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Entrada etiquetada ‘L.A.’

Entrada

En la noche de las estrellonas en el Sonorama también hubo rock and roll.

Este era un sábado especial en el que llegaba a Aranda con el reto de obviar a los cuatro nombres que venían en letras grandes en el cartel del Sonorama. Tengo claro que los grandes nombres venden entradas y concentran el interés masivo de la audiencia, y aunque ninguno de los cuatro programados para este sábado coincidiese con mis gustos musicales no soy un lerdo y entiendo perfectamente que la inclusión de este tipo de artistas en el cartel permite que la organización pueda traer a pequeñas bandas semi desconocidas para poder configurar una oferta amplia y variada en estilos, a la vez que a financiar los conciertos gratuitos fuera del recinto. Y precisamente por lo variado de la oferta iba a poder obviarlos y, salvo por los movimientos de masas en el recinto, prácticamente ni enterarme de que habían estado allí.

No empecé la mañana con música, sino con la tradición de la visita a las bodegas, parada inexcusable cada año el sábado del festival que además de ser un símbolo de como agasaja Aranda a sus visitantes para esta fiesta de la música, nos permite degustar los caldos de la D.O. Ribera del Duero acompañados de unas viandas que suponen un magnífico tentempié para una mañana plagada de conciertos dentro del casco urbano.

La procesión por las bodegas me dejó a las puertas de la iglesia, pero no fue para asistir a ningún rito católico sino porque este año, con muy buen criterio, el Sonorama ha añadido a sus escenarios la Iglesia de Santa María, patrimonio local de sobra conocido por los miles de asistentes a los conciertos del casco urbano porque se alza como imponente testigo de nuestra idas y venidas entre los populares escenarios matinales de la Plaza del Trigo y la Plaza de la Sal.

No era la primera vez que entraba, ya que en 2014 se dio la feliz coincidencia de que los asistentes al festival pudiésemos disfrutar de una muestra del ingente patrimonio histórico-artístico que atesora Castilla y León que bajo el nombre de “Las Edades Del Hombre”, de forma itinerante, y con un aglutinante temático diferente cada vez, recaló ese año en Aranda bajo el título de “Eucharistia”.

Un espacio atípico para conciertos de pop y rock con un aforo limitado a 300 personas y al que se accedía aportando un donativo de 5€ destinados a ayudar en las labores de restauración de la propia iglesia, que a la vez suponía un marco perfecto para la artista escogida para la ocasión, la norteamericana Joan Waser, conocida artísticamente como Joan As Police Woman.

La cantautora norteamericana, de gira por Europa (nos invitó a asistir a su concierto de esa misma tarde en Madrid dentro del ciclo Los Veranos de la Villa), traía bajo el brazo un triple album (Joanthology) que resume su carrera en solitario desde 2002.

Su concierto en Aranda alternó interpretaciones al piano y a la Telecaster, acompañándose en alguna de ellas de una primitiva caja de ritmos del 83. El setlist estuvo compuesto principalmente de temas de su triple recopilatorio aunque también se coló alguno de lo que avanzó como un próximo album de versiones.

Fue, en definitiva, un formato de concierto muy especial y disfrutable, tanto por el majestuoso escenario como por la artista elegida, y lo compartí con vecinos de Aranda encantados de ver como el Sonorama abría sus tentáculos a otros tipos de ofertas musicales (y públicos) a la vez que les permitía colaborar en la restauración de su iglesia.

Mi siguiente escala era la Plaza del Trigo, y lo que estaba subrayado en rojo en mi agenda era el concierto sorpresa de las 3:05 de la tarde. No había ningún tipo de confirmación, pero éramos legión los que teníamos la convicción (y la esperanza) de que Viva Suecia pisaría esa tarde el mítico escenario del Trigo, incluso sabiendo a ciencia cierta que el frontman de la banda murciana, Rafa Val, no podría tocar la guitarra debido a una fractura en uno de los dedos de su mano izquierda.

Y nuestra convicción se convirtió en certeza. Puesto que fue un concierto muy especial en múltiples sentidos, para mi, para la banda y para un gran número de los presentes en las inmediaciones de la Calle Isilla ese día le he dedicado una crónica especial, extraída como un spin off, que puedes leer aquí: Viva Suecia cosecha Trigo en territorio vitivinícola.

Mi cierre por este año de los conciertos en el casco urbano también era muy especial, y completaba una mañana/tarde mucho más en línea con mis gustos que todo lo que ofrecía la programación nocturna en el recinto. La tardía hora a la que terminó el concierto de Viva Suecia en el Trigo y lo atestadas que estaban después todas la calles del centro de Aranda hizo que fuese una odisea llegar a tiempo al escenario del Centro Cívico de Sta. Catalina para el concierto de El Verbo Odiado, pero allí estaba justo coincidiendo con su última prueba de sonido.

Aquí no había problemas de aforo, como en el Trigo, y si un solazo implacable que casi convertía en héroe al que dejaba el confort de la sombra para posicionarse frente al altísimo escenario y arropar así a la banda.

Esto tenía poco que ver con la fiesta que había dejado atrás, la música de los oscenses se nutre de paisajes lúgubres e intimistas, de guitarras que se persiguen regodeándose en la fatalidad, de ambientes pintados en claroscuro, de letras que cantan a la frustración y la impotencia, arrastradas por la asunción de un determinismo que no deja levantar cabeza. Algo triste y muy hermoso a la vez.

Un concierto de El Verbo Odiado, al igual que su disco “Tú Ganas” (CD autoeditado en 2018 y posteriormente publicado por Subterfuge en formato LP y digital) es un viaje emocional, es como adentrarse en una densa niebla en la que debes avanzar silencioso y agudizar todos tus sentidos porque vas ciego y te sabes a merced de todos los obstáculos. Es algo que reclama atención y concentración y yo, desde aquí, quiero hacer eso mismo, reclamar tu atención sobre esta banda de letras que rezuman poesía y cuyas guitarras te envuelven y te embarcan en sus persecuciones encadenadas.

No te los pierdas cuando pasen por tu ciudad, o ponles en tu lista de prioridades para resolver solapes de escenarios en festivales, yo estoy deseando disfrutarles de nuevo, preferentemente en un ambiente y horario que encaje más con su música que el de una corrida de toros.

Tras una mañana/tarde super satisfactoria y llena de emociones llego a tiempo al recinto para hacer un tres en raya de Subterfuge, seguido, y en tres escenarios distintos (Viva Suecia, El Verbo Odiado y Soledad Vélez), si por la noche hubiese aparecido Anni B Sweet como comodín del público sustituyendo a alguno de los cabeza de cartel eso ya hubiese sido para que los de Subter cantasen bingo sin mirar el cartón.

Es muy significativo el giro que ha dado a su música Soledad Vélez abrazando sin reservas la música electrónica y, a la vez, cambiando al castellano. Para mi (que soy rockero de galones y punk de nacimiento) la sorpresa ha sido del todo positiva y estoy seguro de que va a potenciar su carrera y va a permitir que la disfruten públicos más amplios.

Tienen algo tóxico las canciones de “Nuevas Épocas” (publicado por Subterfuge en 2018) que me impulsan a algo totalmente impensable en mi, bailar. Y cuando digo bailar me refiero a que mis pies se levanten del suelo, no que simplemente se muevan rítmicamente arrastrados por la música.

Y algo parecido es lo que les ocurría a todos los congregados a las 7 de la tarde ante el escenario principal del Sonorama en el que se presentó la chilena en formato dúo, acompañada de Jordi Sapena, ambos detrás de sus teclados y sintes.

Con una puesta en escena muy sobria arrancó su set con “El Poder” en esta su primera aparición en un Sonorama. Y nos ofreció este setlist…

El Poder
Jóvenes
Esta Noche
Flecha
Cromo y Platino
Vamos a tu Casa
Pa´Siempre
Ven Para Acá
No vuelvas
50 latidos

… en el que a los celebrados hits del disco como «Esta Noche», «Cromo y Platino» o «Pa´Siempre», se unieron al final dos creaciones recientes como «No Vuelvas», su nuevo single lanzado en julio que incorpora un autotune light en los coros y «50 latidos» que publicó a finales de mayo en colaboración con Ley DJ.

Quizás lo que más me gusta, además de la personalísima voz de Soledad, es lo directo, sencillo y desacomplejado de un synth pop que casa bien con el que hacían a principios de los 80 Vince Clarke y Alison Moyet en Yazoo o el de los primeros Depeche Mode.

Me quedo con la pena de que, quizás por presupuesto de producción, por tercera vez me quedo con las ganas de ver a Soledad acompaña también de Angela Pascual a la guitarra, además del ya mencionado Jordi Sapena. En el Tribu doy por hecho que no va a ser.

Tenía dudas de que Nacho Vegas iba a presentarse esta vez en el Sonorama (el que viene a divertirse y después de su show sigue animado y se sube a cantar «Toro» con El Columpio Asesino, o el mitinero). En cuanto atisbé sobre el escenario a “Los Coros Libertarios de la República de Asturies” ya obtuve la respuesta sin que empezase a sonar una nota.

No tenía alternativas que me atrajesen y aguanté un rato; no se puede ser tan canso con los mítines ¿En la intro de una canción? Vale. Pero ¿En todas? Eso es pasarse mucho, y no lo digo porque esté en desacuerdo con el contenido de sus mensajes, todo lo contrario, sino porque no se puede dar el coñazo de esta manera al personal, que la gente es inteligente, tiene criterio y sabe sacar conclusiones, no hace falta que entre canción y canción se le entresaque de la prensa todos y cada uno los agravios e injusticias que se sufren a diario en el mundo. No se si cobró o pagó por dar el mitin, pero a mi —que estoy en contra de lo mismo que él- me echó de allí porque también estoy en contra del adoctrinamiento. Si nunca veo televisión en directo para poder saltarme luego los anuncios no estoy para aguantar un concierto lleno de cortes “publicitarios”.

No se si Nacho Vegas se apuntó también a quemar adrenalina en el escenario de al lado con Carolina Durante, ni soy médico para recetárselo, pero mal tampoco le iría.

Lo de estos chavales es increíble, vaya carrera meteórica que llevan. Solo tenían un par de EPs y ya estaban en boca de todos y llenando salas. Y no creo que la salida de su primer LP haya aportado nada especial al fenómeno que ya venía lanzado e in creschendo desde el pasado año, simplemente siguen con su inercia de ser requeridos en todas partes y petarlo con Sold Outs o congregando audiencias masivas en los festivales, como en este sábado del Sonorama. Yo no recuerdo haber visto en ninguna edición previa tanta gente en un concierto a las 8,40 de la noche.

Los tíos tienen un desparpajo increíble, ni se inmutan por la importancia del evento ni por la magnitud de la audiencia, ni por las reinonas que tocaban después de ellos, y tienen al público dando saltos incansable y coreando todas sus canciones, llegando al climax cuando presentan al ya archifamoso “Cayetano”. La banda suena en directo como un cañón (me insiste Carlos Hernández, su técnico de sonido, que todo es mérito de ellos, aunque algo ayudará tener a semejante máquina a los controles) y habrán llegado en el momento correcto o lo que se quiera, pero ahí están imparables.

Algo me pasa con Zahara que no acabo de conectar con ella, es un misterio para mi (aunque para nada la causa de mi inmutable insomnio). Me quito el sombrero (bueno, la visera para ser exactos) ante el pedazo de banda que se ha montado para esta gira y aguanto al pie del cañón porque se que antes o después me voy a embriagar con la guitarra de Manuel Cabezalí en la parte final de El Diluvio Universal. ¡Qué gozada! Pero no deja de ser una anomalía, algo que no entronca con el resto de su repertorio que, por otra parte, es bastante ecléctico y, de hecho, termina el concierto con una canción claramente pensada para la pista de baile («Hoy la bestia cena en casa»), muy reivindicativa pero eminentemente bailable ¿Que mensaje se impone en esta canción, el que te insta a reflexionar o el que te invita a bailar?.

Sin embargo en el escenario Ron Negrita Mostaza Gálvez si que tiene una línea clara y un discurso coherente. Esto es rock and roll, en la actitud, los riffs, las letras, la presencia escénica… nada de ambigüedades.

Según van desgranando en directo las canciones de su LP “Vida y Milagros” me siento invadido por las mejores esencias del Power Pop británico y norteamericano, canciones compactas y bien construidas que en directo se muestran con un vigor y una crudeza que se me antoja un tanto suavizada y enmascarada por la producción en el disco. En directo estas canciones resultan mucho más contundentes.

Me hubiese gustado que durase el doble, no solo por lo mucho que lo disfrutamos a pie de escenario, sino porque unos riffs y unos punteos nos alimentan mucho más que todo el postureo nostálgico que al terminar seguía en el otro escenario.

Los cambios de última hora producidos en el escenario Negrita con la ausencia de Balthazar me acabaron llevando a ver un rato a Rulo y la Contrabanda, que a pesar de llevar años en activo para mi son unos perfectos desconocidos. Solo son primeras impresiones de lo que vi y oi, pero me fui con la sensación de haber tenido delante a un sucedáneo un tanto light de Fito y Los Fitipaldis con letras un tanto más naïf. Yo mismo pondría en cuarentena este juicio, probablemente precipitado al carecer de otros referentes.

De vuelta a mi escenario del día, el Ron Negrita, me encontré con Basanta y sus máscaras con tocados cérvidos, como recién salidos de un ritual pagano de secta secreta. Me gustó su breve show, con un sonido que de inmediato me proyectó la imagen de The Mission y The Sisters of Mercy. Sonidos densos y envolventes, con pinceladas góticas, fuerte presencia de mellotron adornada con efectivos riffs de guitarra y toques psicodélicos,

Me resultó una invitación convincente para tratar de ver su show completo en sala, porque más que únicamente canciones individuales me quedé con la sensación de que había visto un fragmento de algo estructurado como un conjunto, como que aquello fue un acto de una obra o algo así. En seguimiento.

Después de ver el pasado año a Segura al frente de L.A. con banda completa, aquí en el Sonorama, y posteriormente en una presentación en solitario con el acompañamiento en dos canciones de Nat Simons, tenía muchas ganas de ver la puesta en directo del primer album de Luis Albert Segura en castellano y al parecer fuimos testigos tempraneros ya que me pareció entender que este era su segundo concierto presentando “Amenaza Tormenta”.

La primera sorpresa es ver que no se cuelga la guitarra (acústica o eléctrica) en muchas de las canciones y que adopta un papel de frontman clásico, acompañándose en ocasiones de pandereta. La segunda es que una vez superado el choque de no haberle oido cantar previamente en castellano, según avanza el concierto te vas adaptando al sonido de su voz. y la tercera sorpresa fue ver al bajo a Miguel De Lucas (Ex Sunday Drivers y en los últimos tiempos con Rufus T. Firefly).

Es posible que todos necesitemos un tiempo de adaptación, Luis Albert a su “nuevo” idioma y rol, y nosotros a no esperar lo mismo que en L.A. pero en castellano.

Antes te tomar el camino de vuelta a casa y dar por finalizada (para mi) esta edición del Sonorama me acerqué con más curiosidad que interés a dar las 3 de rigor a Mucho y a unos Delorean que se despedían de los escenarios. La cosa no dio mucho de si porque la electrónica, salvo rarísimas excepciones, ni me toca la fibra ni me pone a bailar. En realidad simplemente estuve extendiendo el tiempo desde que acabó el concierto de Luis Albert Segura para llegar a ese canto del cisne de los de Zarauz.

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THE SUBWAYS

Hay que estar muy seguro de que el menú que tienes preparado va a satisfacer hasta a los más exigentes sin que decaiga en ningún momento la excitación de los comensales, y perviva el ansia por abalanzarse a por el siguiente plato, para poder dejarse de picoteos y entremeses entrando directamente con un plato tan contundente como The Subways. Y si, el chef lo tenía muy claro, nos había cocinado para hoy platazo tras platazo en los dos escenarios principales. Y todos los platos maridaron de maravilla con Ribera del Duero aunque el pequeño de los «unicejo» se empeñase en tener una nevera bien provista de cerveza fría.

A los Subways no se le quita la sonrisa de la boca ni aún teniendo que arrancar con una audiencia reducida y además les agradecen que les arropen aunque esté cayendo un sol de justicia. No solo son cañeros, también son simpáticos y agradecidos.

Arrancaron con el clásico “Oh Yeah” que desató los primeros saltos y botes de una audiencia concentrada en disfrutar de cada uno de los 40 minutitos que los británicos tenían programados.

Con cada nueva canción aumentaba el efecto llamada y todos los que iban entrando se iban sumando a la fiesta mientras otros no renunciaban tampoco a perdérselo pero a cierta distancia, protegidos del sol bajo la exigua sombra que proyectaba la torre de control de sonido. Un Billy Lunn siempre sonriente se esforzaba por dirigirse a nosotros en castellano al introducir las canciones y animarnos a saltar, bailar o participar coreando sus canciones o entrando en los juegos que nos proponía. Mientras Charlotte Copper recorría corriendo con su bajo kilómetros de escenario y miraba de reojo de tanto en tanto al fondo del backstage donde quien suponemos su pareja portaba sobre su pecho a su aún diminuta hija Riley, nacida el pasado febrero.

Taking All the Blame, All or Nothing, Turnaround, I Want to Hear What You Have Got to Say, We Don’t Need Money to Have a Good Time, You Kill My Cool, Celebrity, Girls & Boys, y un Rock & Roll Queen que lleva años desatando la locura en el cierre de sus conciertos, nos cargaron las pilas para el resto de la potente jornada que nos esperaba. Igual no siempre resulta ser cierto lo de que no necesitemos dinero para pasarlo bien, pero con los Subways es mucho mas fácil. Uno de esos conciertos de los que te marchas pensando: “y que sean tantos los que se hayan perdido esto…”.

RAYDEN

Muy pendiente de si acabábamos de formar o no la figura humana de los Objetivos de Desarrollo más grande del mundo, me tuve que mantener a media distancia entre el escenario Aranda de Duero y el lugar escogido para crear la figura. Así que vi el concierto de Rayden con un ojo puesto en la figura.

Yo huyo del RAP. Y de los “ripieros” ya ni te cuento. Pero no metería a Rayden entre los primeros, y mucho menos entre los segundos, que son los reyes del yoismo y que se dispersan tanto escribiendo letras (o lo que digan ellos que hacen) que empiezan una canción hablando supuestamente de su barrio y acaban aterrizando en Marte, después de haber rezado con el Papa, asistido al parto de una foca monje y de haber extraído uranio en Namibia, y todo ello en la misma “canción”, y sin tartamudear de vergüenza.

Y no le meto en esos grupos porque además de que sus letras tienen calado, y coherencia, suelen tocar temas de interés social y son críticas con el sistema o el entorno. Puntua a su favor también que se acompañe de una buena banda en directo que le da una pulsión y una base muy en clave rock, y no que se presente con un simple pincha que apriete al play para reproducir siempre la misma mediocridad de bases chunda chunda como tantos otros.

No es lo mío, pero no solo me gustó el concierto sino que la base musical sobre la que recita me pareció que fluía y emparentaba mucho mejor con esta jornada rockera que lo que iba a ofrecernos justo después Angel Stanich, que musicalmente es un tanto light.

Lo que no me gustó tanto fue el exceso de charleta entre canciones. Me parece cojonudo -y casi una obligación- que los músicos aprovechen el púlpito del que disfrutan para denunciar injusticias y movilizar o hacer pensar a la gente, y mas tras 10 años en los que hemos visto como desaparecían muchos de los derechos y logros sociales conseguidos tan duramente, por no hablar de una libertad de expresión de la que llevábamos años presumiendo ante nuestros colegas guiris y que ahora recordamos como si lo hubiésemos soñado. La mayor víctima del retroceso asumido a cambio del progreso y la globalización en la era del buenrollismo, lo políticamente correcto y los Likes.

Pero lo que menos me gusta es que previamente me desmenucen las letras de las canciones, que no me consideren cualificado para interpretarlas o ligarlas con algún tema de actualidad sin que alguien tenga que expresamente puntualizarlo. Si alguien está allí a pie de escenario en un concierto tuyo está claro que no será porque le ha tocado de premio en el palo de un helado. Igual que tampoco me gusta que me digan que esto no es un concierto propiamente dicho, que es como un trailer, una muestra promo que se digna dar para interesarnos en su obra y que vayamos a verle a un concierto “de verdad” en un teatro o sala. Suena un poco a “he venido aquí solo en misión comercial, a captar clientes y te lo digo así, a la cara”. El tono de charlatán de mercadillo haciendo una demostración práctica del pelapatatas mágico también me resultó un tanto abominable.

Joder, quería divertirme con las crónicas y, de sopetón, me he puesto en plan trascendental. Me suele pasar cuando me topo con gente que se toma demasiado en serio y pone el carro delante de los bueyes para despistar respecto a si va o viene o que trata de justificarse ante cosas que aún nadie le ha reprochado. Vamos a otra cosa, ¿Viene el drone a sacar la foto o no?

Objetivo conseguido, la foto tardó en llegar.

ANGEL STANICH

Ya sabíamos que el Sonorama nos había programado Un Día Épico y que para disfrutarlo tendríamos que resistir en una tarde de agosto que Escupe Fuego, y a mi me tocó hacerlo además participando en el gran reto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que pensé que sería una actividad que iba a durar solo unos minutos al terminar el concierto de The Subways pero la perseguida figura humana formando el logo de los ODS, y la fotografía aérea que la plasmó para la historia, no se materializaron hasta ya comenzado el concierto de un Angel Stanich (y banda) que han cosechado un clamoroso éxito desde la edición de su disco “Antigua y Barbuda”, con el que no han parado de girar por toda España plantando en cada escenario la bandera del país antillano, al igual que han hecho hoy en el principal del Sonorama.

Mátame Camión porque debo ser un Señor muy Tosco (o directamente muy mayor, que cojones, que los años pesan) porque el directo de esta Angel Stanich Band no me añade nada a lo que ya recibo en el disco y que vive más de lo hilarante de las letras que de la música que las envuelve. La única mejora con respecto a las veces anteriores que he visto a Stanich es que ahora -y mas con este sonidazo- le pillo todas las letras que, como he apuntado, para mi son lo mejor de la experiencia “barbuda”.

No faltaron Mezcalito, Hula Hula, y otros de sus habituales y divertidos disparates en un setlist que enlazaba al final Carbura! con Metralleta Joe y Mátame Camión y que antes de empezar la trilogía nos anticipaba que iba a sonar una sintonía sorpresa al final en homenaje al “gran caído del cartel de esta edición del Sonorama”, pero fue solo después de terminar Mátame Camión, y de que Angel se lanzase a nadar en medio del público, que descubrimos que se refería a un Julio Iglesias, que comenzó a sonar por la megafonía con el “me va, me va, me va, me va,..”. Una broma final que se mantuvo solo durante unos breves segundos.

Aclarado pues el enigma del caído al que se refería Stanich, hay que aclarar también que el supuesto drone que nos tenía pendientes del cielo nunca llegó y que inspirados por la tecnología española de la que orgullosamente hacía gala El Milagro de P Tinto, la foto se sacó desde la cesta de una grúa telescópica que estaba aparcada junto al escenario principal.

Vista aérea del escenario principal durante la actuación de Angel Stanich

L.A.

Solo hay dos bandas nacionales con las que nunca me he preguntado porque coño no cantan en castellano. A una la vi, y disfruté, ayer y es Neuman, y la otra es L.A. y es parte del sabroso menú de hoy.

Y no me lo pregunto porque todo encaja a la perfección, como la palanca de cambios en la transmisión, sin chirriar mueven todo el conjunto. L.A. es un caso raro de banda que nunca me he preocupado de ir expresamente a ver, pero que siempre meto en mi ruta cuando les tengo en un cartel. No son de los que me ponen en la carretera sino de los que me amortizan el viaje, porque les sumo con la certeza de que Luis Alberto Segura y su banda no me van a defraudar nunca en directo.

La única duda que me plantean es si en el hipotético caso de que un día decidiese cambiar la forma en que ahora tengo organizados mis vinilos les seguiría dejando en la “L” con los nacionales o si les pasaría a la “L” con los de americana.

Y aunque tengo mis preferidas como “Outsider”, “Ordinary Líes”, «Pictures on the wall”, “Elisabeth”, “Love comes around”,… tampoco me siento decepcionado cuando alguna de ellas no entra en un setlist porque la sustituta no me va a decepcionar. Como hoy, que los estaba escuchando dejándome llevar y con tal falta de preocupación que no he tomado ni una puta nota.

“Oh, Why?”
– Porque soy el puto “King de l@s bestias”
– Pues vaya bajón.
– No hay problema, ahora me pincho el “Live at Low” para ponerme High.

LAPIDO

Este fue el momento puñetero del día, un solape muy cabrón y doloroso. ¿Me dejo arrastrar por la inercia brutal de hoy entre el principal y el segundo y me quedo al concierto de Nada Surf o salto al hiperespacio y aterrizo en el asteroide rebelde para ver a José Ignacio Lapido? No puedo dejar totalmente abandonado hoy al escenario 3 que tantas veces me ha salvado la vida, con suerte llegaré a las últimas de Nada Surf.

Putadón doble, desconozco la razón pero cuando llego siguen probando sonido y no empiezan hasta las 22:10h. En otras ocasiones podría no tener importancia pero son 10 minutos que me pierdo del final de Nada Surf.

Recordó Lapido que no venía desde 2011, año en el que abrió el sábado el principal, pasando intencionadamente de su visita hace 2 años con Los Cero y su Maniobra de Resurrección encabezando el principal.

Esto fue lo que les dio tiempo a tocar hasta que les avisaron de que tenían que cortar. Jose Ignacio se lamentaba y nosotros más aún, pero si te extiendes 10 minutos más de lo debido probando sonido esto es lo que te puede acabar pasando y, aún con lo perdido fue posiblemente el set más largo que resonó en el escenario 3 este año.

Nuestro trabajo
Luz de ciudades en llamas
Lo creas o no
La antesala del dolor
¡Cuidado!
Lo que llega y se nos va
La versión oficial
Noticias del infierno
Cuando por fin

Un buen concierto de rock and roll clásico, a veces más stoniano y otras más “americana” de una banda en plena forma en el que casi la mitad de las selecciones corresponden a su último álbum “El alma dormida”, incluida “La versión oficial” para la que cogió la acústica, pero que no se olvidó de pelotazos de toda la vida como “La antesala del dolor” de En Otro Tiempo, Otro Lugar o la fantástica “Luz de ciudades en llamas” del EP homónimo de 2001.

¡Cuidado! Algo suena raro y nadie sabe que es.

MORCHEEBA

Enorme sorpresa encontrarnos a unos Morcheeba renacidos, mucho mas cercanos al r´n´b que a la electrónica, con una importante presencia y peso de guitarras y teclados sin procesar en un show que comenzó con “Never Undo”, precisamente la canción que también abre su nuevo álbum “Blaze Away”.

Magnética presencia la de Skye Edwards cuya figura parece flotar sobre el escenario mientras te envuelve con el terciopelo de su voz. Anuncia Friction, un clásico de Big Claim su segundo álbum, publicado aún sin finalizar el siglo pasado pero que suena renovado pasado por el filtro actual, siguen con Otherwise de Charango para volver a retomar el segundo álbum con The Sea al que siguió uno de los temas que les puso en el mapa, Trigger Hippy, y después una versión de It´s Summertime, también del nuevo, con profusión de guitarras.

Tras preguntar Skye Edwards a la peña si está lista para bailar se lanzan con una versión del Let’s Dance de David Bowie, a la que sigue un Blindfold que contó con el contrapunto de la participación del público y que daba paso al rush final que se abría con Let Me See y se cerraba en todo lo alto con su tema más popular “Roma no se construyó en un día”.

Un concierto que ha encajado mucho mejor de lo que yo esperaba en el fluir de una programación de tono rockero y que ha resultado un aperitivo perfecto para el plato fuerte de la noche que entra al relevo en el escenario de enfrente. Cuando hay calidad no hay problema en adentrarse en estilos que se salen de tu zona de confort e incluso disfrutarlos.

LIAM GALLAGHER

Decía un arandino en el foro más rockero de este País al poco de acabar el concierto de Liam Gallagher: “A nivel nombres creo que ha sido uno de los días más memorables. Creo que a Ajenjo no le cabía un piñón por el culo de la emoción” y añadía “Ver a Liam en mi pueblo ha sido una de las cosas más emocionantes que recuerdo”.

Lo extraordinario de este concierto del menor de los Gallagher no era como resultase, sino el mero hecho de que se produjese, que una auténtica Rock and Roll Star mundial, la voz de una banda de la importancia y trascendencia de Oasis, se subiese a un escenario en el corazón de Castilla La Vieja, en un festival cuya nómina se nutre de bandas nacionales y cantando en castellano. Y que además lo hiciese en un momento en que su estrella brilla bien alto tras la salida de su álbum de debut en solitario el pasado invierno, y a la vez que en otros grandes festivales de todo el mundo (Lollapalooza, Sziget, Main Square, TRNSMT, Isle of Wight, Northside, Eurockéenes, Latitude, Les Vielles Charrues o el propio FIB), eso ya es para nota.

Y además no es para nada el caso de aquel que por tirarse el moco va y se gasta todo el presupuesto en un solo nombre y todo lo demás es calderilla. Es que lo han arropado con un cartel de lujo, hasta el punto de que puedes quitar al mismísimo Liam y sigue quedando un viernes que corta la respiración y, todo ello, manteniendo el equilibrio de importancia, peso y atractivo entre las bandas nacionales e internacionales del día.

Estoy muy cansado de ver a Liam en directo (que no in person, como hoy) en strqreamings de los festivales que he citado y alguno más y tengo que decir que no nos ha dado en Aranda menos que en esos otros festivales, bien de voz, una buena actitud y disposición, el set habitual y una banda de acompañamiento super profesional, que además en el Sonorama ha gozado de un sonido envidiable, me aventuraría a decir que ha sido el mejor sonido del que ha disfrutado Liam este año. Después de las primeras canciones me he ido a la parte mas alejada del escenario y era una gozada tal que me he quedado allí hasta el final.

Si a la buena actitud y predisposición de Liam y ese sonidazo le sumas que 2/3 del repertorio han sido clásicos de Oasis ¿Que más le puedes pedir?¿Que te toque Wonderwall dos veces? Ja ja, y es que la ha comenzado dos veces, porque ha abortado el arranque en la primera ocasión ya que alguien no había entrado a tiempo.

Un día histórico para el Sonorama y para todos los presentes que hemos tenido la fortuna de vivirlo.

  • Rock ‘n’ Roll Star
  • Morning Glory
  • Greedy Soul
  • Wall of Glass
  • Bold
  • For What It’s Worth
  • Bring It on Down
  • Come Back to Me
  • Whatever
  • Supersonic
  • Cigarettes & Alcohol
  • Wonderwall
  • Live Forever

VIVA SUECIA

Esto no va a ser nada objetivo porque desde aquel fantástico primer Mini LP en Clifford estos chavales me tienen totalmente ganado. Igual si no llego a ser un loco de los 10 pulgadas hubiese tardado en conocerlos y hubiese entrado en contacto con Viva Suecia cuando ya eran un secreto a voces. La primera vez que pude verlos en directo “Otros Principios Fundamentales” llevaba solo unos días en la calle y supe de inmediato que nunca más iba a tener la oportunidad de volver a verles en una sala pequeña. Lo tuve claro incluso antes de que ellos mismos se lo creyesen del todo y lo asumiesen como profesión y no como hobby.

No hace ni una semana que en 180 grados de Radio 3 Leyre Guerrero ponía el dedo en la llaga mientras presentaba “Amar el conflicto”, la versión no electrónica de “Todo lo que importa” que se incluyó como extra en la reedición ampliada del LP, mientras avanzaba los conciertos del Sonorama: “La aparente facilidad con la que Viva Suecia firman hits es admirable”. Es como si Rafa Val fuese paseando por Murcia y se tuviese que ir agachando a cada rato, “hostia, mirad lo que se me acaba de caer del bolsillo, vamos a grabarlo”.

Y Leyre hablaba de los hits, pero es que los discos de Viva Suecia no tienen relleno, puedes hacer el setlist por sorteo que te saldrá un concierto cojonudo. Tan bueno, sino mejor, que el que les obligue a seleccionar un horario limitado de festival. Es mucho lo que se queda fuera cada día y me estoy planteando pedir por escrito que me garanticen un mínimo de 75 minutos de concierto antes de comprar la entrada.

Y lo de esta noche en el escenario Castilla y León del Sonorama es una clara muestra de lo que digo, set de solo hits y hasta han tenido que eliminar sobre la marcha “Acabaremos muriendo en ello” para no salirse del horario.

Que se encontrasen en la situación de hoy, viendo desde el escenario gente hasta donde les alcanzaba la vista, era solo cuestión de tiempo, porque lo evidente no puede ocultarse ni ignorarse por siempre, y era ya un desperdicio sangrante tenerles tocando con gafas de sol cuando han venido adelantando por el arcén a tantos que reciben posiciones de privilegio por el mero hecho de llevar muchos años en circulación.

Emergentes, los cojones; la regla de los 3 últimos discos* les posiciona como banda absolutamente top en el panorama nacional y ya está sobradamente demostrado que tienen la solvencia y recursos necesarios para defender esos discos tirando abajo el teatro. La gente se merece disfrutar ya al completo de todos sus temazos y no solo de la increíble colección de hits que han descargado esta noche. Mientras escribo esto, y viviendo vidas paralelas a las de los murcianos, tengo en directo en otra pantalla uno más de los incendiarios conciertos de Wolf Alice, esta vez desde el Sziget de Budapest, ¿Que pasaría cuando les pusiesen en un buen horario con set de mas de una hora? Pues lo que está ocurriendo ante mis ojos ahora mismo, que lo están poniendo patas arriba. Y, a pesar de ello, algún cegato les hará volver a salir el próximo fin de semana con gafas de sol y set de 45 minutos porque son jóvenes y solo tienen “un par de discos”. Abran paso señores, sirvan esto fresco que de congelados ya podrán tirar en otro momento.

Y aún estaban Rafa, Fernando, Alberto y Jess bajando por la rampa del segundo escenario, con la imagen de ese gentío todavía en la retina, cuando justo enfrente, desde el escenario principal, surgía arrolladora la versión electrónica de ese fantástico “Todo Lo Que Importa”, que Viva Suecia grabó con Elyella DJs para su EP Lovers, y ponía a bailar a la ingente multitud que aún seguía en el recinto cuando estaban a punto de doblar la esquina las 4 de la madrugada.

Vaya viernes, casi no he podido pisar mi querido territorio rebelde, sacrificando a La Plata hasta dentro de 20 días en el EbroVisión, pero es que si te encuentras con un día en el que son los Subways los que abren los escenarios principales, es que ese día hay un cambio en el equilibrio de la fuerza, una anomalía cósmica que hay que saber aprovechar cuando se produce. Y hoy tuvimos la suerte de que no hubiese marisco en el menú y todos los platos han salido a tiempo, bien cocinados y bien servidos. Y hasta he tenido un par de horas de descompresión en las que he dejado pasar los conciertos de Milky Chance y La M.O.D.A., un poco por saturación y otro poco por falta de interés, pero sin nada que me hubiese impedido completar mi jornada con ellos.

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  • Para los que no conocen la regla de los 3 últimos discos, es una regla muy sencilla que sirve para medir el nivel real, el estado de forma, en que se encuentra una banda en cada momento. No mide toda una carrera, ni que puedas tocar un setlist de 5 horas lleno de éxitos, ni que de un single vendieses 7 millones de copias el siglo pasado, la renta histórica no cuenta, solo los 3 últimos discos. Y aunque en el caso de Viva Suecia la regla esté aplicada un tanto ventajosamente, porque sus dos primeros discos son Mini LPs, la regla les otorga esa bien ganada posición de privilegio.

Próxima escaramuza rebelde: “El jueves, con Bunbury y Lagartija Nick en el Sonorama, la noche fue toda magia”.
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Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

Entrada

Virginia Díaz acaba de anunciar a Liam Gallagher como cabeza de cartel del Sonorama

Desde las redes sociales del Sonorama nos anticipaban para hoy viernes el anuncio de un cabeza de cartel internacional y este se ha producido a las 11 de la mañana en el programa 180 Grados de Radio 3 que presenta Virginia Díaz.

Ni más ni menos que Liam Gallagher, un cabeza de cartel de campanillas que se suma al reciente anuncio de que Bunbury también estará en Aranda de Duero como cabeza de cartel el próximo agosto.

Importante incorporación la ofrecida por Javier Ajenjo y su equipo, Liam Gallagher, el menor de los hermanos Gallagher y vocalista de Oasis publicó el pasado 6 de octubre su primer album en solitario, «As You Were» que tuvo una gran aceptación y saltó directamente al Nº1 de ventas con un total de 103.000 discos en su primera semana, vendiendo más discos que la suma de los 20 siguientes de la lista.

Pero no solo eso, «As You Were» se convirtió en el album de vinilo más vendido en su semana de aparición en las Islas Británicas en los últimos 20 años, con unas ventas de 16 Mil LPs. Y a pesar de ser publicado en octubre y con solo una semana en el mercado se colocó como tercer disco más vendido desde enero. Para certificar el éxito de ventas del disco de debut en Solitario de Liam Gallagher ha sido certificado como el 9º disco de debut con mejores ventas de la década.

Toda una estrella del Rock and Roll consagrada en su banda original, Oasis, que tras su aventura con Beady Eye llegará al Sonorama avalada por la extraordinaria acogida obtenida por su disco de debut en solitario. Sin duda una incorporación extraordinaria y un argumento de mucho peso para no perderse esta edición del Sonorama.

El Sonorama Ribera se celebra en Aranda de Duero del 8 al 12 de agosto y además de Liam Gallagher y Bunbury como cabezas de cartel ha anunciado también la participación en esta edición de Viva Suecia, Xoel López, Lagartija Nick, Angel Stanich, Dorian, Izal, Joana Serrat, Jacobo Serra, L.A., Modelo de Respuesta Polar, La M.O.D.A., Rayden, Smile, Sidecars, Rozalén, Amatria, Camilo VII, Jorge Marazu, Kiko Sumillera, Ladilla Rusa, Triángulo Inverso, Mi Capitán y Nat Simons.

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El Sonorama Ribera anuncia a Bunbury como cabeza de Cartel

El Sonorama, que se celebra del 8 al 12 de agosto en Aranda de Duero, acaba de anunciar a Bunbury como principal cabeza de cartel para la edición de este año. El festival arandino ya adelantó en las redes que hoy habría una gran confirmación y así ha sido. No se ha querido acompañar la noticia con más nombres dada notoriedad de esta confirmación.

Previamente Sonorama Ribera confirmó la participación, entre otros, de Xoel López, Izal, Viva Suecia, Lagartija Nick, Angel Stanich, Dorian, La M.O.D.A., Rayden, L.A., Smile, Sidecars y Modelo de Respuesta Polar.

Bunbury que publicó su último disco, Expectativas, el pasado 20 de octubre, realizó el pasado diciembre 8 presentaciones en grandes ciudades reservando los primeros meses de este año para su gira americana que comenzará el 6 de febrero en Ecuador y que le llevará además por Colombia, Argentina, México y Estados Unidos.

Aquí te traemos su vídeo con «Cuna de Caín» en directo: