libertad de expresión en España).

PASAJERO

No venían al Sonorama desde 2013, el año en que estuvieron en una Plaza del Trigo aún no totalmente abarrotada de aspirantes a stormtrooper, y mientras arrancaban con “Hoja en Blanco” ya se percatarían de que el público del asteroide 3 no necesitaba ser salvado de ser distinto, ni de ser igual (como el del Trigo), que estaba allí con ellos en el corazón del asteroide rebelde por elección propia y meditada, pero Pasajero pensó que podría ser conveniente recordarles “Las Consecuencias” y que la amenaza constante de los “Francotiradores” podría hacerles arrepentirse de haber puesto en riesgo su libertad vigilada. Pero se entendió alto y claro: “mientras nos aguanten las fuerzas, que se vayan todos a la mierda”.

Y rendidos a los pies de Pasajero nos adentramos en su “Parque de Atracciones” intergaláctico donde a cada guardia imperial que nos cruzamos le recordamos que no son “Intocables” y que mientras sigamos respirando será porque estamos vivos y sin perder el equilibrio, así que lo demás no importa porque siempre podremos ir a por ellos. Mientras, nos dejamos arrastrar por el impresionante final de “Autoconversación”, que dejó el firme listo para que entrase la apisonadora de “Borro mi Nombre” encantada de decepcionar.

Y, entonces ¿Cual de todos éramos nosotros? Joder, pues seguíamos siendo los rebeldes del asteroide 3, pero rotos de felicidad, no como antes de que llegase Pasajero. Pero ya se podían manchar tranquilos y seguros de que estábamos disfrutando y riendo como los “Hombres tristes” y que nos quedamos con ganas de mucho más porque estos setlist de 35 minutos nos duran lo mismo que una caña y un pintxo.

Bendito escenario “Burgos, Origen y Destino”, este si que es el auténtico Salvavidas de los Balas Perdidas (los misfits, los impares, los rebeldes, los problemáticos, los a contra corriente, los locos,… y paro, porque el guión para el anuncio “Think Different” ya lo escribió Steve Jobs) y no aquel al que cantan mis paisanos del quejido lastimero y la camiseta de tirantes.

LOS DEL TONOS

Después de “taitantos” años siguen demostrando en cada directo que su lema “el rock americano es posible en castellano” es una auténtica realidad. Hace tiempo que rhythm and blues de los orígenes fue mutando hasta convertirse en este Rock desnudo y primitivo que han descargado este año en su vuelta al Sonorama.

El contundente redoble de batería que arranca Taquicardia nos metió sin avisar, sin cita previa, en un concierto que iba a transcurrir a base de guitarrazos, sin contemplaciones y sin perder el tiempo en presentaciones ni chorradas, con poco más de media hora disponible no se puede andar gastando la energía (y mucho menos el tiempo) en tonterías.

Estamos ante una banda muy curtida, que ya ha trapicheado en todas las esquinas del rock and roll y navajeado en todos los rincones del blues, el country y la americana. Cada nota, cada acorde, cada punteo, cada riff emerge desnudo de sus guitarras, todo está a la vista, no hay nada que enmascarar. Los antifaces para el carnaval porque aquí las guitarras te hostian a cara descubierta.

Aunque sean una banda con la que cierras los ojos y automáticamente te sitúas en un amplio salón de madera del Medio Oeste Americano, pegado a la barra, bourbon en mano, y rodeado te tipos raros con pinta de cazurros y peligrosos (votantes republicanos todos ellos), eso no es inconveniente alguno para poder disfrutar sin límite, y con muy buen sonido, aquí en el corazón de Castilla La Vieja, en un festival. Además para ver a Los Deltonos no necesitas ni el visado ni la tarjeta verde, ellos no te la van a pedir, solo hace falta que te guste el buen rock and roll.

Estiraron magistralmente el tiempo antes de tener que dejar paso a los siguientes, y la verdad es que les cundió bastante, lo suficiente para regalarnos todo esto:

Taquicardia
Elvis
Que Podríamos Hacer
No Por Nada
No Puedo Esperar
Horizonte E.
Mirar Atrás
Sur
Listo
Gasolina
Escucha
Hard Luck Blues

Ves Lapido como, aunque breve, te podía haber cundido un poco más, era cuestión de haber comenzado a tiempo. Ahora solo me falta verles en sala, que siempre se me tuerce. A ser posible en nuestra querida “Tancabria” y si es con amigos en “Los Picos” mejor que mejor.

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El Refugio Antiaéreo de Los Planetas me vendría muy bien ahora mismo, pero Granada pilla muy lejos y no se si seré capaz de encontrar por aquí un zulo donde aislarme las próximas dos horas. Me metería en mi taquilla de la sala de prensa, pero ni quepo ni se pueden abrir y cerrar desde dentro. ¿Pero como me castigas con una pachangada antes de Lagartija Nick? Con lo bien que me estaba fluyendo el día… a pesar del empacho de marisco.

LAGARTIJA NICK

Para cuando terminó Analema, de su último álbum, “Crimen, Sabotaje y Creación”, ya había conseguido pillar un sitio de privilegio enfrente de Juan Codorniu. Fue arrancar Lo Imprevisto y sentir que me arrollaba un tren, las mismas putas sensaciones que el otro día durante el concierto de Nine Inch Nails en Madrid; se la colocas sin avisar a “Torrezno” y no se le resiente para nada su setlist.

Después de la sincera y descarnada crítica política de Europa, Europa llegó un momento para el recuerdo, doble, para Jesús Arias, el hermano de Antonio, y para Joe Strummer, con una canción titulada precisamente Strummer, e incluida en el Picture Disc “El testamento del sol”, que ha visto la luz este año aunque se tratase de material rescatado del archivo de Jesús. Con una entrada martilleante de la batería de Eric nos lanzamos hacia la Estratosfera, el único tema de “Su” que sonaría esta noche, al que siguió la explosiva Agonía, Agonía para, siguiendo con el disco nuevo, adentrarnos en El Teatro Bajo La Arena y La Leyenda De Los Hermanos Quero, perseguidos y silenciados por el franquismo.

Soleá Morente, que había abierto este mismo escenario por la tarde volvió a pisarlo para acompañar a los Lagartija durante esa bestialidad de canción que es Vuelta de Paseo del “Omega”. Y tras Omega llegó el momento de recordar “Inercia” (que para el que no se haya enterado ha sido reeditado en vinilo este año) con El Nuevo Harlem y Satélite. Solo quedaba cerrar el concierto con la misma canción que cierra la edición CD de Crimen, Sabotaje y Creación, una pieza llamada Exilio que me pilló con el paso cambiado porque no está incluida en mi edición en vinilo. ¿Me pintáis el vinilo de rojo pero me dejáis esta canción fuera? 🙁

Ya he dicho que el de Bunbury fue el concierto “del festival” (no me retracto, pero las comillas están ahí por algo), pero yo estaba allí por esto, para sacarme la última espina que me quedaba clavada de unos 90 secuestrados por una relación tóxica y la responsabilidad de tener los salarios de mucha gente cargados sobre mis espaldas. Se que no es lo mismo porque cada disco tiene su momento y algunas canciones ni siquiera tienen ahora la misma lectura que entonces, ni sería el mismo repertorio en función del disco que tocase en cada momento, pero me gusta la reinterpretación actual y ha coincidido con la presentación de otro discazo como Crimen, Sabotaje y Creación, cosa que no hubiese ocurrido -por ejemplo- el pasado año si no se hubiesen caído a última hora del cartel de la XX Edición del Sonorama Ribera. Y que haya sido estando sobre las tablas esta formación en concreto lo hace mucho más especial.

Menos mal que mi coche se conoce la N-1 de memoria y pudo traerme hasta Briviesca con el piloto automático, porque yo aún seguía en el Nuevo Harlem, en el otro andén, pensando en que no querría sufrir la pena de no poder volver a los Lagartija en un próximo destino.

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Próxima escaramuza rebelde: “Dar cera, pulir cera”.

Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

Artículos

El viernes de los guiris en el Sonorama dispara las acciones de Viva Suecia

THE SUBWAYS

Hay que estar muy seguro de que el menú que tienes preparado va a satisfacer hasta a los más exigentes sin que decaiga en ningún momento la excitación de los comensales, y perviva el ansia por abalanzarse a por el siguiente plato, para poder dejarse de picoteos y entremeses entrando directamente con un plato tan contundente como The Subways. Y si, el chef lo tenía muy claro, nos había cocinado para hoy platazo tras platazo en los dos escenarios principales. Y todos los platos maridaron de maravilla con Ribera del Duero aunque el pequeño de los “unicejo” se empeñase en tener una nevera bien provista de cerveza fría.

A los Subways no se le quita la sonrisa de la boca ni aún teniendo que arrancar con una audiencia reducida y además les agradecen que les arropen aunque esté cayendo un sol de justicia. No solo son cañeros, también son simpáticos y agradecidos.

Arrancaron con el clásico “Oh Yeah” que desató los primeros saltos y botes de una audiencia concentrada en disfrutar de cada uno de los 40 minutitos que los británicos tenían programados.

Con cada nueva canción aumentaba el efecto llamada y todos los que iban entrando se iban sumando a la fiesta mientras otros no renunciaban tampoco a perdérselo pero a cierta distancia, protegidos del sol bajo la exigua sombra que proyectaba la torre de control de sonido. Un Billy Lunn siempre sonriente se esforzaba por dirigirse a nosotros en castellano al introducir las canciones y animarnos a saltar, bailar o participar coreando sus canciones o entrando en los juegos que nos proponía. Mientras Charlotte Copper recorría corriendo con su bajo kilómetros de escenario y miraba de reojo de tanto en tanto al fondo del backstage donde quien suponemos su pareja portaba sobre su pecho a su aún diminuta hija Riley, nacida el pasado febrero.

Taking All the Blame, All or Nothing, Turnaround, I Want to Hear What You Have Got to Say, We Don’t Need Money to Have a Good Time, You Kill My Cool, Celebrity, Girls & Boys, y un Rock & Roll Queen que lleva años desatando la locura en el cierre de sus conciertos, nos cargaron las pilas para el resto de la potente jornada que nos esperaba. Igual no siempre resulta ser cierto lo de que no necesitemos dinero para pasarlo bien, pero con los Subways es mucho mas fácil. Uno de esos conciertos de los que te marchas pensando: “y que sean tantos los que se hayan perdido esto…”.

RAYDEN

Muy pendiente de si acabábamos de formar o no la figura humana de los Objetivos de Desarrollo más grande del mundo, me tuve que mantener a media distancia entre el escenario Aranda de Duero y el lugar escogido para crear la figura. Así que vi el concierto de Rayden con un ojo puesto en la figura.

Yo huyo del RAP. Y de los “ripieros” ya ni te cuento. Pero no metería a Rayden entre los primeros, y mucho menos entre los segundos, que son los reyes del yoismo y que se dispersan tanto escribiendo letras (o lo que digan ellos que hacen) que empiezan una canción hablando supuestamente de su barrio y acaban aterrizando en Marte, después de haber rezado con el Papa, asistido al parto de una foca monje y de haber extraído uranio en Namibia, y todo ello en la misma “canción”, y sin tartamudear de vergüenza.

Y no le meto en esos grupos porque además de que sus letras tienen calado, y coherencia, suelen tocar temas de interés social y son críticas con el sistema o el entorno. Puntua a su favor también que se acompañe de una buena banda en directo que le da una pulsión y una base muy en clave rock, y no que se presente con un simple pincha que apriete al play para reproducir siempre la misma mediocridad de bases chunda chunda como tantos otros.

No es lo mío, pero no solo me gustó el concierto sino que la base musical sobre la que recita me pareció que fluía y emparentaba mucho mejor con esta jornada rockera que lo que iba a ofrecernos justo después Angel Stanich, que musicalmente es un tanto light.

Lo que no me gustó tanto fue el exceso de charleta entre canciones. Me parece cojonudo -y casi una obligación- que los músicos aprovechen el púlpito del que disfrutan para denunciar injusticias y movilizar o hacer pensar a la gente, y mas tras 10 años en los que hemos visto como desaparecían muchos de los derechos y logros sociales conseguidos tan duramente, por no hablar de una libertad de expresión de la que llevábamos años presumiendo ante nuestros colegas guiris y que ahora recordamos como si lo hubiésemos soñado. La mayor víctima del retroceso asumido a cambio del progreso y la globalización en la era del buenrollismo, lo políticamente correcto y los Likes.

Pero lo que menos me gusta es que previamente me desmenucen las letras de las canciones, que no me consideren cualificado para interpretarlas o ligarlas con algún tema de actualidad sin que alguien tenga que expresamente puntualizarlo. Si alguien está allí a pie de escenario en un concierto tuyo está claro que no será porque le ha tocado de premio en el palo de un helado. Igual que tampoco me gusta que me digan que esto no es un concierto propiamente dicho, que es como un trailer, una muestra promo que se digna dar para interesarnos en su obra y que vayamos a verle a un concierto “de verdad” en un teatro o sala. Suena un poco a “he venido aquí solo en misión comercial, a captar clientes y te lo digo así, a la cara”. El tono de charlatán de mercadillo haciendo una demostración práctica del pelapatatas mágico también me resultó un tanto abominable.

Joder, quería divertirme con las crónicas y, de sopetón, me he puesto en plan trascendental. Me suele pasar cuando me topo con gente que se toma demasiado en serio y pone el carro delante de los bueyes para despistar respecto a si va o viene o que trata de justificarse ante cosas que aún nadie le ha reprochado. Vamos a otra cosa, ¿Viene el drone a sacar la foto o no?

Objetivo conseguido, la foto tardó en llegar.

ANGEL STANICH

Ya sabíamos que el Sonorama nos había programado Un Día Épico y que para disfrutarlo tendríamos que resistir en una tarde de agosto que Escupe Fuego, y a mi me tocó hacerlo además participando en el gran reto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que pensé que sería una actividad que iba a durar solo unos minutos al terminar el concierto de The Subways pero la perseguida figura humana formando el logo de los ODS, y la fotografía aérea que la plasmó para la historia, no se materializaron hasta ya comenzado el concierto de un Angel Stanich (y banda) que han cosechado un clamoroso éxito desde la edición de su disco “Antigua y Barbuda”, con el que no han parado de girar por toda España plantando en cada escenario la bandera del país antillano, al igual que han hecho hoy en el principal del Sonorama.

Mátame Camión porque debo ser un Señor muy Tosco (o directamente muy mayor, que cojones, que los años pesan) porque el directo de esta Angel Stanich Band no me añade nada a lo que ya recibo en el disco y que vive más de lo hilarante de las letras que de la música que las envuelve. La única mejora con respecto a las veces anteriores que he visto a Stanich es que ahora -y mas con este sonidazo- le pillo todas las letras que, como he apuntado, para mi son lo mejor de la experiencia “barbuda”.

No faltaron Mezcalito, Hula Hula, y otros de sus habituales y divertidos disparates en un setlist que enlazaba al final Carbura! con Metralleta Joe y Mátame Camión y que antes de empezar la trilogía nos anticipaba que iba a sonar una sintonía sorpresa al final en homenaje al “gran caído del cartel de esta edición del Sonorama”, pero fue solo después de terminar Mátame Camión, y de que Angel se lanzase a nadar en medio del público, que descubrimos que se refería a un Julio Iglesias, que comenzó a sonar por la megafonía con el “me va, me va, me va, me va,..”. Una broma final que se mantuvo solo durante unos breves segundos.

Aclarado pues el enigma del caído al que se refería Stanich, hay que aclarar también que el supuesto drone que nos tenía pendientes del cielo nunca llegó y que inspirados por la tecnología española de la que orgullosamente hacía gala El Milagro de P Tinto, la foto se sacó desde la cesta de una grúa telescópica que estaba aparcada junto al escenario principal.

Vista aérea del escenario principal durante la actuación de Angel Stanich

L.A.

Solo hay dos bandas nacionales con las que nunca me he preguntado porque coño no cantan en castellano. A una la vi, y disfruté, ayer y es Neuman, y la otra es L.A. y es parte del sabroso menú de hoy.

Y no me lo pregunto porque todo encaja a la perfección, como la palanca de cambios en la transmisión, sin chirriar mueven todo el conjunto. L.A. es un caso raro de banda que nunca me he preocupado de ir expresamente a ver, pero que siempre meto en mi ruta cuando les tengo en un cartel. No son de los que me ponen en la carretera sino de los que me amortizan el viaje, porque les sumo con la certeza de que Luis Alberto Segura y su banda no me van a defraudar nunca en directo.

La única duda que me plantean es si en el hipotético caso de que un día decidiese cambiar la forma en que ahora tengo organizados mis vinilos les seguiría dejando en la “L” con los nacionales o si les pasaría a la “L” con los de americana.

Y aunque tengo mis preferidas como “Outsider”, “Ordinary Líes”, “Pictures on the wall”, “Elisabeth”, “Love comes around”,… tampoco me siento decepcionado cuando alguna de ellas no entra en un setlist porque la sustituta no me va a decepcionar. Como hoy, que los estaba escuchando dejándome llevar y con tal falta de preocupación que no he tomado ni una puta nota.

“Oh, Why?”
– Porque soy el puto “King de l@s bestias”
– Pues vaya bajón.
– No hay problema, ahora me pincho el “Live at Low” para ponerme High.

LAPIDO

Este fue el momento puñetero del día, un solape muy cabrón y doloroso. ¿Me dejo arrastrar por la inercia brutal de hoy entre el principal y el segundo y me quedo al concierto de Nada Surf o salto al hiperespacio y aterrizo en el asteroide rebelde para ver a José Ignacio Lapido? No puedo dejar totalmente abandonado hoy al escenario 3 que tantas veces me ha salvado la vida, con suerte llegaré a las últimas de Nada Surf.

Putadón doble, desconozco la razón pero cuando llego siguen probando sonido y no empiezan hasta las 22:10h. En otras ocasiones podría no tener importancia pero son 10 minutos que me pierdo del final de Nada Surf.

Recordó Lapido que no venía desde 2011, año en el que abrió el sábado el principal, pasando intencionadamente de su visita hace 2 años con Los Cero y su Maniobra de Resurrección encabezando el principal.

Esto fue lo que les dio tiempo a tocar hasta que les avisaron de que tenían que cortar. Jose Ignacio se lamentaba y nosotros más aún, pero si te extiendes 10 minutos más de lo debido probando sonido esto es lo que te puede acabar pasando y, aún con lo perdido fue posiblemente el set más largo que resonó en el escenario 3 este año.

Nuestro trabajo
Luz de ciudades en llamas
Lo creas o no
La antesala del dolor
¡Cuidado!
Lo que llega y se nos va
La versión oficial
Noticias del infierno
Cuando por fin

Un buen concierto de rock and roll clásico, a veces más stoniano y otras más “americana” de una banda en plena forma en el que casi la mitad de las selecciones corresponden a su último álbum “El alma dormida”, incluida “La versión oficial” para la que cogió la acústica, pero que no se olvidó de pelotazos de toda la vida como “La antesala del dolor” de En Otro Tiempo, Otro Lugar o la fantástica “Luz de ciudades en llamas” del EP homónimo de 2001.

¡Cuidado! Algo suena raro y nadie sabe que es.

MORCHEEBA

Enorme sorpresa encontrarnos a unos Morcheeba renacidos, mucho mas cercanos al r´n´b que a la electrónica, con una importante presencia y peso de guitarras y teclados sin procesar en un show que comenzó con “Never Undo”, precisamente la canción que también abre su nuevo álbum “Blaze Away”.

Magnética presencia la de Skye Edwards cuya figura parece flotar sobre el escenario mientras te envuelve con el terciopelo de su voz. Anuncia Friction, un clásico de Big Claim su segundo álbum, publicado aún sin finalizar el siglo pasado pero que suena renovado pasado por el filtro actual, siguen con Otherwise de Charango para volver a retomar el segundo álbum con The Sea al que siguió uno de los temas que les puso en el mapa, Trigger Hippy, y después una versión de It´s Summertime, también del nuevo, con profusión de guitarras.

Tras preguntar Skye Edwards a la peña si está lista para bailar se lanzan con una versión del Let’s Dance de David Bowie, a la que sigue un Blindfold que contó con el contrapunto de la participación del público y que daba paso al rush final que se abría con Let Me See y se cerraba en todo lo alto con su tema más popular “Roma no se construyó en un día”.

Un concierto que ha encajado mucho mejor de lo que yo esperaba en el fluir de una programación de tono rockero y que ha resultado un aperitivo perfecto para el plato fuerte de la noche que entra al relevo en el escenario de enfrente. Cuando hay calidad no hay problema en adentrarse en estilos que se salen de tu zona de confort e incluso disfrutarlos.

LIAM GALLAGHER

Decía un arandino en el foro más rockero de este País al poco de acabar el concierto de Liam Gallagher: “A nivel nombres creo que ha sido uno de los días más memorables. Creo que a Ajenjo no le cabía un piñón por el culo de la emoción” y añadía “Ver a Liam en mi pueblo ha sido una de las cosas más emocionantes que recuerdo”.

Lo extraordinario de este concierto del menor de los Gallagher no era como resultase, sino el mero hecho de que se produjese, que una auténtica Rock and Roll Star mundial, la voz de una banda de la importancia y trascendencia de Oasis, se subiese a un escenario en el corazón de Castilla La Vieja, en un festival cuya nómina se nutre de bandas nacionales y cantando en castellano. Y que además lo hiciese en un momento en que su estrella brilla bien alto tras la salida de su álbum de debut en solitario el pasado invierno, y a la vez que en otros grandes festivales de todo el mundo (Lollapalooza, Sziget, Main Square, TRNSMT, Isle of Wight, Northside, Eurockéenes, Latitude, Les Vielles Charrues o el propio FIB), eso ya es para nota.

Y además no es para nada el caso de aquel que por tirarse el moco va y se gasta todo el presupuesto en un solo nombre y todo lo demás es calderilla. Es que lo han arropado con un cartel de lujo, hasta el punto de que puedes quitar al mismísimo Liam y sigue quedando un viernes que corta la respiración y, todo ello, manteniendo el equilibrio de importancia, peso y atractivo entre las bandas nacionales e internacionales del día.

Estoy muy cansado de ver a Liam en directo (que no in person, como hoy) en strqreamings de los festivales que he citado y alguno más y tengo que decir que no nos ha dado en Aranda menos que en esos otros festivales, bien de voz, una buena actitud y disposición, el set habitual y una banda de acompañamiento super profesional, que además en el Sonorama ha gozado de un sonido envidiable, me aventuraría a decir que ha sido el mejor sonido del que ha disfrutado Liam este año. Después de las primeras canciones me he ido a la parte mas alejada del escenario y era una gozada tal que me he quedado allí hasta el final.

Si a la buena actitud y predisposición de Liam y ese sonidazo le sumas que 2/3 del repertorio han sido clásicos de Oasis ¿Que más le puedes pedir?¿Que te toque Wonderwall dos veces? Ja ja, y es que la ha comenzado dos veces, porque ha abortado el arranque en la primera ocasión ya que alguien no había entrado a tiempo.

Un día histórico para el Sonorama y para todos los presentes que hemos tenido la fortuna de vivirlo.

  • Rock ‘n’ Roll Star
  • Morning Glory
  • Greedy Soul
  • Wall of Glass
  • Bold
  • For What It’s Worth
  • Bring It on Down
  • Come Back to Me
  • Whatever
  • Supersonic
  • Cigarettes & Alcohol
  • Wonderwall
  • Live Forever

VIVA SUECIA

Esto no va a ser nada objetivo porque desde aquel fantástico primer Mini LP en Clifford estos chavales me tienen totalmente ganado. Igual si no llego a ser un loco de los 10 pulgadas hubiese tardado en conocerlos y hubiese entrado en contacto con Viva Suecia cuando ya eran un secreto a voces. La primera vez que pude verlos en directo “Otros Principios Fundamentales” llevaba solo unos días en la calle y supe de inmediato que nunca más iba a tener la oportunidad de volver a verles en una sala pequeña. Lo tuve claro incluso antes de que ellos mismos se lo creyesen del todo y lo asumiesen como profesión y no como hobby.

No hace ni una semana que en 180 grados de Radio 3 Leyre Guerrero ponía el dedo en la llaga mientras presentaba “Amar el conflicto”, la versión no electrónica de “Todo lo que importa” que se incluyó como extra en la reedición ampliada del LP, mientras avanzaba los conciertos del Sonorama: “La aparente facilidad con la que Viva Suecia firman hits es admirable”. Es como si Rafa Val fuese paseando por Murcia y se tuviese que ir agachando a cada rato, “hostia, mirad lo que se me acaba de caer del bolsillo, vamos a grabarlo”.

Y Leyre hablaba de los hits, pero es que los discos de Viva Suecia no tienen relleno, puedes hacer el setlist por sorteo que te saldrá un concierto cojonudo. Tan bueno, sino mejor, que el que les obligue a seleccionar un horario limitado de festival. Es mucho lo que se queda fuera cada día y me estoy planteando pedir por escrito que me garanticen un mínimo de 75 minutos de concierto antes de comprar la entrada.

Y lo de esta noche en el escenario Castilla y León del Sonorama es una clara muestra de lo que digo, set de solo hits y hasta han tenido que eliminar sobre la marcha “Acabaremos muriendo en ello” para no salirse del horario.

Que se encontrasen en la situación de hoy, viendo desde el escenario gente hasta donde les alcanzaba la vista, era solo cuestión de tiempo, porque lo evidente no puede ocultarse ni ignorarse por siempre, y era ya un desperdicio sangrante tenerles tocando con gafas de sol cuando han venido adelantando por el arcén a tantos que reciben posiciones de privilegio por el mero hecho de llevar muchos años en circulación.

Emergentes, los cojones; la regla de los 3 últimos discos* les posiciona como banda absolutamente top en el panorama nacional y ya está sobradamente demostrado que tienen la solvencia y recursos necesarios para defender esos discos tirando abajo el teatro. La gente se merece disfrutar ya al completo de todos sus temazos y no solo de la increíble colección de hits que han descargado esta noche. Mientras escribo esto, y viviendo vidas paralelas a las de los murcianos, tengo en directo en otra pantalla uno más de los incendiarios conciertos de Wolf Alice, esta vez desde el Sziget de Budapest, ¿Que pasaría cuando les pusiesen en un buen horario con set de mas de una hora? Pues lo que está ocurriendo ante mis ojos ahora mismo, que lo están poniendo patas arriba. Y, a pesar de ello, algún cegato les hará volver a salir el próximo fin de semana con gafas de sol y set de 45 minutos porque son jóvenes y solo tienen “un par de discos”. Abran paso señores, sirvan esto fresco que de congelados ya podrán tirar en otro momento.

Y aún estaban Rafa, Fernando, Alberto y Jess bajando por la rampa del segundo escenario, con la imagen de ese gentío todavía en la retina, cuando justo enfrente, desde el escenario principal, surgía arrolladora la versión electrónica de ese fantástico “Todo Lo Que Importa”, que Viva Suecia grabó con Elyella DJs para su EP Lovers, y ponía a bailar a la ingente multitud que aún seguía en el recinto cuando estaban a punto de doblar la esquina las 4 de la madrugada.

Vaya viernes, casi no he podido pisar mi querido territorio rebelde, sacrificando a La Plata hasta dentro de 20 días en el EbroVisión, pero es que si te encuentras con un día en el que son los Subways los que abren los escenarios principales, es que ese día hay un cambio en el equilibrio de la fuerza, una anomalía cósmica que hay que saber aprovechar cuando se produce. Y hoy tuvimos la suerte de que no hubiese marisco en el menú y todos los platos han salido a tiempo, bien cocinados y bien servidos. Y hasta he tenido un par de horas de descompresión en las que he dejado pasar los conciertos de Milky Chance y La M.O.D.A., un poco por saturación y otro poco por falta de interés, pero sin nada que me hubiese impedido completar mi jornada con ellos.

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  • Para los que no conocen la regla de los 3 últimos discos, es una regla muy sencilla que sirve para medir el nivel real, el estado de forma, en que se encuentra una banda en cada momento. No mide toda una carrera, ni que puedas tocar un setlist de 5 horas lleno de éxitos, ni que de un single vendieses 7 millones de copias el siglo pasado, la renta histórica no cuenta, solo los 3 últimos discos. Y aunque en el caso de Viva Suecia la regla esté aplicada un tanto ventajosamente, porque sus dos primeros discos son Mini LPs, la regla les otorga esa bien ganada posición de privilegio.

Próxima escaramuza rebelde: “El jueves, con Bunbury y Lagartija Nick en el Sonorama, la noche fue toda magia”.
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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

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Mi sábado en el Sonorama, la contracrónica (desde el escenario tres en el asteroide rebelde)

Tenía previsto arrancar este sábado sonorámico con el concierto de Maga en el escenario Castilla y León, pero tuve una escaramuza con una patrulla de Stormtroopers entre Briviesca y Aranda que se prolongó más de lo previsto y acabé aterrizando en mi querido Escenario 3, el asteroide rebelde, justo cuando comenzaban a sonar Los Punsetes.

Mucho más concurrido de lo habitual, y más aún para esas horas, los que esperaban la descarga de los madrileños se extendían hasta bastante más atrás de la zona de la mesa de sonido. Mesa pilotada, por cierto, por el Comandante Nombela, que ha sido el encargado de dirigir hoy este primer ataque de la Escuadrilla Rebelde contra las Meganaves del Imperio y quien al final del concierto estaba mas solicitado que los propios Punsetes. Y es que el Sonorama debería plantearse ponerle una oficina oficial a Carlos Hernández en el recinto porque la mitad de las bandas habituales del festival son miembros de su tripulación y a los que aún no ha producido, o llevado su sonido, hacen cola impacientes para que les grabe, produzca, les enseñe su espada láser o simplemente para saludarle. Un fenómeno.

Pues nada, “que le den por culo a tus amigos”, o a quien tengas al lado, porque empiezan Los Punsetes y toca aparcar todo lo demás. Sobre el escenario una Ariadna estática e impasible el ademán, marca de la casa, como ya nos tiene acostumbrados y es seña de identidad de la banda junto a su atuendo estrafalario, que esta vez era un vestido retro de bebé con cofia incluida y hasta podías imaginártela recostada en un carrito de bebé “de familia bien” de la postguerra, de aquellos con ruedas altas y capota a juego con el vestido de su ocupante, con la chacha paseándola por El Retiro.

Sin tregua siguieron disparando ráfagas letales: Mabuse, Alférez Provisional, Tráfico de órganos de Iglesia, Dos Policías, Dinero, Camino… hasta que alguien les pidió su Opinión de Mierda y decidieron escudarse tras un Arsenal de Excusas. Tu Puto Grupo, Me Gusta Que Me Pegues, Maricas y ¡Viva! cerraron el set. Van como una máquina, enlazando una con otra, sin respiro, todas estas ráfagas de sarcasmo. Lo hacen siempre, pero mas razón aún disponiendo de un tiempo tan limitado. Y se agradece porque la energía, y sobre todo el tiempo, que otros invierten en decir sandeces, obviedades, agradecimientos y saludos a la familia, Los Punsetes se lo ahorran para dar cabida a mas canciones e himnos que completen su show.

El Sonorama recibía este año a Los Punsetes presentando su 5º disco, “¡Viva!” publicado el pasado año, pero a su vez coincidiendo con la reedición durante el último RSD de su buscadísimo y tempranamente agotado LP de debut del que rescataron en Aranda “Maricas” y “Dos Policías”.

JOSELE SANTIAGO

Lo de Izal ni lo entiendo, ni quiero entenderlo, así que mejor no me preguntéis. Ya la primera vez que les vi en directo me resultaron repelentes y me parecieron una mala copia de Vetusta Morla aderezada con toques de Danza Invisible. Desde aquel día les evito, y no es cosa fácil porque son omnipresentes y les siguen legiones de fieles. Y que las entradas de día del sábado fuesen las primeras en agotarse y el llenazo que presentaba el escenario principal da buena muestra de que son un fenómeno fans mas propio del mainstream comercial que de este mundo indie que abandera el Sonorama.

Así que en mi pavorosa huida de “estos fenómenos” vuelvo a encontrar cobijo en el escenario tres donde estaba Josele Santiago, retomada su carrera en solitario tras la revuelta enemiga que también pasó por el Sonorama en 2012 y que tuvo un último espasmo el Día de la Música en la Plaza de Callao de Madrid patrocinado por la Fnac. Y además se presentaba en el festival con un excelente álbum bajo el brazo, “Transilvania”, cargado de postales y retratos.

Un Josele ya muy de vuelta de todo se presentó con formación de dos guitarras, teclados, bajista y batería y comenzó a desgranar su particular visión irónica de la vida con “Prestao” de su reciente y celebrado LP “Transilvania”, tras la cual su inconfundible voz, rasgada y profunda, nos regaló un consejo, “que a nadie se le ocurra pensar por su cuenta que para eso ya tenemos líderes y a Netflix” y se arrancó con “Pensando… no se llega a ná”. Siguieron “Fractales” y “El lobo” y con su habitual mordacidad e ironía introdujo “Como reír” sobre el peloteo y reírle las gracias al jefe y con ella arrancó una tacada de 3 canciones más de “Transilvania”, a la que siguieron “Un Guardia Civil” (Canción carcelaria, subgénero patrio de la institución apuntó en la intro) y “El Bosque”. Apremiado por el reloj tuvo que despedirse con “Baila el viento” y cerrar con “Olé Papá” de su primer disco en solitario “Las Golondrinas Etcétera”.

Tenía muchas ganas de ver a Josele en solitario, en una clave muy diferente a su trabajo en Los Enemigos y esa ha sido otra de las deudas que me he pagado a mi mismo en esta edición del Sonorama

TEXXCOCO

Para ayudarnos a lidiar con la, no por anunciada menos temida, invasión de las masas del imperio recibimos en el asteroide rebelde a una aguerrida escuadrilla de jóvenes pilotos canarios, Texxcoco, que curiosamente han seguido el mismo camino que Viva Suecia, publicando su primer Mini LP en ese auténtico semillero de talento emergente que está resultando Clifford Records, para luego fichar por Subterfuge, donde han publicado este año su LP “Disorder”.

Se me colocó al lado otro refugiado (y este además “divorciado” porque su mujer le había abandonado esta noche para pasar a engrosar las huestes de Imperio que abarrotaban el escenario principal) y antes de que acabase “Lucifernando”, sin conocer de nada a la banda y tras haber oído únicamente completo el “No Control” de apertura me suelta a bocajarro “que cañeros, muy noventeros, me recuerdan a Nirvana, El batería tiene un punto Dave Grohl con esa melena”. El tío resultó ser un fan de Iron Maiden y Metallica, pero no andaba desencaminado, y los dos seguimos disfrutando de la descarga “espídica” de garaje rabioso que continuaba imparable en el escenario.

En píldoras de 2 y 3 minutos fueron cayendo uno tras otro hasta 10 temas de los 12 que incluye “Disorder” entre las que intercalaron “Green Stranger” del EP “Blu” y “Sunset Eyes” del citado Mini LP de Clifford “Psychonaut”, y en un set que cerraron con “The Other”, la única que giraba a bajas revoluciones era “Velvet Love”.

Tengo que decir que en directo me han resultado mucho más interesantes y atractivos que en disco, la intensidad del concierto no decae en ningún momento y por mi cabeza pasaron bandas británicas de lo que muchos llaman postpunk pero que para mi siempre han sido la segunda oleada punk que surgió tras la original del 77, pero en el caso de Texxcoco armados con unas guitarras más sucias y garajeras, de ahí que mi compañero ocasional apuntase rápidamente hacia el grunge nada mas comenzar el concierto.

LOS NASTYS

Mi última misión de la noche (y del festival) en el asteroide rebelde era recibir a una cuadrilla de auténticos guerrilleros, fajados en mil escaramuzas sorpresa contra el enemigo en las que invariablemente han diezmando y puesto en retirada batallones enteros de la guardia imperial. Garaje alegre y divertido, pero tienen mucho peligro, me advertía una nota al margen en el parte de la misión.

“Somos Bon Jovi y vamos a tocar unos temas que ya conocéis todos vosotros”. Ya me están tomado el pelo nada más empezar. Igual les tengo que recordar que hace ya casi 40 años que Siniestro Total se presentaba en Madrid al grito de “Buenas noches, Santander, somos los Ramones”.

Esto resulta mas divertido de lo que esperaba. En efecto, la nota tenía razón, son peligrosos, una panda de gamberros desbocados que antes de que te des cuenta te han liado en su trama fiestera. Mas que trama, que suena a planificado, lo de los Nastys es un barullo, algo descontrolado, anárquico y caótico. Me estoy imaginando a mi abuela mirándoles de arriba a abajo y soltando aquello de “ojito que estos son unos piezas”.

Y tanto que si lo son, se montan una buena fiesta en el escenario y gamberrean y vacilan todo lo que les da la gana, dejándote la sensación de que has caído en medio de un guateque con los amiguetes de su barrio. Entre el breve repertorio que pudieron encajar en esos 35 escuetos minutos pudimos distinguir principalmente canciones de su nuevo LP ”Música para el amor y la guerra” como Quiero ser Otro, Bla Bla, Bla, Malditos al Nacer, Baby, Es Tiempo de Cambiar, … para terminar con Veneno de Serpiente, no sin que antes Luis nos regalase un striptease que comenzó como un amago pero en el que terminó, sin ningún atisbo de pudor, cantando más de media canción con los pantalones abajo para luego aconsejarnos de cachondeo que no se lo contásemos a nuestros padres. Menos mal que no les enseñó la polla en el escenario principal a las fans de Dorian e Izal, porque en ese caso ya hubiese aparecido en la sección de escándalos de la prensa bienpensante y no como un episodio divertido en un blog del asteroide rebelde como este.

VINTAGE TROUBLE

Ya solo quedaba una casilla que marcar en mi agenda del día, los californianos Vintage Trouble en el principal iban a ser mi despedida de este Sonorama Ribera. Todo un acierto contar con la banda de Ty Taylor para cerrar en alto una edición sobresaliente en la que el festival se despedía de su recinto actual.

Empezaron lanzando un grito de llamada para avisar a todos los desperdigados por el recinto que estaban allí y su show iba a empezar. “Sonoramaaaaaa, no puedo oíros” dijo Ty Taylor antes de lanzarse con “Run Like The River”. No puedo oiros, no puedo oiros, insistía animando a la gente a unirse a la fiesta coreando “Run Baby Run” hasta que hicieron directamente la transición a la tranquila “Doin’ What You Were Doin’”, tras la cual siguieron con “Strike Your Light” en la que Ty bajo a cantar desde en medio del público.

Siguieron con la preciosa e intensa “Another Man’s Words” (Dime porque creerías las palabras de otro hombre antes que las mías) con un Ty Taylor persistiendo en su empeño de que le hiciésemos los coros. Y tras esto subieron el tono con “Can’t Stop Rolling” sin cejar en los malabarismos y las directrices indicando como debía moverse el público e invitándole a saltar cuando se acercaba el climax final del tema.

El concierto iba genial y el público estaba entregado, yo incluido, pero a la vez estaba muerto tras tres días tan intensos, así que cuando acabó “Crystal Clarity” volví a la sala de prensa para recoger mis bártulos y saludé por última vez al tío de seguridad que tantas veces me ha dado paso a esa zona reservada y que es sin duda quien más veces ha visto mi careto durante los tres últimos días.

Cuando me despedía de Aranda contento por lo disfrutado y satisfecho por haber podido esquivar en el asteroide rebelde a la guardia imperial y ya apunto de coger la A-1 hacia el norte me cayó un último e inesperado souvenir de esta edición del Sonorama, ni más ni menos que una boquilla de plástico que tuve que insertar, antes de soplar, en el alcoholímetro que amablemente me tendió un Guardia Civil. Después de haber sobrevivido a la amenaza del Imperio no podía caer aquí. Continue, caballero.

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Que si, que si, que ya me he dado cuenta de que he comenzado por el último día. No es un error, ni un despiste, es que estas crónicas van a ir en retroceso, como la libertad de expresión en este País.

Próxima escaramuza rebelde: “El viernes de los guiris en el Sonorama dispara las acciones de Viva Suecia”.
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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

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Tenemos almacenamiento para esta temporada – We got storage for this season

Muchas gracias a los que habéis colaborado con cualquier cantidad a cubrir los gastos del blog para un año más, incluido el disco duro de 5TB que almacenará los conciertos de esta temporada.

Cubiertas las necesidades básicas, cualquier nueva donación recibida se dedicarán a extender la vida del servidor.

Thank you very much to the people that have collaborated to cover the blog expenses for one more year, included the 5TB hard drive that will store all the new season shows.

With the basics covered any new donation will be addressed to extend the server life.

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Still didn´t got the Hard Drive – Aún no hemos conseguido el Disco Duro

We have the web server and the domain covered for this year but still need 30€ more to get a 4TB Hard Drive or 55€ for a 5TB Hard Drive. Without the extra storage space I will need to delete old files and I will be unable to replace them if they become corrupt or deleted by the server.

All the donations will help and will be welcome. You can help using the Paypal donation buttons in Euro or Dollar.

Thank you very much to the people that already have made a donation.





Tenemos el servidor y el dominio web garantizados por este año, pero aún se necesitan 30€ para poder comprar un Disco Duro de 4TB u 55€ para uno de 5TB. Sin ese espacio de almacenamiento extra me veré obligado a borrar archivos antiguos y será imposible reemplazarlos si alguno se corrompe o es borrado en el servidor.

Todas las donaciones ayudan y son bienvenidas. Puedes ayudar usando los botones de Paypal en Euros o Dólares.

Muchísimas gracias a los que ya habéis donado.