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Entrada etiquetada ‘Rufus T. Firefly’

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En la noche de las estrellonas en el Sonorama también hubo rock and roll.

Este era un sábado especial en el que llegaba a Aranda con el reto de obviar a los cuatro nombres que venían en letras grandes en el cartel del Sonorama. Tengo claro que los grandes nombres venden entradas y concentran el interés masivo de la audiencia, y aunque ninguno de los cuatro programados para este sábado coincidiese con mis gustos musicales no soy un lerdo y entiendo perfectamente que la inclusión de este tipo de artistas en el cartel permite que la organización pueda traer a pequeñas bandas semi desconocidas para poder configurar una oferta amplia y variada en estilos, a la vez que a financiar los conciertos gratuitos fuera del recinto. Y precisamente por lo variado de la oferta iba a poder obviarlos y, salvo por los movimientos de masas en el recinto, prácticamente ni enterarme de que habían estado allí.

No empecé la mañana con música, sino con la tradición de la visita a las bodegas, parada inexcusable cada año el sábado del festival que además de ser un símbolo de como agasaja Aranda a sus visitantes para esta fiesta de la música, nos permite degustar los caldos de la D.O. Ribera del Duero acompañados de unas viandas que suponen un magnífico tentempié para una mañana plagada de conciertos dentro del casco urbano.

La procesión por las bodegas me dejó a las puertas de la iglesia, pero no fue para asistir a ningún rito católico sino porque este año, con muy buen criterio, el Sonorama ha añadido a sus escenarios la Iglesia de Santa María, patrimonio local de sobra conocido por los miles de asistentes a los conciertos del casco urbano porque se alza como imponente testigo de nuestra idas y venidas entre los populares escenarios matinales de la Plaza del Trigo y la Plaza de la Sal.

No era la primera vez que entraba, ya que en 2014 se dio la feliz coincidencia de que los asistentes al festival pudiésemos disfrutar de una muestra del ingente patrimonio histórico-artístico que atesora Castilla y León que bajo el nombre de “Las Edades Del Hombre”, de forma itinerante, y con un aglutinante temático diferente cada vez, recaló ese año en Aranda bajo el título de “Eucharistia”.

Un espacio atípico para conciertos de pop y rock con un aforo limitado a 300 personas y al que se accedía aportando un donativo de 5€ destinados a ayudar en las labores de restauración de la propia iglesia, que a la vez suponía un marco perfecto para la artista escogida para la ocasión, la norteamericana Joan Waser, conocida artísticamente como Joan As Police Woman.

La cantautora norteamericana, de gira por Europa (nos invitó a asistir a su concierto de esa misma tarde en Madrid dentro del ciclo Los Veranos de la Villa), traía bajo el brazo un triple album (Joanthology) que resume su carrera en solitario desde 2002.

Su concierto en Aranda alternó interpretaciones al piano y a la Telecaster, acompañándose en alguna de ellas de una primitiva caja de ritmos del 83. El setlist estuvo compuesto principalmente de temas de su triple recopilatorio aunque también se coló alguno de lo que avanzó como un próximo album de versiones.

Fue, en definitiva, un formato de concierto muy especial y disfrutable, tanto por el majestuoso escenario como por la artista elegida, y lo compartí con vecinos de Aranda encantados de ver como el Sonorama abría sus tentáculos a otros tipos de ofertas musicales (y públicos) a la vez que les permitía colaborar en la restauración de su iglesia.

Mi siguiente escala era la Plaza del Trigo, y lo que estaba subrayado en rojo en mi agenda era el concierto sorpresa de las 3:05 de la tarde. No había ningún tipo de confirmación, pero éramos legión los que teníamos la convicción (y la esperanza) de que Viva Suecia pisaría esa tarde el mítico escenario del Trigo, incluso sabiendo a ciencia cierta que el frontman de la banda murciana, Rafa Val, no podría tocar la guitarra debido a una fractura en uno de los dedos de su mano izquierda.

Y nuestra convicción se convirtió en certeza. Puesto que fue un concierto muy especial en múltiples sentidos, para mi, para la banda y para un gran número de los presentes en las inmediaciones de la Calle Isilla ese día le he dedicado una crónica especial, extraída como un spin off, que puedes leer aquí: Viva Suecia cosecha Trigo en territorio vitivinícola.

Mi cierre por este año de los conciertos en el casco urbano también era muy especial, y completaba una mañana/tarde mucho más en línea con mis gustos que todo lo que ofrecía la programación nocturna en el recinto. La tardía hora a la que terminó el concierto de Viva Suecia en el Trigo y lo atestadas que estaban después todas la calles del centro de Aranda hizo que fuese una odisea llegar a tiempo al escenario del Centro Cívico de Sta. Catalina para el concierto de El Verbo Odiado, pero allí estaba justo coincidiendo con su última prueba de sonido.

Aquí no había problemas de aforo, como en el Trigo, y si un solazo implacable que casi convertía en héroe al que dejaba el confort de la sombra para posicionarse frente al altísimo escenario y arropar así a la banda.

Esto tenía poco que ver con la fiesta que había dejado atrás, la música de los oscenses se nutre de paisajes lúgubres e intimistas, de guitarras que se persiguen regodeándose en la fatalidad, de ambientes pintados en claroscuro, de letras que cantan a la frustración y la impotencia, arrastradas por la asunción de un determinismo que no deja levantar cabeza. Algo triste y muy hermoso a la vez.

Un concierto de El Verbo Odiado, al igual que su disco “Tú Ganas” (CD autoeditado en 2018 y posteriormente publicado por Subterfuge en formato LP y digital) es un viaje emocional, es como adentrarse en una densa niebla en la que debes avanzar silencioso y agudizar todos tus sentidos porque vas ciego y te sabes a merced de todos los obstáculos. Es algo que reclama atención y concentración y yo, desde aquí, quiero hacer eso mismo, reclamar tu atención sobre esta banda de letras que rezuman poesía y cuyas guitarras te envuelven y te embarcan en sus persecuciones encadenadas.

No te los pierdas cuando pasen por tu ciudad, o ponles en tu lista de prioridades para resolver solapes de escenarios en festivales, yo estoy deseando disfrutarles de nuevo, preferentemente en un ambiente y horario que encaje más con su música que el de una corrida de toros.

Tras una mañana/tarde super satisfactoria y llena de emociones llego a tiempo al recinto para hacer un tres en raya de Subterfuge, seguido, y en tres escenarios distintos (Viva Suecia, El Verbo Odiado y Soledad Vélez), si por la noche hubiese aparecido Anni B Sweet como comodín del público sustituyendo a alguno de los cabeza de cartel eso ya hubiese sido para que los de Subter cantasen bingo sin mirar el cartón.

Es muy significativo el giro que ha dado a su música Soledad Vélez abrazando sin reservas la música electrónica y, a la vez, cambiando al castellano. Para mi (que soy rockero de galones y punk de nacimiento) la sorpresa ha sido del todo positiva y estoy seguro de que va a potenciar su carrera y va a permitir que la disfruten públicos más amplios.

Tienen algo tóxico las canciones de “Nuevas Épocas” (publicado por Subterfuge en 2018) que me impulsan a algo totalmente impensable en mi, bailar. Y cuando digo bailar me refiero a que mis pies se levanten del suelo, no que simplemente se muevan rítmicamente arrastrados por la música.

Y algo parecido es lo que les ocurría a todos los congregados a las 7 de la tarde ante el escenario principal del Sonorama en el que se presentó la chilena en formato dúo, acompañada de Jordi Sapena, ambos detrás de sus teclados y sintes.

Con una puesta en escena muy sobria arrancó su set con “El Poder” en esta su primera aparición en un Sonorama. Y nos ofreció este setlist…

El Poder
Jóvenes
Esta Noche
Flecha
Cromo y Platino
Vamos a tu Casa
Pa´Siempre
Ven Para Acá
No vuelvas
50 latidos

… en el que a los celebrados hits del disco como «Esta Noche», «Cromo y Platino» o «Pa´Siempre», se unieron al final dos creaciones recientes como «No Vuelvas», su nuevo single lanzado en julio que incorpora un autotune light en los coros y «50 latidos» que publicó a finales de mayo en colaboración con Ley DJ.

Quizás lo que más me gusta, además de la personalísima voz de Soledad, es lo directo, sencillo y desacomplejado de un synth pop que casa bien con el que hacían a principios de los 80 Vince Clarke y Alison Moyet en Yazoo o el de los primeros Depeche Mode.

Me quedo con la pena de que, quizás por presupuesto de producción, por tercera vez me quedo con las ganas de ver a Soledad acompaña también de Angela Pascual a la guitarra, además del ya mencionado Jordi Sapena. En el Tribu doy por hecho que no va a ser.

Tenía dudas de que Nacho Vegas iba a presentarse esta vez en el Sonorama (el que viene a divertirse y después de su show sigue animado y se sube a cantar «Toro» con El Columpio Asesino, o el mitinero). En cuanto atisbé sobre el escenario a “Los Coros Libertarios de la República de Asturies” ya obtuve la respuesta sin que empezase a sonar una nota.

No tenía alternativas que me atrajesen y aguanté un rato; no se puede ser tan canso con los mítines ¿En la intro de una canción? Vale. Pero ¿En todas? Eso es pasarse mucho, y no lo digo porque esté en desacuerdo con el contenido de sus mensajes, todo lo contrario, sino porque no se puede dar el coñazo de esta manera al personal, que la gente es inteligente, tiene criterio y sabe sacar conclusiones, no hace falta que entre canción y canción se le entresaque de la prensa todos y cada uno los agravios e injusticias que se sufren a diario en el mundo. No se si cobró o pagó por dar el mitin, pero a mi —que estoy en contra de lo mismo que él- me echó de allí porque también estoy en contra del adoctrinamiento. Si nunca veo televisión en directo para poder saltarme luego los anuncios no estoy para aguantar un concierto lleno de cortes “publicitarios”.

No se si Nacho Vegas se apuntó también a quemar adrenalina en el escenario de al lado con Carolina Durante, ni soy médico para recetárselo, pero mal tampoco le iría.

Lo de estos chavales es increíble, vaya carrera meteórica que llevan. Solo tenían un par de EPs y ya estaban en boca de todos y llenando salas. Y no creo que la salida de su primer LP haya aportado nada especial al fenómeno que ya venía lanzado e in creschendo desde el pasado año, simplemente siguen con su inercia de ser requeridos en todas partes y petarlo con Sold Outs o congregando audiencias masivas en los festivales, como en este sábado del Sonorama. Yo no recuerdo haber visto en ninguna edición previa tanta gente en un concierto a las 8,40 de la noche.

Los tíos tienen un desparpajo increíble, ni se inmutan por la importancia del evento ni por la magnitud de la audiencia, ni por las reinonas que tocaban después de ellos, y tienen al público dando saltos incansable y coreando todas sus canciones, llegando al climax cuando presentan al ya archifamoso “Cayetano”. La banda suena en directo como un cañón (me insiste Carlos Hernández, su técnico de sonido, que todo es mérito de ellos, aunque algo ayudará tener a semejante máquina a los controles) y habrán llegado en el momento correcto o lo que se quiera, pero ahí están imparables.

Algo me pasa con Zahara que no acabo de conectar con ella, es un misterio para mi (aunque para nada la causa de mi inmutable insomnio). Me quito el sombrero (bueno, la visera para ser exactos) ante el pedazo de banda que se ha montado para esta gira y aguanto al pie del cañón porque se que antes o después me voy a embriagar con la guitarra de Manuel Cabezalí en la parte final de El Diluvio Universal. ¡Qué gozada! Pero no deja de ser una anomalía, algo que no entronca con el resto de su repertorio que, por otra parte, es bastante ecléctico y, de hecho, termina el concierto con una canción claramente pensada para la pista de baile («Hoy la bestia cena en casa»), muy reivindicativa pero eminentemente bailable ¿Que mensaje se impone en esta canción, el que te insta a reflexionar o el que te invita a bailar?.

Sin embargo en el escenario Ron Negrita Mostaza Gálvez si que tiene una línea clara y un discurso coherente. Esto es rock and roll, en la actitud, los riffs, las letras, la presencia escénica… nada de ambigüedades.

Según van desgranando en directo las canciones de su LP “Vida y Milagros” me siento invadido por las mejores esencias del Power Pop británico y norteamericano, canciones compactas y bien construidas que en directo se muestran con un vigor y una crudeza que se me antoja un tanto suavizada y enmascarada por la producción en el disco. En directo estas canciones resultan mucho más contundentes.

Me hubiese gustado que durase el doble, no solo por lo mucho que lo disfrutamos a pie de escenario, sino porque unos riffs y unos punteos nos alimentan mucho más que todo el postureo nostálgico que al terminar seguía en el otro escenario.

Los cambios de última hora producidos en el escenario Negrita con la ausencia de Balthazar me acabaron llevando a ver un rato a Rulo y la Contrabanda, que a pesar de llevar años en activo para mi son unos perfectos desconocidos. Solo son primeras impresiones de lo que vi y oi, pero me fui con la sensación de haber tenido delante a un sucedáneo un tanto light de Fito y Los Fitipaldis con letras un tanto más naïf. Yo mismo pondría en cuarentena este juicio, probablemente precipitado al carecer de otros referentes.

De vuelta a mi escenario del día, el Ron Negrita, me encontré con Basanta y sus máscaras con tocados cérvidos, como recién salidos de un ritual pagano de secta secreta. Me gustó su breve show, con un sonido que de inmediato me proyectó la imagen de The Mission y The Sisters of Mercy. Sonidos densos y envolventes, con pinceladas góticas, fuerte presencia de mellotron adornada con efectivos riffs de guitarra y toques psicodélicos,

Me resultó una invitación convincente para tratar de ver su show completo en sala, porque más que únicamente canciones individuales me quedé con la sensación de que había visto un fragmento de algo estructurado como un conjunto, como que aquello fue un acto de una obra o algo así. En seguimiento.

Después de ver el pasado año a Segura al frente de L.A. con banda completa, aquí en el Sonorama, y posteriormente en una presentación en solitario con el acompañamiento en dos canciones de Nat Simons, tenía muchas ganas de ver la puesta en directo del primer album de Luis Albert Segura en castellano y al parecer fuimos testigos tempraneros ya que me pareció entender que este era su segundo concierto presentando “Amenaza Tormenta”.

La primera sorpresa es ver que no se cuelga la guitarra (acústica o eléctrica) en muchas de las canciones y que adopta un papel de frontman clásico, acompañándose en ocasiones de pandereta. La segunda es que una vez superado el choque de no haberle oido cantar previamente en castellano, según avanza el concierto te vas adaptando al sonido de su voz. y la tercera sorpresa fue ver al bajo a Miguel De Lucas (Ex Sunday Drivers y en los últimos tiempos con Rufus T. Firefly).

Es posible que todos necesitemos un tiempo de adaptación, Luis Albert a su “nuevo” idioma y rol, y nosotros a no esperar lo mismo que en L.A. pero en castellano.

Antes te tomar el camino de vuelta a casa y dar por finalizada (para mi) esta edición del Sonorama me acerqué con más curiosidad que interés a dar las 3 de rigor a Mucho y a unos Delorean que se despedían de los escenarios. La cosa no dio mucho de si porque la electrónica, salvo rarísimas excepciones, ni me toca la fibra ni me pone a bailar. En realidad simplemente estuve extendiendo el tiempo desde que acabó el concierto de Luis Albert Segura para llegar a ese canto del cisne de los de Zarauz.

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Sonorama: Viva Suecia cosecha Trigo en territorio vitivinícola.

Me persigue la sensación de que el Sr. Martínez anda practicando el voodoo con un Mini Txomin de trapo desde la primera vez que mostré públicamente mi desagrado ante esa insaciable tendencia suya a echarse en los brazos del sign along. Mis razones no han cambiado, primero porque yo pago mi entrada para verles y oírles a ellos, segundo porque andan sobradísimos de temazos altamente coreables y tercero porque los karaokes los carga el diablo y en un concierto cualquiera nunca sabes como te va a responder el público (he visto caerse con todo el equipo, sin recibir la respuesta esperada del público, a monstruos sagrados como John Fogerty de la Creedence con un clásico inmortal como “Have You Ever Seen The Rain?” que se lo he oído cantar hasta a mi madre, sin tener ni idea de inglés, mientras lo oía en la radio pelando patatas para una ensaladilla rusa.)

Pero este no era un concierto cualquiera, tenía tantos alicientes que me atormentaba la idea de perdérmelo, quería vivir ese instante en el espejo de sus caras. Y no era solo importante porque la Plaza del Trigo fuese un sueño y seguramente estuviese incluida todos los años en sus cartas a los Reyes Magos desde que debutaron en el escenario del Camping en la edición 2016 del Sonorama, sino porque recientes acontecimientos le añadían un montón de alicientes más.

Decía Carlos Hernández Nombela tras el concierto que había sido todo muy punk y no se refería al estilo de las canciones, obviamente, que el conoce a la perfección porque ha sido el productor de los dos* primeros LPs de la banda (Otros Principios Fundamentales y El Milagro), sino a la actitud, a la energía que desprenden en el escenario, a los guitarrazos de, en ocasiones, hasta tres guitarras, a la euforia que arriba y abajo de las tablas envolvía el concierto.

Y el propio Carlos se sumó a la fiesta, otro aliciente más, otro condimento único, que sumar a esta celebración multitudinaria e histórica que, como comprobaréis si seguís leyendo, no andaba falta de ellos. Y es que fue la primera vez que el Comandante Nombela pilotaba la nave Sueca fuera de los estudios de grabación. Y a esto hay que añadir como nota curiosa que fue el propio director del Sonorama, Javier Ajenjo – otro fan declarado de los murcianos – quien abrió paso a Carlos entre la multitud y lo escoltó hasta la mesa de sonido.

El comienzo se demoró más de lo previsto porque excepcionalmente se incluyó a las 3 una actuación extra de una sola canción de The Phantom Garlics, pero esos 5 minutos programados en el horario oficial fueron muy optimistas considerando los tiempos de ajuste de sonido y comprobación de instrumentos que fueron necesarios para no una, sino dos bandas.

Este retraso y el ansia por que todo comenzase hizo que se le diese apresuradamente el OK a Ajenjo para que subiese al escenario con el cartelón de D.O. Ribera con el patrocinio de los conciertos sorpresa, por lo que una vez realizada la presentación la banda tomó el escenario cuando aún quedaban por hacer algunos test y comprobaciones. Y estaba tan emocionado y con tantas ganas Javier de que comenzase el concierto y sumar su garganta a tantas miles más que hasta le cambió los colores a la bandera sueca pintando de verde el azul.

Pero este retraso, que normalmente hubiese resultado un inconveniente, lo convirtió Rafa Val en el primer momento mágico de la tarde cuando, copa de Ribera en mano, se arrancó a capela con un homenaje a Nino Bravo – a quien recordaba recientemente en redes por su 75 cumpleaños – interpretando “Un beso y una flor” y al tercer verso la voz de Rafa se vio amplificada por miles más que se le sumaban desde la plaza convirtiendo ese improvisado homenaje en una celebración multitudinaria.

Y, cuando todo estuvo OK, comenzaron a sonar vigorosos e inconfundibles los primeros acordes de “Piedad” la canción con la que empieza “Otros Principios Fundamentales” y con la que más conciertos han abierto. Ahí ya no cabía ninguna duda, desde una posición de privilegio pude percibir inmediatamente en sus ojos y en sus caras que venían con la determinación de poner la plaza patas arriba. Y casi sin respiro continuaron con “El Nudo y La Esperanza” tras la cual, y ya con la intro de “Los Años” de fondo, Rafa saludó a la multitud y dio las gracias al Sonorama por contar con ellos estos últimos cuatro años y por crear este fantástico punto de encuentro anual para disfrute de todos los que aman la música.

Los “Oh, oh, oh, oh,…” del público acompañaron el arranque de la fabulosa “A Dónde Ir” tras la que comentó el accidente con la falange de su dedo y como Jesús Cobarro de Noixe Box se había acoplado de forma increíble para suplirle a la guitarra y Carlos Hernández, su productor, que estaba en Aranda para hacer esa noche el sonido a Carolina Durante, se apuntó a pilotar la mesa, y siguió con los clásicos agradecimientos a Mansilla, el técnico de monitores, Jaime Guerrero, que más que un backliner es quien está pendiente de todos los detalles,… hasta a su fotógrafo de cabecera.

Como desde hace ya unos meses “Casi Todo” arranca con una especie de “false start” en el que Rafa suma al público dándole el pie y dejando que ellos canten los primeros versos, pero no, no es una versión acústica y, llegado el momento, paran para después arrancar con todo su poder este temazo que salió como single independiente, entre albums, en octubre de 2017 y que enseguida se convirtió en uno de los favoritos del personal y otro de los puntos álgidos de sus conciertos.

Ahí llegó el momento de presentar el single de adelanto de su nuevo LP y donde pudimos ver, con el masivo acompañamiento del público, que “Lo que te mereces” ya ha calado profundamente en la audiencia en tan solo dos meses, especialmente sus estribillos y el verso final. Y tras ella otro tema estrella que durante largos periodos de tiempo ha sido el protagonista del cierre apoteósico de muchos de sus conciertos, “Hemos Ganado Tiempo”. El tema del test de concentración de la audiencia, en el que les dejan solos para ver si cantan bien lo de “hemos ganado tiempo, hemos ganado tiempo, hemos aprendido a ser violentos” o si se reinventan la canción. La Plaza del Trigo superó la prueba con sobresaliente y Jess Fabric no pudo esta vez reprender al personal y explicarles lo de “dos veces y al tercero cambia”, tras lo que reanudan la canción y esta vez ya a pleno pulmón. Heredada de esos tiempos en que era el cierre también está la tradición de que Rafa se bajase a terminarla cantando entre el público y en ocasiones especiales haciendo “crowd surfing” con las primeras filas llevándole en volandas mientras canta tumbado. También Alberto Cantúa se adentró más allá del foso de prensa hasta alcanzar las primeras filas de público con su guitarra en medio de una incesante lluvia de confeti de las varias que se produjeron esa tarde.

Tras el preceptivo rescate de Rafa y su micrófono por el siempre atento, Jaime Guerrero, las despedidas dieron paso al bloque final, el trío de canciones que suele protagonizar sus cierres en los últimos tiempos. Empezando por la contundente “Permiso o Perdón” que fue la que más cancha les dio al hoy dúo de “Jesuses” (Fabric y Cobarro) para repasar el repertorio completo de poses rockeras que vienen de serie cuando te compras una guitarra o un bajo. Y en el otro lado Cantúa procesionaba rasgueando en horizontal con la guitarra en alto que en varias ocasiones llevó hasta el lateral trasero del escenario para mantener el contacto visual y darle un poco de cuartelillo a la inmensa cantidad de peña que llenaba toda la calle que conecta las Plazas del Trigo y de la Sal y que se tenían que conformar con solo oír el concierto, por lo que los paseos al lateral izquierdo de Alberto, asomándose a ese callejón, les hacían sentir que no les habían olvidado, que formaban también parte de esta celebración. Esas bajadas de Cantúa eran celebradas con igual alegría que los manguerazos que los de Protección Civil proyectaban cada rato para refrescar al personal que abarrotaba La Plaza del Trigo y sus aledaños, porque nadie quería perdérselo y si no podía verlo al menos si que podía oírlo. En esta ocasión hicieron la versión normal de la canción y no la extendida que suele durar entre 8 y 9 minutos.

Y haciendo un puente con un poco de fuzz y unos acoples empalmaron directamente con “Bien Por Ti” la canción de “La Fuerza Mayor” que les puso en el mapa y que desde entonces ha sido una de las más populares y coreadas de la banda. Un punto estelar en todos sus conciertos siempre acompañado de sus correspondientes cañonazos de confeti.

El concierto terminó con el segundo de los singles independientes paridos entre albums, éste producto de una colaboración sumergiéndose en la electrónica de la pareja de DJ´s “Elyella” que fue publicada originalmente en su EP “Lovers” en 2018 y de la que Viva Suecia grabó su propia versión guitarrera. Pero da igual que escuches la versión rockera o la discotequera porque esta canción te va a poner a dar saltos como loco allá donde estés. De ahí que el cierre sea un momento perfecto para tocarla, porque este “Amar el conflicto” te regala un fin de fiesta espectacular al que todo el mundo se apunta bailando, saltando, coreando. Una canción que estaba pensada originalmente para “flotar al margen” del repertorio clásico de Viva Suecia pero que con la adaptación se quedó aquí para siempre y ya no puede faltar en sus conciertos.

El inesperado nuevo papel de frontman clásico y sin guitarra de Rafa Val además de mayor libertad de movimientos conlleva también la problemática de qué hacer, como moverse, en los momentos en que antes hubieses estado tocando la guitarra, así que durante una hora pudimos ver de todo, incluidas algunas poses patentadas por Liam Gallagher, plantado delante del micro con las manos en la espalda. Y, por cierto, hablando de los Hermanos Unicejo, también hubo un guiño para Wonderwall. Probablemente homenaje intencionado ambas cosas.

Cubriendo las espaldas y anclados firmemente a su espacio acotado (en un papel que no es protagonista pero para nada secundario) se encontraban Fernando Campillo a la batería y el que, hasta la suplencia de hoy de Cobarro, era la incorporación más reciente a la banda, Rodrigo Cominero (Ex-Rufus T Firefly) que desde hace un par de meses y de cara a la próxima gira de presentación del nuevo disco que empezará en noviembre en Toledo y que ya tiene anunciadas un buen número de fechas en Sala, se sumó al grupo como refuerzo en teclados y guitarras.

Las caras de alegría y satisfacción al final del concierto eran patentes en todos ellos, no solo estaban satisfechos de como había salido todo sino que además lo disfrutaron al máximo.

Y, por si no hubiese sido suficientemente memorable su descomunal actuación esta tarde en El Trigo, Rafa Val volvió a arrancarse de nuevo a capela continuando el emotivo homenaje a ese mito eterno de la música española que es Nino Bravo entonando un “Libre” que al rato vio que podía dejar totalmente en manos de un público cuya respuesta le dejó visiblemente emocionado como pudimos apreciar los que estábamos muy cerca cuando se quitó por un momento las gafas de sol. Y no me cuesta imaginar a Rafa pensando en lo que él daría para que si un día dentro de 40 o 50 años alguien, en ese mismo escenario o cualquier otro, hiciese lo mismo que el acababa de hacer con Nino Bravo, pero usando una de las canciones de Viva Suecia, la audiencia respondiera al unísono como lo acaba de hacer.

Hasta Cantúa, al que imagino que Jaime Guerrero le pone cada día el micro solo para marcarle la posición (tendré que preguntarle un día a Antonio Illán si se lo abre o no, porque lo desconozco), hizo el amago de arrancarse con su propia tonadilla ante las caras de sorpresa e incredulidad de sus colegas. Así de grande fue lo de este Trigo que muchos querrán ilustrar con la clásica panorámica de una muchedumbre inabarcable llenando cada centímetro cuadrado de la Calle Isilla, pero que yo aprecio mucho mejor en esta fotografía que tomé a pie de escenario. Las caras que vemos (y las que adivinamos a los que están de espaldas) nos cuentan la auténtica historia: una satisfacción impagable y difícilmente medible usando parámetros estándar.

No necesitaban la reválida del Trigo, hace tiempo que están doctorados, pero querían darse este capricho, hacer realidad un sueño y, de paso, hacerle este regalo a todos los que siempre están dispuestos a disfrutar con ellos.

Yo estuve allí, no en primera fila, mas cerca, mordiendo las tablas del escenario, y no me hubiese perdonado perdérmelo aunque siga sin hacerme gracia el sign along, pero este era un momento especial y como dije al principio quería vivirlo reflejado directamente en el espejo de sus caras. Ya llegará el invierno y con él la gira por salas, mientras tanto ¡Viva Rusia!.


  • No tengo ganas de discutir del asunto, ni lo he puesto para crear polémica, y entiendo perfectamente que para los que compráis CDs “El Milagro” será el tercero, pero las cosas son lo que son, os vendieron dos discos en uno, y este será su cuarto disco y su segundo LP (los singles son una cuestión aparte).
  • Y aquí me da igual lo que digan Cantúa, Fabric, Val, Campillo, Subterfuge, la SGAE, y el Ministro de Hornitología de Serbia:
    2015: Viva Suecia – Mini Album en Clifford Records (5 canciones)
    2016: La Fuerza Mayor – Mini Album en Subterfuge (6 canciones)
    2017: Otros Principios Fundamentales – LP en Subterfuge
    2019: El Milagro – LP en Subterfuge
  • Así que el tercero para nada, o es el cuarto disco o es el segundo LP, que esto ya parece el Marca queriendo quitar un gol a Messi solo para retrasarle un record por un partido más.

Rafa, ese dedo lo queremos todos de vuelta «reacondicionado de fábrica». Nosotros tenemos paciencia y Cobarro lo hace de fábula, así que no sucumbas a las prisas en la rehabilitación.


Esto es solo un Spin Off de la película completa del sábado 11 de agosto de 2019 en el Sonorama Ribera que se titula: «En la noche de las estrellonas en el Sonorama también hubo rock and roll».

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La temporada de festivales arranca mañana con el EBROFEST de Miranda de Ebro

Con un festival muy especial arranca la temporada, mañana viernes 2 de marzo, en Miranda de Ebro. Se trata del EbroFest, un evento que se desarrolla en varios locales de la ciudad burgalesa y que combina los conciertos con la experiencia gastronómica y los talleres infantiles. Es el cuarto año que la Asociación de Amigos de Rafael Izquierdo (que también está detrás de EbroVisión y EbroClub) organiza este festival.

El programa se abre el viernes con la actuación de Pecker en La Tertulia y tras el mismo los asistentes que lo deseen podrán participar (por 9€) en la degustación gastronómica creada especialmente por Tómbola. Y para cerrar la noche, en la fiesta afterparty del concierto de Pecker, sesión de DJs a cargo de Brian de Calma & Panoramis.

El programa del sábado comienza con los conciertos gratuitos de Hombres Pájaro en Secret Café y de Fuckaine en La Madre Grastropub.

A las 7 de la tarde en la coqueta Sala Bocca se podrá asistir a un concierto muy íntimo y especial de Rufus T. Firefly, tras el cual la acción de desplazará a La Fábrica de Tornillos para los conciertos de Gerente y Grises, con apertura y cierre a cargo de Teleclub DJs.

La fiesta nocturna tendrá lugar en el Club Orosco con la participación de Jon Fiamma, Say Yes DJ y Brian de Calma. En la mañana del domingo está programada una gastro sesión en La Pepa amenizada por Estereoclub DJs.

DVD

Rufus T. Firefly – Los Conciertos de Radio 3

Estudios de TVE, Madrid, 2013, 15 y 17

TVE

Rufus T. Firefly
Los Conciertos de Radio 3
Estudios de TVE, Madrid
Duración Total: 188 minutos

DVB-T recording by Txomin (R3 2015 y 2017)
PRO-SHOT, PAL, 16/9
Authored with DVD Studio Pro
Youtube HD y Archivo RTVE para el resto
Portada incluida

Video: MPEG-2, 720 x 576, 16/9, 25 fps
Audio: MP2 Stereo, 48 kHz, 192 kpbs
Bitrate: 2.41 Mbps (2015), 2.37 Mbps (2017)

Radio 3, 2013
Grabado: 10 Enero
Emitido: 18 Enero

Otras Vidas
Test De Voight-Campff
El Día De La Bicicleta
Dentro De 7500 Años
El Séptimo Continente
Somos El Enemigo

Radio 3, 2015
Grabado: 30 Abril
Emitido: 14 Mayo

El Problemático Winston Smith
Metrópolis
Pompeya
Demerol y Piedras
El Increible Hombre Menguante

Radio 3, 2017
Grabado: 22 Marzo
Emitido: 17 Abril

Tsukamori
El Halcón Milenario
Río Wolf
Cisne Negro
Magnolia

Fiesta Radio 3 Extra
Teatro Barceló, Madrid: 15 Febrero

Tsukamori
Pulp Fiction
Río Wolf
Nebulosa Jade
Magnolia

A Solas, Sol Música 2015
Sala BUT, Madrid: 10 Marzo

El Problemático Winston Smith
Pompeya
Metrópolis
Demerol y Piedras
Nueve
El Increible Hombre Menguante

A Solas, Sol Música 2017
Sala BUT, Madrid: 14 Febrero

Río Wolf
Pulp Fiction
Tsukamori
Ultima Noche En La Tierra
Nebulosa Jade
Magnolia

Enjoy and share
kigonjiro.com 2018

Not For Sale – DVD Gratuito

Descarga desde/Download from FileFactory
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Some screenshots:

DVD

Niños Mutantes y Amigos – Mutanciones

La Riviera, Madrid, 16 de Abril de 2017

Otras TVs

Niños Mutantes y Amigos
Mutanciones
La Riviera
Madrid
16 de Abril de 2017

Canal YouTube de Ernie Producciones
PRO-SHOT, PAL, 16/9
Authored with DVD Studio Pro
145 minutos
Artwork included

Video: MPEG-2, 720 x 576, 16/9, 25 fps
Audio: MP2 Stereo, 48 kHz, 128 kpbs

Hundir la flota
Hermana mía
Empezar de cero
Náufragos – [El Imperio del Perro]
Elévame [Igloo]
Arañicas [Rufus T. Firefly]
Robot [Sr. Nadie]
Las chicas en bikini [Napoleón Solo]
Errante (Canción mutante) [with Julio de la Rosa and Helena Goch]
La puerta [La Habitación Roja]
Huesos
Ítaca [Mamá Baker]
Todo puede ir mejor [Maga]
Mejor morir de sed que ir a lo fácil[Ricardo Vicente]
Katherine [Novedades Carminha]
Globo [León Benavente]
Bárbara [Trepàt]
La voz [Pasajero]
Veneno-polen [Lori Meyers]
Barronal
Te favorece tanto estar callada
Caerán los bancos
Las noches de insomnio [Second]
No puedo más contigo [Fernándo Alfaro]
Errante (Canción mutante) [Amaral]
Todo va a cambiar

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kigonjiro.com 2017

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Artículos

Santiago Auserón no quiso reventar el @sonoramaribera (crónica del super sábado, sin anestesia)

La sombra se cansó de esperar a Rufus T. Firefly y se piró.

Los días anteriores ya había comentado en el _feisbuc_ del blog que el sábado por la mañana iba a ser una «maratón» y por la tarde un «iron man», sin respiro, así de completo y exigente era el programa.

Puse rumbo a Aranda con Rufus T. Firefly, Viva Suecia y, el intruso, Ryan Adams como compañeros de viaje y antes de darme cuenta ya tenía en el bolsillo mi Pasaporte de ciudadano de **Sonorama Ribera Republic**, que amablemente me entregaron, a pesar de no tener aún la pulsera, en la caseta situada en el corazón del Sonorama, la Calle Isilla en el centro de Aranda. ¿Porqué no pude recoger allí también mi pulsera cuando era una opción obvia? Ya hablaré de ello en la segunda parte.

Sin pulsera, pero con pasaporte, me dirigí a la bodega de debajo del soportal de detrás del escenario en la Plaza del Trigo para cumplir con el ritual de todos los años de catar un riberita y el pincho de morcilla y chorizo con que nos obsequia el festival. Seguro que soy uno de los primeros que ha dado utilidad al pasaporte. “No tengo aún la pulsera, pero mi pasaporte dice que puedo moverme libremente por cada rincón de la Ribera del Duero”, el que controlaba el acceso se rió y me hizo un gesto indicándome que podía pasar.

Cumplido el ritual, me fui hasta el barrio de Sta. Catalina, donde habían instalado uno de los escenarios que debutaban este año, para ver a  Rufus T. Firefly  y a Second. No es que fuese una buena alternativa a la masificación de la Plaza del Trigo, es que con estas dos bandazas allí ni me preocupaba que tocasen por sorpresa los Rolling Stones en el Trigo.

Tanta prisa por llegar a tiempo y me chupé treinta y cinco minutos de prueba de sonido de los de Alcalá. Y se hace aún más largo cuando la sombra que te cobija también se ha aburrido de esperar y se ha largado a otra parte dejándote allí de pie bajo este sol implacable, tan castellano. Venga va, que empiezan. Pues no, «Victor, majete, te queremos mucho y nos encanta tu música, pero hay que ir a mear antes».

Con 45 minutos de retraso y los vecinos (a falta de Protección Civil) aliviándonos con agua lanzada malamente desde los balcones pudimos disfrutar en directo de ese fantástico disco que es “Magnolia”. Hubo problemas con los anclajes de la batería, que se desmoronó un par de veces, pero la refrescante psicodelia que encierran fluyó a borbotones inundando una plaza que en esos momentos ya estaba totalmente abarrotada y que se extendió hasta ocupar la mitad de la calle perpendicular y los soportales de los bares de en frente e incluso parte de la callejita de escape lateral.

Percibí la esencia de la banda y me gustó, pero no tanto como lo que prometía el disco y yo soy un tío esencialmente de directos, este es un blog de música en directo, así que no me quedé completamente satisfecho. A ver si a final de mes en Miranda me borran totalmente esa sombra de la cabeza. Como aperitivo inesperado ha sido todo un regalo del Sonorama que el viernes anunció, por sorpresa, que ellos abrían este escenario el sábado.

Y llegó Second, a quienes presentó Javier Ajenjo, tanto para agradecer la presencia allí de una banda tan consagrada como para mostrar que el Sonorama se toma en serio esta expansión por la ciudad y que aquel no era un escenario menor para hacer bulto en el programa. Como si hiciese falta aclararlo con los dos bombonazos que albergaba esa mañana…

Pero ahí pasaron factura esos 45 minutos de retraso y tuve que sacrificar a Second (que ya les he visto varias veces) y, tras sus dos primeras canciones, salir volando hacia el Parque de la Isla donde está situado el escenario Charco y donde estaban a punto de comenzar los argentinos El Mató A Un Policía Motorizado, y a estos hacía 4 años que no les veía en directo.

Los argentinos arrancaron con 10 minutos de retraso y un sonido impresionante (en potencia y nitidez), algo que fue la norma en todos los escenarios a partir de aquí y que agradecemos tanto el público como los grupos. La última vez no les pillaba ni media, pero aquí la voz sonaba alta y clara para disfrute de los allí congregados. Aún no tengo el LP “La Síntesis O´Connor”, solo el single “El Tesoro”, que no tardó mucho en sonar , pero eso no me impidió comprobar que el peso de la primera parte de su show lo cargaron sobre el disco nuevo mientras que la parte final se centraron en temas fácilmente reconocibles pertenecientes a “La Dinastía Scorpio” y las recopilaciones de material antiguo publicadas por Limbo Starr en dos LPs y que fueron más ampliamente coreados (por conocidos) que los nuevos. Me gustó mucho el material nuevo y fue lo mejor de una mañana que se me chafó parcialmente por culpa de los retrasos. Seguro que más de uno tenía la misma hoja de ruta que yo y le pasó lo mismo. A veces somos muy ambiciosos haciendo planes y queremos apurarlo todo al minuto -puro ansia- y, zas, hostia en los morros y a rehacer la agenda sobre la marcha.

La tarta venía de Granada y me estaba vacilando

Mientras me mandaban del recinto al camping y del camping al recinto para conseguir la dichosa pulsera me comí el misterio de La Tarta ya que “alguien” probaba sonido con “Parte de lo que me debes”. “A veces pienso en lo estúpido que fui, las fuerzas que gasté, el tiempo que perdí.” Coño ni que “J” se hubiese inspirado en mis idas y venidas intentando que me anillasen la puñetera pulserita o que me estuviese viendo por algún canal de cámara indiscreta en YouTube y me estuviese vacilando en tiempo real con esas dos líneas. Mas que desvelar un misterio era despejar una duda, porque todo apuntaba en esa dirección desde que se publicó el cartel final (menos si tienes 15 años y eres mega fan de Izal, según se vio después).

Con la chorrada (y la parte que conlleva de mamoneo y ninguneo) me quedé sin saber si me perdí algo interesante en el escenario “Desperados” del camping, que era una parada que tenía programada, medio de relax y descubrimiento. Y no tenía porque haber sido así, pero eso queda para la parte final y para quien llegue hasta allí. igual que dejo lo de abrir las puertas solo un cuarto de hora antes de que comience el primer grupo programado (si hay suerte y no te pasa como a La Frontera el jueves del año pasado y te las abren media hora después de cuando estaba programada tu actuación, claro).

Viva Suecia a las 7 de la tarde, solo con los más madrugadores, da un poco de palo. Ya se que es el escenario principal y que aún para muchos es una banda nueva a pesar de haber publicado tres discos en solo tres años de existencia, pero es que tienen muchísimos números para ser el mejor disco indie del año (de hecho no tengo ninguna duda de que el sábado tocaron en Sonorama 4 de los mas destacados candidatos a disco del año: Rufus, El Mató, Viva Suecia y Los Planetas; gustos aparte son 4 discazos) y a falta de un cuatrimestre llevan ya firmados 50 bolazos, muchos de ellos con todo el papel vendido, no vamos a hacer la «azkenada» de darles bola cuando se jubilen ¿No?

Me encantan las salas pequeñas y les vi hace solo unos meses en una con capacidad para solo 120 personas (estuvo abarrotada, claro), pero es que con este sonidazo que teníamos este año «ni un pero» al escenario grande, quizás que  estén un poco menos dispersos, que no pasa nada por dejar espacio a los lados, que los metros cuadrados de escenario no hay que dividirlos en parcelas individuales, coño.

Piedad – El Nudo y La Esperanza – Los Años – Acabaremos muriendo en ello – Palos y Piedras – Mamá, te va a encantar – A Donde Ir – Permiso o Perdón – Bien por ti – Hemos ganado tiempo.

Estos no defraudan, arrancan fuerte desde la primera canción y tienen temazos de sobra en los 3 discos y, por eso precisamente, les voy a pegar una colleja (y luego vendrá otra). Chicos, 45 minutos, un festival te lleva gente que no ha ido expresamente a verte a ti, no les dejéis desconectarse, a saco de principio a final, una canción como “Mamá…” que habéis usado muchas veces de cierre baja mucho el tono (que no la calidad) y además detrás de “Acabaremos” que es meter dos canciones tranquilas seguidas en medio de un set tan corto, ya les tocaréis todo el repertorio cuando vayan -que repetirán- a un bolo exclusivamente vuestro, cuando ya sean unos conversos más. Ya se que no querréis desequilibrar mucho el reparto por discos, pero por ejemplo habiendo metido “¿Nos ponemos con esto?”  en su lugar no se produciría ese diente de sierra. Insisto que hablo de sets cortos como este con audiencias que se acercan a vosotros por primera vez.

Y la segunda colleja. Rafa, mata ese virus que te ha entrado este verano en los festivales, olvídate del sing-along de los cojones, déjalo para el karaoke, canta tú y CONTIGO todo el público que quiera, pero contigo. Es un anti climax de la hostia oír a un ralo coro de fans (si es que se les oye) cuando lo que has ido a oír es al cantante de una banda. No me lo podía callar, lo siento. Aparte de esto disfruté un montón de este madrugador y breve concierto. De hecho repito en la cervecera el mes que viene.

Un poco perdidillo andaba Jorge de La Habitación Roja en ese “A dónde ir” intercalando el “Guerra Fría” de Supersubmarina.

Mi indisimulada falta de fé (en los «ripiadores»)

Huyo de los ripiadores más que de los que se ponían a cantar jotas antiguamente en los bares de pueblo en cuanto se mamaban un poco. Y además adolecen de lo mismo, se creen que son buenos y solo dan vergüenza ajena (hay «excepciones» y «languis», poco más; si hice hace poco un concierto de «la mala» fue porque no lo era tanto, aunque siga sin interesarme nada de lo que ocurra en la galaxia del «yo», «yo», «yo»,…) así que me ahorré el trauma y con mi total **falta de fé** en los ripiadores me fui, como muchos otros que había a mi alrededor, «de refugiado» al show de Aurora & The Betrayers (que aprovecho para anunciar que -oh, milagro- van a ser los afortunados en romper este miércoles un silencio que ya dura varios años en TVE para las bandas de rock nacionales -y las internacionales también, que cojones, que para estos solo es música culta la clásica, el jazz y el blues, aunque casualmente nos vayan a “regalar” a los Pretenders este jueves-, con la emisión de su concierto en el Imagina Funk. Hablo de un concierto completo, no de sesiones de media hora de Radio 3, que no me he vuelto a caer de la moto y ni me he golpeado la cabeza.)

Yo creo que Aurora se dio cuenta de que allí había mucho despistado (que no, Aurora, que he puesto refugiado por algo) y a mitad del show hizo un amago de terminar para ver como reaccionaba aquella audiencia. Y es normal, porque ¿Qué hacíamos tanto cabrón/a sentados en un concierto de Funk?¿Leer el twitter, consultar las acciones de Apple en el NASDAQ, intentar descifrar en la App quien tocaba después, imitar a Manquiña llamando a Carmiña? Yo canto el mea culpa, intentaré expiar mi pecado poniendo mucho cariño al hacer su DVD a ver si ayuda a que algunos más descubran su música. Mi excusa de mal queda sería que en ese momento ya llevaba 18 horas levantado, la media maratón de la pulsera, las excursiones a los barrios, el sol cayendo de plano,… pero no, fue un feo inmerecido e innecesario y puede que contagiásemos a otros. Me confieso aquí porque en las iglesias no entro ni de turista. 😉

«Esos demonios mallorquines»

Ignorar la importancia de Radio Futura en la historia de la música de este País, su legado e influencia en todo lo que vino después, debería tener capítulo propio en el Código Penal. Así que este retorno **eléctrico y con banda** de Santiago Auserón revisitando su carrera desde sus comienzos con Radio Futura (una auténtica mina de oro que siempre ha sido reacio a explotar), y posteriormente como Juan Perro, era la auténtica joya de esta edición de un Sonorama que ya venía cargado de grandísimas bandas. Vamos, lo nunca visto, y que muchos ya ni nos atrevíamos a soñar (medio a regañadientes en el bis de su concierto en el Kursaal de la gira del disco de versiones “Las Malas Lenguas” que publicó en 2006 junto a su hermano Luis, se soltó con un par de canciones de Radio Futura). Por supuesto que Auserón sigue tocando la mayoría de estos temas en sus conciertos, pero no en este formato que es el que vio nacer todos los grandes temas de Radio Futura, y no en un formato que nunca ha sido el de Juan Perro, eso es lo que hacía tan especial y único este concierto.

Y que además decida hacerlo con “esos demonios mallorquines” de Sexy Sadie (como el propio Santiago se refirió a ellos), otra banda icónica, ésta de los 90, es como que nos toque a todos los que amamos la música el billete de oro de Willy Wonka.

Puede que algunos tilden este acontecimiento como un acto de nostalgia, un viaje al pasado, desempolvar el album de fotos en casa de la abuela… sin darse cuenta de que las grandes canciones no solo forman parte del imaginario colectivo de una generación sino que están muy vivas cada vez que suenan, incluso toda la chavalada que no tiene ni puta idea de quien coño es Santiago Auserón y que, seguramente, ni se ha molestado en «googlearlo» al verlo en letras grandes en el cartel del Sonorama, todos esos que no se movieron del camping al recinto antes de las 10 de la noche (más del 60% del total de los que han comprado un abono del festival, apostaría), incluso esos, corean las canciones de Radio Futura cuando suenan en un bar, en la radio, o escapan a la calle desde la ventana abierta de un vecino. Así de grande es la huella de Santiago Auserón, que ni los que no saben ni quien es pueden escapar a ella tantos años después de dejarla impresa.

 Los que estábamos allí si que lo sabíamos y fue empezar a sonar Annabel Lee y ver como todo el mundo a tu alrededor entraba en éxtasis, no vi levitar a nadie, pero seguro que alguno/a recuperó un par de centímetros de altura y disfrutó hasta niveles que ya ni recordaba que existían.

Si Santiago tenía alguna duda la respuesta de la audiencia esa primera canción las despejó todas. Podría haber llegado a Aranda con un setlist solo de temas de Radio Futura y haber volado aquello en pedazos. Eso si, le habría hecho un flaco favor a Javier Ajenjo, que se habría apuntado el tanto -como ya ha hecho de todas formas, y merecido en lo que le corresponde- pero le habría jodido los retos de por vida. ¿Después de eso, qué? Tirarse al tren de Julio Iglesias no es un reto, es un suicidio y tiene su parada 20 andenes más allá del anden del Sonorama aparte de rodar sobre diferente ancho de vía. Eso por no contar con que no es ningún reto, a Julito le traen a España cada vez que alguien pone la pasta encima de la mesa y Santiago Auserón es la primera vez que acepta embarcarse en un proyecto como este.

Bueno, vuelvo de fantasilandia y especulaville al concierto. Ya sabíamos que el setlist iba a estar compuesto de canciones de toda la carrera de Santiago más algunos temas clásicos de la de Sexy Sadie, de alguno ya teníamos pistas (en vivo y en el archivo histórico de este blog) tras su paso por la celebración del 25 Aniversario de Subterfuge el Día de la Música de 2014 en el Matadero de Madrid.

Annabel Lee (RF)
A la media luna (JP)
La noche de Fuego (JP)
A cara o cruz (RF)
Negril (JP)
Escuela de calor (RF) Cantada junto a Jaime García Soriano
You know that´s the way I like it (SS)
Veneno en la piel (RF)
A scratch in my skin (SS)
Han caído los dos (RF)
Río negro (JP)
Paseo con la negra flor (RF) Cantada junto a Jaime García Soriano
Perro flaco (JP)
La estatua del jardín botánico (RF)

Este fue el setlist que desgranó el combo Auserón/Sexy Sadie a lo largo de los casi 70 minutos con los puntos álgidos obvios en los clásicos de Radio Futura y coronado como bis con una espectacular reinterpretación del primer single de la formación “auténtica” (post Música Moderna), una versión que probablemente Auserón ha trabajado con Sexy Sadie especialmente para este concierto y que se sale de los cánones clásicos del sonido Radio Futura que si que han mantenido en el resto de canciones de la banda interpretadas en este concierto. Para mi una muy grata sorpresa, tratar de encontrar por la red esta versión de “La Estatua del Jardín Botánico” para ver que os parece, os garantizo que merece la pena y que os va a sorprender.

Con la entrada amortizada, todo lo que venga a partir de ahora es gratis.

Berritxarrak habían tardado 18 años en llegar al Sonorama, como ellos mismos recordaron hace dos años, pero lo hicieron dando un puñetazo en la mesa, con más gente por metro cuadrado en el tercer escenario que el cabeza de cartel (Vetusta Morla) en el Principal. Para cualquier banda es un marrón que te programen a la misma hora que el cabeza de cartel, pero los Berri no es que aprobasen aquel examen sino que sacaron sobresaliente. Tanto que de unas declaraciones de Javier Ajenjo se dedujo de inmediato que iban a ser de la partida también en 2016, pero al final no se materializó y desconozco por qué.

Pero este año si, buena franja horaria y un escenario importante. Con la excepción de Dinero, que han frecuentando bastante el festival y Layabouts, me cuesta recordar bandas cañeras en el Sonorama. Pero hoy hemos tenido una muestra clara de que tienen su sitio y buena acogida como se ha visto con los propios Berri, Ilegales y El Drogas.

Este año a los Berri les he visto un poco mas soft, más “maqueaos” como si este escenario de campanillas les hubiese contagiado un poco mientras que lo de hace dos años era un poco más sucio y más cercano. Son solo sensaciones del momento. Y quizás también mi estado de ánimo este año con la masificación y demás, aunque ha sido justo después de acabar los Berri cuando han empezado a llegar las hordas del Camping y a poner aquello intransitable e irrespirable.

Mas gente que en Glastonbury.

Tras una escapada rápida al coche para pillar una chaqueta que luego no me hizo falta, porque hizo una noche cojonuda, me encontré al volver de nuevo a la entrada del festival con más peña fuera que la que había dejado dentro a punto de acceder al recinto y con la calle lateral escupiendo “non stop” una riada de gente. “Que mala idea haber salido ahora”, pensé, “me parece que no vuelvo a conseguir entrar ni en una hora”. Los cojones, ese mar humano entraba como si no hubiese puertas, ni controles ni hostias, aquello avanzaba como una plaga, solo el control de pulseras ralentizó un poco el avance, mínimamente. Pero ¿En que cabeza cabe que sea más exhaustivo el control de pulseras que el de seguridad?

Fluyendo en ese mar humano que avanzaba implacable acabé al fondo de la explanada del escenario principal que ya solo tenía unos pocos huecos en la zona más cercana a los aseos. Todo lleno, nunca he visto allí tanta gente, sin huecos para avanzar, solo encontré una vía en el lateral para adentrarme un poco hasta el mostrador de Ribera del Duero y me quedé allí medio aturdido con lo que estaba viendo mientras me tomaba un Ribera.

Los Lori ya habían comenzado, me llegaban los ecos de “Luces de León” y veía una cabeza gigante de Noni en la pantalla de la parte trasera de la torre de las mesas de mezclas, pero aquello me parecía un poco surrealista. Y allí seguí, de pie, al lado de una mesa alta, dándole al Ribera y escuchando a Lori Meyers como si estuviese trabajando en algo delante de mi Mac mientras escucho la radio. Por un buen rato la música dejó de fluir, me pareció que tenía problemas en el escenario y luego regreso de nuevo, “Emborracharme”, “Mi realidad”,… lo de siempre, estos tíos suelen ser una apuesta segura en los festis, pero ni me vuelven loco ni yo estaba para engancharme a ningún concierto en ese momento. ¿Que cojones está pasando aquí? Antes de irme se estaba de puta madre y ahora hay mas gente aquí que en Glastonbury…

Mientras intentaba salir de allí tratando de buscar un poco de espacio libre en el concierto de Los Ilegales creo que sonaba “Alta Fidelidad” y que fue la última, pero tampoco podría jurarlo.

“Uno de estos días algún bienpensante nos pondrá una querella”.

Lo de Jorge Martinez es increíble porque le veo igual de kamikaze y con la misma mala hostia y energía en escena que la primera vez que le vi en Briviesca en 1984. Sin respiro se cascó una selección de clásicos intercalados con algunas que desconocía (pero claramente marca de la casa) ya que en los últimos años le había perdido la pista.

Siempre es una banda muy disfrutable que es bien recibida hasta en recintos como este donde escasean las bandas de rock and roll más potentes, aunque ya he comentado antes que este año se han destapado con Dinero, Ilegales, los Berri y El Drogas y además todas les han funcionado bien.

Fue una gozada volver a oír en directo Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes, o Agotados de Esperar el Fin, pero me quedé con las ganas de Revuelta Juvenil en Mongolia que fue su primer single y también el primero que yo tuve de ellos.

 Me pareció curioso el sermoncete de despedida del bueno de Jorge porque durante el concierto pensé un par de veces “esta la prohibiría el Instituto Vasco de la Mujer”, “y esta”, y “está”. Pero si el otro día hasta oí a una pava en la tele poner como ejemplo de canciones que deben prohibirse el “Hoy voy a asesinarte” del primer LP de Siniestro Total. Malo es que nos volvamos todos gilipollas, pero que perdamos el sentido del humor… Así que entiendo que Jorge se explayase hablando sobre aquellos que quieren limitar nuestra libertad de expresión, pasando todo por el embudo de lo políticamente correcto y encapsulando la personalidad de la gente para que no se manifieste. Una vez que importamos la Hamburguesa de USA se quedó la puerta abierta para importar todas las demás mierdas, Jorge, y además hay empeño en traerse las peores como el fariseismo buenrollista de lo políticamente correcto. Así que seguro que si, Jorge, como tu dijiste “uno de estos días algún bienpensante nos pondrá una querella” y a Siniestro Total también, que cojones. «Hoy voy a asesinarte, nena, te quiero pero no aguanto más…»

No me toques las Alarmas, Enrique

Casi me pierdo todo el concierto del Drogas a causa del desajuste horario y del despiste que me produjo el retraso de Los Planetas ya que, supuestamente, iban a solaparse, por lo que mi intención inicial era arrancar con Los Planetas, ver un ratito al Drogas y volver a los granadinos. Algo me hizo darme cuenta de que si esperaba más aquello habría terminado y me dirigí al tercer escenario. Estaba, no lleno, sino lleno y medio. Ocupando parte de la calle de entrada/salida cuando llegué y ocupándola totalmente y con un tapón increíble poco tiempo después. Aquello se puso bastante peligroso y lo comentaré en la segunda parte, la que no dedicaré a la música sino al festival.

Llegué a tiempo de escuchar unas cuantas de Barricada, probablemente «Barrio Conflictivo», «Balas Blancas», «Todos Mirando», «Víctima», y «Blanco y Negro» e intercalada entre ellas esa versión del clásico de Alarma, «Frío», que la verdad es que nunca me ha gustado nada, pero es que yo siempre he sido muy fan de Alarma y, aunque le agradezco a Enrique que siempre les reivindique y les recuerde, pues lo siento mucho pero su versión de Frío no puedo con ella.

“Los espanta niñas del Sacromonte”

Avance de la décima temporada de “La Huella del Crimen” en La2 de TVE. Con un extracto del primer capítulo titulado “Los espanta niñas del Sacromonte”.

Pues no, este episodio no se filmó en el Albaicín granadino sino en el corazón de Castilla (la Vieja de toda la vida), en Aranda de Duero. Con el tiempo igual se incorpora al repertorio clásico de leyendas urbanas. En unas dirán que si las fans de Vetusta, en otras que si las de su copia barata salpicada con toques de Danza Invisible, ya veremos a que saben estas tortas después de que las triture, las amase y las hornee “tuiter”. Habría que encargar al INE una encuesta para saber si se decepcionaron y salieron antes corriendo las unas o las otras.

Así andaba el patio por tuiter cuando J dijo «La tarta somos nosotros»

Lo mejor de todo es tomárselo con guasa porque si lo analizamos seriamente va a ser peor y no nos va a gustar ninguna de las conclusiones a las que llegaríamos. El caso es que mientras en foros de rock había casi la certeza unánime de que lo que en el cartel del Sonorama se anunciaba para el sábado como TARTA DE CUMPLEAÑOS no eran otros que Los Planetas, e incluso alguien lo aseguró categóricamente “procedente de fuente fiable” en los comentarios del propio Facebook de Sonorama el mismo día que se hizo público el cartel, estas criaturitas andaban especulando en «tuiter» y otros pagos que no frecuento, si ese grupo tan importante en la historia del festival, cuyo nombre les estaban ocultando, debería ser Vetusta Morla o si debería ser Izal. ¿Y porqué tienen ellas que pensar en el año 2000, primer Sonorama de Los Planetas, si algunas de ellas no habían nacido aún? A ver ¿Quien tuiteo algo cuando Los Planetas vinieron al Sonorama por primera vez? Nadie ¿Y quién habló del tema en el Facebook o Tuenti? Nadie ¿Y quien subió fotos de ese concierto a Instagram? Pues nadie. ¿Entonces?

 Pues allí estaban ellas acaparando las primeras filas pacientes e ilusionadas cuando después de un vídeo en el que un miembro de Supersubmarina agradecía todas las muestras de apoyo recibidas desde el festival de repente aparecieron allí estos granadinos a los que no habían visto en su vida, y que no se parecían en nada a sus amados ídolos, tocando “Segundo Premio” (pero debieron pensar que ni siquiera les había tocado la pedrea y las que no comenzaron a desfilar formaron corrillos comentando la jugada, antes de salir de allí definitivamente, claro). No se si Los Planetas habían sido alguna vez “trending topic” en «tuiter» antes, pero la chiquillería indignada les puso en el escaparate en cuestión de minutos (solo pongo pantalla de las primeras perlas que aparecían y capturé al volver a casa, ni he filtrado, ni seleccionado, ni editado, es un pantallazo).

Fue todo muy surrealista, vídeo, tarta, cohetes y estampida, no se como vería la banda la jugada desde el escenario mientras seguía su set con “Hierro y Niquel”. Hasta aquí lo tuve que ver en vídeo, porque estuve atrapado por el tapón del concierto de El Drogas y no pude incorporarme al concierto hasta el final de “Corrientes circulares en el tiempo”. Casi mejor haberlo visto después y ya puesto en antecedentes que haberlo vivido en directo porque desde donde estaba originalmente (atrás) no me hubiese enterado de nada. Y, además, no hubiese tenido la suerte de pillar posiciones cojonudas en frente del escenario que dejaron estas “indignadas a la fuga”. Gracias por guardar el sitio, chicas.

Tras abrir el melón de “Zona Temporalmente Autónoma” con “Hierro y Niquel” fueron cayendo, mezclados con clásicos, otros temas nuevos como “Amanecer”, “Zona autónoma permanente”, un soberbio “Islamabad” y “Espíritu Olímpico” con la parte final compuesta de clásicos muy celebrados en unas comodísimas y encantadas primeras filas que saludaron que la banda volviese para terminar en el bis con “De Viaje”.

 Todo un regalazo de cumpleaños que va a pasar más a la historia por la espantada de las quinceañeras que por el concierto mismo. Evidentemente no veremos el ficticio episodio en La 2 de TVE, porque en realidad se trató de otro episodio más de la leyenda de Los Planetas, auténtico y sobrepasando la imaginación de los guionistas.

Había visto a Los Planetas por última vez en ese mismo escenario en 2014 y la diferencia de concierto, de sonido, de actitud,  y de todo fue brutal. Este sábado SI que disfrute del directo de Los Planetas de verdad y desde una posición privilegiada gracias a la bendita estampida.

Si esto no es un buen regalo …

Escucharlo por Radio 3 es más seguro

Que mal, La Habitación Roja fue el damnificado del mal rollo que se estaba apoderando de mi con la masificación que había invadido todo y no me estaba dejando disfrutar, literalmente mi cabeza estaba deseando estar ya fuera del recinto y después de escuchar «La segunda oportunidad» y «Un día perfecto» dije “ni lo segundo, ni lo primero, a la mierda con esto, así no quiero seguir aquí dentro”.

Así que me fui a por el coche, puse Radio 3 y estos estaban cantando «No va a volver a pasarnos esto» (joder, otros que me están vacilando, como J esta tarde) y para remate entrevistan a Javier Ajenjo y suelta que viendo a Second por la mañana había 4000 personas. Venga, no me jodas, tirando por alto mil, esos 4000 eran los que sobraban en el recinto del festival. «Indestructibles» cantaba La Habitación Roja mientras pasaba junto a Lerma. «Venga pisa, que solo quedan 80km y para entrar en Briviesca no te va a hacer falta el pasaporte».

Y aquí la prometida crónica de los aspectos «no musicales» del Sonorama de este año.