Tu navegador (Internet Explorer 6) está anticuado. Tiene reconocidos fallos de seguridad y es probable que no muestre todas las prestaciones de esta y otras páginas web. Descubre como actualizar tu navegador.
X

Entrada etiquetada ‘CronicaEbro’

Entrada

Como colofón a una excelente edición el EbroVisión nos propone un desafío para su 20 Aniversario.

Podría pensarse que la gran noticia de este EbroVisión es la que pudimos ver proyectada sobre las banderolas verticales que flanqueaban el escenario principal (y de la que hablaré al final de esta crónica), pero no, la gran noticia es la misma de cada año, dejar Miranda con la satisfacción de que el EbroVisión siga siendo el EbroVisión, totalmente fiel a si mismo edición tras edición.

Y es que, de entrada, es un festival en el que quedan al margen aspectos ajenos a la música, la fiesta y el buen ambiente, porque no tienes que preocuparte de mirar previamente las previsiones meteorológicas (es a cubierto), ni por el aparcamiento (siempre cercano y abundante), los desplazamientos (autobuses frecuentes entre el recinto y la ciudad y/o el camping), las esperas (mínimas a veces, casi siempre inexistentes tanto para las taquillas, acceso, barras, aseos,…), aseos de verdad (con acceso fluido y un equipo de limpieza que los mantiene limpios en todo momento) y una oferta gastronómica razonable y variada (aunque los puestos más populares acumulasen algo de espera en algunos momentos). En fin, las condiciones perfectas para preocuparse únicamente de disfrutar. Y de disfrutarlo todo, porque aquí ninguna banda se solapa y solo la abundante nómina de DJs que amenizan la carpa comparte horarios con los conciertos.

Y un menú musical rico y variado que combina sabiamente bandas nacionales e internacionales, nombres asentados con promesas por descubrir, la actualidad y las presentaciones de discos recién lanzados con clásicos garantizados por carrera y reputación. Eso es el EbroVisión, un criterio y una esencia que se mantienen inalterables año tras año y que siempre puedes disfrutar en su totalidad.

El jueves arrancaba en la carpa con dos bandas que ganaron su plaza para esta edición en sendos concursos de talento emergente, Burgacius B y Calivvla. Solo puedo citarlas porque mientras nosotros llegábamos a Miranda los últimos finalizaban su actuación.

En el escenario principal del Multifuncional del Bayas abrieron fuego Cala Vento que venían a Miranda a presentar su tercer LP, “Balanceo”, el primero bajo su propio sello Montgrí. La propuesta de Joan y Aleix conecta enseguida con el público, sus letras y melodías son directas, sencillas, no hay fuegos de artificio ni efectismos detrás de lo que nos ofrece este dúo de guitarra y batería que se despidió aclamado por todos los asistentes con un número instrumental, después de que en la parte final de su show nos ofreciesen alguno de sus clásicos como Isla Desierta, Isabella Cantó, Abril, Gente como tú o Unos poco y otros tanto.

Tras el dúo ampurdanés llegó el turno para el caos sónico de los gallegos Triángulo de Amor Bizarro. Asistir a un concierto de TAB es como estar a merced de un huracán, tan pronto te meces en los brazos de un pasaje melódico cantado por Isa como te sientes proyectado contra una pared empujado por una batería epiléptica. Solo si estás preparado para montar en su montaña rusa disfrutas al máximo sus conciertos.

Lo de Novedades Carminha es otro cantar, con el tiempo se han ido haciendo profesionales de la verbena. Su objetivo es calentar al público desde el primer momento y tenerle todo el concierto tarareando y bailando sus canciones, así que ya en la primera parte de su set ya están atacando con canciones populares como Que Dios Reparta Fuerte, Disimulando o Te Quiero Igual, dejando para el cierre temas como A Santiago Voy, Cariñito, Lento o Verbena. Y es que eso fue su concierto, una pura verbena.

Novio Caballo, cuyo primer LP se publicaba oficialmente la misma noche de su concierto en el EbroVisión, cerraban con su power pop irreverente y desacomplejado esta noche del jueves con su celebrado single Jesús es Negro ante una audiencia más reducida que el resto de sus compañeros de noche, pero su entrega no se vio mermada por el hecho de que en pocas horas comenzase para todos una nueva jornada laborable y pudimos disfrutar de un set intenso aunque aún corto dada su aún exigua producción discográfica.

El viernes tuvimos que saltarnos el concierto matinal de Cápsula en La Fábrica de Tornillos, pero llegamos puntuales a ese mismo escenario para disfrutar del concierto de Unidad y Armonía, la banda granadina que presentaba su primer LP “Uno de estos días” publicado por El Ejército Rojo, el sello de Los Planetas. Con un fantástico sonido fueron desgranando temas que evocaban a clásicos sesenteros del rock nacional como Los Módulos y Los Albas impregnados de pinceladas de psicodelia. Probablemente los tapados del festival, su directo es mucho más disfrutable que lo que prometen sus grabaciones.

Ya en el recinto principal del Bayas nos dirigimos a la carpa para encontrarnos a unos jovencísimos y prometedores Bum Motion Club que nos ofrecieron un Dream Pop de lo más cautivador y que mostraron su devoción por sus paisanos Rufus T. Firefly incluyendo en su repertorio una fantástica versión de “incendiosuicida”.

Una carpa totalmente abarrotada esperaba a la banda de Americana Craig Brown Band y los de Detroit respondieron con creces (aunque con un set que se nos hizo muy corto) a las expectativas levantadas. Podrían acabar siendo otra de esas bandas que obtienen un mayor eco en Europa que en su país natal y su música la sitúo en un cruce de caminos entre Tom Petty y sus Heartbreakers y la rebeldía de Jason & The Scorchers. Pero es solo una apreciación muy personal. Charlando un par de horas después con el propio Craig en el pabellón me aseguró desconocer totalmente a la banda de Jason Ringerberg.

Los sonidos de la Americana continuaron en el pabellón, pero esta vez eran Made In Pucela y a cargo de Arizona Baby. Los vallisoletanos presentaban su último disco, “Sonora”, pero el magisterio a la guitarra acústica de Rubén Marrón y la verborrea inagotable de Javier Vielba no se olvidaron de un clásico como Shiralee que ya cumple diez años.

Solo hacía dos semanas que les había visto en el SoundCity de Torrelavega, pero un concierto de los malagueños Airbag siempre es bienvenido y es un chute de energía constante. En el más puro estilo ramoniano se sucedieron una tras otras sus píldoras de power rock, comenzando su concierto con Eleven y Mike de su reciente álbum “Cementerio Indie” producido por Carlos Hernández Nombela para Sonido Muchacho y terminándolo con una sucesión de clásicos como Spoiler, Comics y posters, Papaqué, La ola perfecta y Elena recibidos con alborozo y coreados por las primeras filas.

Uno de los regalazos de esta edición fue poder disfrutar de una de las bandas mas interesantes de la escena británica actual, Temples. Una banda joven pese a estar próxima la aparición de su tercer LP “Hot Motion”, del que nos avanzaron 3 canciones. Su elegante y refinado revisionismo psicodélico inundó el multifuncional con un set que se apoyó principalmente en su magnífico LP de debut, del que nos ofrecieron 7 canciones, finalizando con los ya clásicos Shelter Song y Mesmerise. Un concierto que quedará asociado para siempre a los grandes logros del festival.

Pero para muchos el cabeza de cartel en la sombra del viernes eran Fuel Fandango que antes incluso de comenzar Always Searching, desde que Nita puso su pie sobre el escenario con la Intro, ya tenían al público en el bolsillo. Con su personal mezcla de flamenco, electrónica y funk Nita y Ale fueron acompañados en todo momento por un pabellón abarrotado que cantaba y bailaba al ritmo de temas como Burning, La primavera o las que protagonizaron su cierre, Toda la vida y Salvaje. Tras varios años siendo la elección para protagonizar el cierre por todo lo alto de los festivales les llega el momento de ocupar una posición de privilegio en los carteles acorde con su popularidad.

Se supone que Amatria son uno de los llamados a ocupar esos horarios de cierre que hasta hace poco se solían encomendar a Fuel Fandango, pero su fórmula no acaba de cuajar del todo a juzgar por la diferencia de público que obtuvieron ambos conciertos.

La programación matinal y de media tarde del sábado del EbroVisión está abierta a todo el público y no por ser gratuita baja ni un ápice su nivel, tanto por su interés como por su calidad y lo disfrutado en esta jornada es una clara muestra.

Comenzamos con una doble sesión en La Fábrica de Tornillos que inició una banda que tras la publicación de su reciente LP está en boca de todos, los cántabros Los Estanques. No son la banda indie típica ya que su música entronca directamente con el rock progresivo de los 70, con aquellas bandas tildadas de dinosaurios en su momento como Yes, Géneis, ELP,… música muy elaborada y un tanto repetitiva que acabó olvidándose de la audiencia para centrarse en la exhibición de la maestría instrumental de los artistas. El punk que llevo dentro me impide disfrutar de este tipo de propuestas.

Alex Cooper está muy ligado a Miranda y a la vida del festival y fue un bonito detalle de la organización que este concierto «de despedida» se celebrase en La Fábrica de Tornillos donde Cooper se estrenó en la tercera edición. La carga emocional era muy grande tanto para el propio Alex como para muchos de los presentes, así que estuvo flotando en el ambiente durante todo el concierto en el que uno tras otro (y con un magnífico sonido) fueron brotando muchos de los clásicos de Los Flechazos y Cooper para regocijo de los asistentes que mostraban su aprobación al reconocer los primeros acordes de cada tema que, por supuesto, coreaban al unísono. Este fue su setlist:

Hyde Park
Ya llegó el verano
Yo sé lo que te pasa
Graciela
El círculo polar
El asiento de atrás
El último tren
En el club (Los Flechazos)
Canción de viernes
Infinito
La chica de Mel (Los Flechazos)
Hipsters
Islandia
Salto
Cierra los ojos
A toda velocidad (Los Flechazos)
Cerca del sol
Dos grados bajo cero

Bis:
Buzo
Rabia
Atrapado en el tiempo (Los Flechazos)
Luces rojas (Los Flechazos)

Tras esta despedida (esperamos que no definitiva) de Alex nos encaminamos a la Plaza Mayor de Miranda para recargar pilas degustando los platos ofrecidos en las casetas de la Muestra Gastronómica amenizada desde el kiosko por algunos de los DJs de cabecera del festival. Tras lo cual y a solo unos metros comenzó la jornada de tarde en el escenario de la Plaza de Sta. María con el pop rock de los alicantinos Olivia.

La fiesta que se iba a montar después era algo largamente anticipado, desde su paso por el escenario del Bocca el pasado enero eran muchos los que querían repetir con Los Vinagres y su “verbenita”. Y la cita respondió a las expectativas, una abarrotada plaza cantando, saltando y bailando al ritmo de los canarios y totalmente hipnotizados por su descaro y sus ritmos contagiosos.

Llegamos al recinto a tiempo para ver en la carpa a las jienenses Uniforms. El trío femenino se presentó acompañado de un bajista en esta ocasión y desgranó en directo los temas de su album “Polara”, uno de los discos más celebrados de 2018. Un set compuesto por temas de Dream Pop y Shoegaze cuajados de distorsión y buena actitud sobre las tablas que fue celebrado por el público y que las apunta como una banda interesante a seguir.

Ya dentro del recinto se notaba más público del habitual para esas horas y la probable razón era que abrían Morgan, una banda que en los últimos tiempos ha multiplicado sus actuaciones y su reputación. No cabe duda de que son muy profesionales y de que hacen una música para todos los públicos y puede que, para mi, ahí esté el problema, porque no deja de parecerme un vacuo ejercicio de talento, música inocua que puede servir de fondo “no molesto” para miles de momentos. Algo insulso que no me transmite pasión ni sentimiento, con una voz a la que le falta desgarro y creerse lo que canta. Se que voy a contra corriente, pero eso es lo que percibo cada vez que les veo en directo.

Los estadounidenses Jacuzzi Boys cambiaron totalmente el juego. El trío de Miami nos ofreció su garage de aires punk y surf, potente y maduro a la vez.

Zahara venía presentando su disco Astronauta y acompañada de una banda de muchísimos quilates. Su show es bastante ecléctico, toca casi todos los palos de la baraja y a mi me gustaron particularmente canciones -como El Diluvio Universal – en la que la guitarra de Manuel Cabezalí adquiere un protagonismo especial. Difícil de entender porque este fue el único concierto con un sonido regulero de todo el festival, con una sonorización de micros que hacía difícil distinguir las letras. En el cierre, con “Hoy la bestia cena en casa” en versión extendida, pusieron a bailar a todo el Multifuncional.

Cuando llegó el turno de Dorian allí no cabía ni un alma más. Supongo que debe ser un fallo en mi sistema inmune el que hace que reconozca tantas canciones de una banda que jamás ha sonado en mi reproductor digital o en mi plato. Pero es un hecho que pude reconocer buena parte de sus canciones. Pop sofisticado y comercial respaldado por un buen sonido y una cuidada producción a nivel de luces y vídeo en el escenario. Un poco excesivo el uso del confeti con el que regaron profusamente el suelo del pabellón. Un pabellón abarrotado coreó y bailó la mayoría de sus temas, todo un acierto de programación de los organizadores, aunque muy alejado de mis gustos musicales.

Cuando comenzó el concierto de Mucho una buena parte del público que disfrutó con Dorian ya se había dispersado y andaba en otras historias (en la carpa con los DJs, de charla con los amigos, en los Food Trucks, sentados en cuadrilla en los aledaños del recinto,…), así que bastante gente dijo aquello de “Ahí te quedas, Perarnau” y a Martí y a los suyos les costó ir recuperando al público disperso. Se marcaron de un tirón el último disco de la banda, que contiene un radical giro estilístico hacia la electrónica. Mas bailable la primera parte, un tanto experimental y descolocante la segunda y muy magnética e inspiradora la travesía de mitad del concierto hasta la canción de despedida.

Este año el EbroVisión programó un BIS, con un concierto de despedida el domingo por la mañana en el casco urbano y abierto a todo el público, a cargo de la banda riojana Mesura. Algo más que celebrar de esta edición, un pequeño regalo como anticipo de lo que nos depara el año que viene porque… el año que viene el EbroVisión celebra su 20 Aniversario y todo serán sorpresas. Como anticipaba en mi introducción las banderolas que flanqueaban el escenario principal nos sorprendieron con la noticia de que no se anunciarán los participantes en el cartel de 2020, todo serán bandas sorpresa y se conocerá su identidad justo en el momento en el que salten al escenario.

Esto, que parece anticomercial y toda una osadía, pedirnos un acto de fe al pedirnos a todos que nos arriesguemos adquiriendo abonos ciegos, no lo es tanto si tenemos en cuenta el grado de interés y satisfacción que nos han ofrecido los carteles del EbroVisión a lo largo de los años y nos hace partícipes en un juego de confianza y complicidad con unos programadores cuyo buen criterio ya conocemos y hemos disfrutado durante años, por lo que una edición llena de sorpresas, especulaciones y misterio la hace mucho más interesante y atractiva, así que desde este momento dejamos reservadas en el calendario las fechas del 3, 4 y 5 de septiembre de 2020.

Y para que no tengas que pensártelo dos veces ya tienes los abonos disponibles a un precio especial de 35€ en la web del festival.

Artículos

El EbroVisión 2018 se cerró bailando con La Casa Azul (Crónica del sábado)

El sábado exigía tomar decisiones logísticas porque se daba una colisión de intereses. Ir a la Fábrica de Tornillos para los conciertos de Salto y Los Coronas o ir al casco viejo para disfrutar de la muestra gastronómica en la Plaza del Ayuntamiento amenizada por DJs desde el kiosco de la plaza. Pudo el hambre y la curiosidad de vivir ese aspecto no musical del EbroVisión. Me quedé con las ganas de un primer contacto con Salto, pero de Los Coronas tengo acumulación de conciertos, la elección no fue muy traumática.

La Plaza del Ayuntamiento estaba de lo más animada, la selección de los DJs nos seguía manteniendo ligados al ambiente festivalero y las múltiples casetas regentadas por establecimientos locales nos tentaban con delicias gastronómicas de lo mas diverso. Opté por sentarme a observar el flujo de público local para dejarme guiar por él antes de decidir en que cola debería ponerme. En estas cosas del yantar las colas no suelen engañar, así que me decidí por la más poblada que resultó ser la del restaurante “La Vasca” que ofrecía una “Tosta de Rabo Guisado, boletus, queso de cabra y cebolla caramelizada”. La cola no mentía, la gente de Miranda es sabia. Luego me hice con el postre en la caseta de al lado, una fantasía de dulce que replicaba a la perfección un tomate, excepto en el sabor, claro.

Y tanto como la comida me gustó el detalle del compromiso del Ayuntamiento Mirandés con la exigencia de la liberación de la Autopista AP1, recordando al Gobierno de la Nación, con un reloj de cuenta atrás situado en el balcón principal, los días que faltan para que finalice la actual concesión y se convierta en una Autovía de uso gratuito para todos.

Unos cafetitos y cigarillos después estaba listo para seguir disfrutando de la música pero sin prever en absoluto que estaba a punto de presenciar la gran sorpresa de esta edición del EuroVisión. A escasos 100 metros de la Plaza del Ayuntamiento y en un pequeño escenario respaldado por la pared de la Iglesia de Sta. María surgieron los norteamericanos Revel In Dimes y aquello fue un auténtico estallido del mejor rock, soul, blues,… los pocos que inicialmente acudimos a su llamada quedamos hipnotizados. ¿Dónde estamos, en Miranda o en un garito a orillas del Mississippi? El rumor no tardó en extenderse a la Plaza y las calles adyacentes, algo grande estaba pasando ahí y a la tercera canción ya no cabía ni un alma más.

Te vas con la sensación de que acabas de vivir un sueño, acabas de disfrutar de una banda increíble, sacada de una película, que desgranaba sin despeinarse todas las mejores esencial del rock primitivo y más auténtico, del soul más transgresor, del blues mas errante, con una guitarra afilada, un bajo que parecía una guitarra, con todos intercambiándose la voz principal según la canción y con una front woman con una presencia escénica impresionante que también sabía apartarse cuando el protagonismo le correspondía a uno de sus compañeros. ¡Como disfrutamos!

La cosa fue muy fuerte y la prueba de como se quedó la peña con lo que acababa de vivir fue que el Road Manager abrió el portón trasero de la furgoneta al terminar el concierto y se hinchó a vender vinilos, CDs y camisetas de la banda.

Este fue el setlist de Revel In Dimes (del que oportunamente me apropié en cuanto se bajaron del escenario):

Runnin
Jumper
This Morning
Rollin’
You Gotta Go
Tuff City (For Love)
K.I.S.S.I.N.G. (I Wanna Know You)
Skinny Woman
Mine
Left/Right
Dimes
Treat Me Nice

Después se subieron a ese mismo escenario Los Bengala, muy energéticos y muy centrados en la película que tienen montada. Estaba lleno y la gente se divertía y disfrutaba pero yo me tuve que marchar porque después de lo de Revel In Dimes aquello me parecía solo ruido.

Sabiendo que el día no me iba a deparar nada mejor que lo que acababa de vivir en la calle me dirigí al Multifuncional del Bayas donde en la carpa abrieron unas Hickeys muy animosas, especialmente la bajista y cantante, pero que no acaban de tener una línea muy definida. Ofrecieron un concierto bastante irregular, con versión de Kaka DeLuxe incluida, y acabando con algo que apuntaba sospechosamente a las Hinds que no me parecen precisamente un buen espejo para mirarse (los milagros suceden, pero no todos los días).

Tampoco consiguió engancharme el rollo para quinceañeras que destilaban muchas de las canciones de Pol 3.14, me quedé con la sensación de estar ante un cantautor de pop comercial un tanto fuera de hora. Quien si que me pareció destacable fue la batería, a la rockera que lleva dentro ese pop sin sal se le quedaba pequeño y no me extrañaría verla en el futuro en una buena banda de rock.

Dentro del Multifuncional abrieron fuego Carolina Durante que contaban con toda mi curiosidad dada su popularidad en las redes por sus canciones “Cayetano” y “El Himno Titular” y por referencias a Los Nikis leídas en algunos comentarios. Me decepcioné bastante rápido, ni rastro de la ironía de Los Nikis ni del gamberrismo simpático de los Siniestro Total primigenios o de Glutamato Ye-ye. Me parecieron una banda de lo más vulgar y nulo interés. A otra cosa.

La Habitación Roja son un referente del EbroVisión y cuentan en Miranda con una buena base de seguidores que disfrutaron enormemente saludando y coreando todos los clásicos de la banda. Guitarreros y energéticos, los valencianos le dieron un amplio repaso a su extensa discografía haciendo parada especial en su último LP “Memoria” del que tocaron 5 temas (Berlín, Estrella herida de muerte, La última noche del año, Madrid y Nuevos Románticos, con la que abrieron el concierto). “Fue Eléctrico” es el segundo album más visitado con Ayer (que fue la encargada de cerrar el concierto), Indestructibles y La Segunda Oportunidad. Otros temas que sonaron fueron De Cine, La Moneda En El Aire, Febrero, Voy a Hacerte Recordar, El Eje Del Mal y Un Día Perfecto.

Los burgaleses La MODA se presentaron en formato de sexteto por la ausencia forzada de su bajista. Los de la camiseta de tirantes y el quejido lastimero se han paseado este año por más festivales que nadie en este País. Si bien no comulgo con su épica de baratillo ni con su rebeldía de boquilla y su falsa modestia, es evidente que la banda ha mejorado mucho en los últimos años y ha encontrado su camino tomando como referente a bandas serias de folk pop como Mumford and Sons y alejándose del circo ambulante de postal de fakers como Gogol Bordello y similares.

El show que ofrecen a su ya legión de incondicionales tiene calidad y está muy cuidado en todos los aspectos, tanto en su sonido como en la iluminación. No faltaron ninguno de sus temas más conocidos y finalizaron el show con “Héroes del sábado”.

Ni la electrónica ni el bailoteo es lo mío pero no quise perderme la puesta en escena de una banda que además de ser cabeza de cartel es todo un clásico del pop español, así que me quedé para las dos de cortesía a La Casa Azul. La puesta en escena con el muro de pantallas, el DJ en lo alto y los músicos “encasquetados” fue bastante curiosa. La gente tenía ganas de fiesta y el baile recorría todo el pabellón. Al final, vaso y cigarro en mano, decidí quedarme hasta el final del concierto, pero viendo y escuchando desde el exterior. La razón para quedarme fue como un pequeño examen a mi mismo, descubrir como de permeable había llegado a ser a bandas como esta que nunca habían sido de mi interés. Una especie de reto, “a ver cuantas canciones de estos conozco sin que yo sea consciente de ello”. A punto estuve de irme totalmente satisfecho de mi impermeabilización de rockero impenitente. A punto, porque entonces sonó “La revolución sexual” y, evidentemente, la reconocí de inmediato.

Ahí se acabó mi EbroVisión 2018, agotado de 3 días muy intensos me despedí hasta el próximo año del luminoso de la entrada sin esperar a la sesión de cierre con DBFC ni los DJs de madrugada en la Sala Orosco.

Me fui satisfecho con lo vivido durante el fin de semana y de comprobar que la esencia que hace que el EbroVisión sea un festival tan especial continúa intacta con el paso de los años. Y esos aspectos que tanto aprecio son:
El ambiente. Tanto dentro del recinto, como en los aledaños donde suele apalancarse la chavalada en cuadrillas entre conciertos o cuando actúa alguien que no es de su interés, el ambiente es de fiesta y camaradería, de gente que va a disfrutar de la música junto a sus amigos.
Una programación variada e interesante que nunca deja de lado la actualidad musical pero que siempre aporta alguna sorpresa que no encontrarás en otros festivales.
Conciertos sin solapes, todo lo que te interese vas a poder disfrutarlo.
Un aforo limitado que permite a todo el mundo disfrutar y no sentirse agobiado en ningún momento.
Ausencia de molestas colas y largos tiempos de espera. Para entrar, para comer, beber, conseguir moneda, acreditarte, ir al servicio, etc… las esperas, si las hay, son mínimas. Quizás este año se haya echado en falta algún puesto de comida más. Los que había eran buenos pero un poco escasos.
Independencia total del clima, estas bajo techo.
Una experiencia muy cercana a la de un concierto en sala, nadie está lejano o ajeno a lo que ocurre en el escenario.
Sets más largos que los 40 o 45 minutos a los que se constriñe a muchas bandas en la mayoría de festivales.
Facilidad de aparcamiento y un transporte oficial muy fluido entre el recinto y el camping y la ciudad.
Actuaciones atractivas en la ciudad, tanto en La Fábrica de Tornillos como en las plazas que se disfrutan sin sufrir ningún tipo de masificación.

¿Que más se puede pedir? Pues que llegue pronto el del año que viene.

_____

Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

Artículos

Viernes de celebración con Lori Meyers en el EbroVisión 2018 (Crónica)

Mis obligaciones mañaneras no me permitieron asistir al concierto de los argentinos, afincados en Bilbao, Cápsula, y los míticos Dolphin Blues Band programados a mediodía en La Fábrica de Tornillos, pero si que pude llegar a Miranda a tiempo para disfrutar en ese mismo lugar de Modelo de Respuesta Polar que inauguraban la tarde del EbroVision en la ciudad.

Borja Mompó y los suyos había visitado la ciudad a comienzos de año, como parte de la iniciativa Girando Por Salas, y nos habían ofrecido en Espacio Bocca un concierto íntimo y entrañable. Hoy, con menos apreturas, nos volvían a regalar un concierto extraordinario. Hay delicadeza y sutileza en su música, tonos de acritud y desencanto, pero también puntos luminosos y un halo de esperanza.

Con buen sonido y buen ambiente en La Fábrica fueron desgranado su repertorio que arrancó con Siempre y tras el saludo de Borja siguió con Dos Amigos, Revivir, Crecer, Sábados y cerró su primera parte con Momentos Similares. Después atacaron con Cerrar Heridas, Planes y un Mas Movimientos que tocaron en modo acústico. El tramo final lo iniciaron con Cómo Crees, a la que siguió La Guerra, Que No Se Apague, tras la que anunciaron que ya se iban, cosa que hicieron tras regalarnos Juventud y El Cariño. Fue un concierto impecable, muy bien programado como una isla fuera del ajetreo propio del recinto de festivales en Bayas, dándole ese toque de evento especial que tan bien encaja con las creaciones de los valencianos.

Aún tenía bastante fresco el concierto de Vulk en Berriz un par de meses atrás, así que no les tenía en mi lista de bandas por descubrir, por lo que me quedé un rato disfrutando de la ciudad antes de acudir al Bayas. Aún llegué al recinto con tiempo de ver el final de su actuación en la carpa. Dentro de su propuesta primariamente inspirada en el post-punk en algún momento llegué a percibir retazos de unos Psycheledic Furs en su primera época. Su música es ruda, martilleante, con pasajes que te pueden llevar a la ansiedad o el desasosiego pero sin dejar de lado las armonías. La voz del cantante tiene poder, es grave, profunda y su presencia escénica es potente, al igual que la del bajista.

  • Sure Drop
  • Second Heat
  • A Contemporary Statement
  • Back To Night Fight
  • Behiaren Begirada
  • Little Gay
  • Bugo Hall
  • Brazil
  • Zaldia Burning
  • No Muscle

El combo neoyorkino Boytoy abrió la jornada en el Multifuncional. Tengo que reconocer que desde el primer momento me sentí atrapado por la forma de tocar la batería de Chase Noelle, que además tener una estética que emparentaba con la de Johnny Thunders tenía un estilo de tocar que no dejaba de recordarme al de Jerry Nolan. ¿Sugestión?¿Asociación de ideas? No lo se, pero ahí me tuvo todo pillado. Tanto que luego quise conocerla y charlar un rato con ella, cosa que pude hacer.

Aunque su música la podríamos catalogar de pop rock garajero su sonido no está basado en el ruido, sus guitarras no suenan sucias, son mas ruidistas las guitarras de Ron Gallo que disfrutaba viendo a sus paisanas desde las primeras filas. Fue un concierto muy refrescante y disfrutable el del trío neoyorkino que a su formación habitual de dos guitarras y batería sumó también a una bajista.

Tuve un breve encuentro con el manager de Angel Stanich previo a su show, iba a hacer algo revolucionario en Miranda, empezar con Galicia Calidade, algo que no había hecho nunca. Me dejó flipando pensar que alguien pudiera considerar eso como una gran noticia. Pues si, Stanich empezó con Galicia Calidade y no con Un Día Épico, ¡Paren las rotativas!

Son varios años seguidos viendo conciertos de Angel Stanich, últimamente hasta le entiendo perfectamente, no se si porque ha mejorado su dicción o porque han mejorado los equipos de sonido y la sonorización de los recintos. Me divierten mucho sus descacharrantes e ingeniosas letras y suena bien en directo, tiene una buena banda, pero… siempre acabo marchándome pensando que su directo no me aporta nada que no me hayan dado ya sus discos. Debo ser solo yo, pero eso es lo que me ocurre.

Aunque el show comenzase de una forma diferente acabaron cayendo todos los clásicos, que la audiencia coreaba a grito pelado, Día Épico, Escupe Fuego, Mezcalito, Señor Tosco,… para acabar con los clásicos Carbura!, Metralleta Joe y Mátame Camión con la que bajó a cantar entre el público. Hubo un momento bastante anti climax en el que Stanich paró el concierto para embarcarse en una farragosa alocución relativa a un asunto local de Miranda que seguramente dejó a mucha gente perpleja. A veces el exceso de confianza tiene estas cosas.

Durante el concierto de Ron Gallo se cambiaron las tornas y fueron las cuatro Boytoy las que le siguieron desde las primeras filas. Arrancó su show con el Somethin’ Stupid de Frank Sinatra y comenzó a llevarnos caprichosamente desde el sonido garajero (particularmente los pasajes que más me gustaron fueron aquellos en los más me recordaba a los The Dream Syndicate originales), al art-rock, o a melodías rayanas con el punk. Te deja con la sensación de que se pasa el concierto experimentando con la audiencia, perdiéndola a veces pero recuperándola de inmediato con momentos de gran brillantez en los que nos envolvía con sus texturas sonoras.

Este fue el setlist que desgranó en Miranda y que abarca tanto canciones de su celebrado LP “Heavy Meta” como de su posterior y polémico EP “Really Nice Guys” e incluso avances de su próximo disco como “Always Elsewhere”:

  • Somethin’ Stupid
  • Put the Kids to Bed
  • Kill the Medicine Man
  • Always Elsewhere
  • Blaster
  • Really Nice Guys
  • Temporary Slave
  • Do You Love Your Company?
  • It’s All Gonna Be OK
  • Please Yourself
  • Black Market Eyes
  • Emotional Impact For Sale
  • Young Lady, You’re Scaring Me

Llegó el turno del cabeza de cartel principal de esta edición del festival, los granadinos Lori Meyers, que andan inmersos en la celebración de su 20 aniversario y la promoción del recopilatorio que abarca toda su carrera.

Con un repertorio muy contrastado y ampliamente conocido por un público que abarrotaba el pabellón unos Lori Meyers especialmente guitarreros y contundentes comenzaron a desgranar su lista de éxitos acompañados por un público totalmente entregado. Sin dejar nada a la improvisación y contando con su propia mesa y técnicos de sonido (en contraste con los que usaron los medios proporcionados por el festival) los granadinos son una garantía de éxito, tanto por su capacidad de convocatoria como por su profesionalidad.

Mas que un concierto exclusivo de aniversario fue su repertorio habitual en torno a los 80 minutos con un rush final sin pausas en el que encadenaron Siempre Brilla El Sol, Eborracharme, Religión, ¿Aha Han Vuelto? y Mi Realidad para terminar con Alta Fidelidad.

A mitad del concierto salí un rato a la zona de los Food trucks a liarme un cigarrillo (pero sin dejar de oír y ver el concierto por la puerta central) y me encontré con Anni B Sweet, pareja de Noni, quien me comentó que el próximo año tendría nuevo disco y que sería en castellano. Buenas noticias, sin duda.

Les di a Empty Files las dos canciones de cortesía y como la electrónica no eres lo mío, era tarde y había que volver a casa para recuperarse y estar listo para la larga jornada del sábado, dejé Miranda rumbo a La Bureba.

____
Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.

Artículos

Así arrancó el EbroVisión 2018 (Crónica del Jueves)

Como en años previos empecé a notar que el EbroVisión es un festival diferente nada más llegar, aparcando a escasos 50 metros de la entrada del recinto. Y un par de minutos mas tarde, tras un breve paso por la cabina de acreditación estaba listo para disfrutar de las primeras actuaciones en la carpa exterior.

Este año las encargadas de abrir el festival fueron el trío madrileño “Cariño” que fueron las ganadoras del concurso de bandas noveles “Ebromergentes”. Nos ofrecieron un pop sin complejos que recuerda a bandas que se hicieron populares en Elefant, el sello que en breve publicará las primeras grabaciones de María, Paola y Alicia. Se notaba que era la puesta en escena de unas primerizas pero eso lo compensaban con la naturalidad y frescura de la que hacían gala encima del escenario.

Arrancaron con “Momento Inadecuado” a la que siguieron “Nada Sigue Igual”, la divertida “Souvenirs”, “Todos los Días”, “Llorando en Espinos”, “Bajona”, “Su Portal”, “Bisexual”, la cuasi punk “Mierda Seca” y cerraron con la que pudiera ser su primer single “Canción Pop” un tema de amor adolescente. No hay duda de que les faltan tablas, pero los que allí estábamos pudimos percibir su potencial y, yo particularmente, pienso que Elefant es un sello perfecto para ellas.

Además de su experiencia abriendo el festival vi a dos de ellas disfrutando del ambiente y el resto de actuaciones de la noche y tenían intención de seguir en Miranda en los días posteriores por lo que supongo que se volvieron a Madrid con algo más del EbroVisión que su propio debut festivalero.

La líder y front woman de la siguiente banda en pisar el escenario, Texxcoco, se llama Adriana y tiene muy poco que ver con la candidez bisoña que desprenden las componentes de Cariño. Super simpática, agradable y sonriente en el trato cara a cara, cuando sube al escenario Adriana es un torbellino de energía incontenible.

Aún reciente su paso por el Asteroide Rebelde del Sonorama (mi querido escenario 3), y a pesar de desprender la misma energía y ofrecernos prácticamente el mismo repertorio apenas alterado en el orden de alguna de las canciones, aquí la cercanía era mucho mayor que en Aranda y tanto su impacto visual como su contundencia sonora se hacían mucho más palpables. La de Texxcoco fue una experiencia muy parecida a la que se tiene que disfrutar con ellos en una sala, aunque estuviésemos en un espacio abierto y aún con luz de día. Los canarios son una banda en progresión con la que siempre disfruto.

Ya dentro del pabellón, y tras el paso del huracán Adriana, nos esperaban los valencianos La Plata que traían bajo el brazo “Desorden” uno de los discos más interesantes del año, producido por el impagable Carlos Hernández Nombela, así que las expectativas eran máximas.

La banda estuvo correcta, pero se les percibe distantes, sin acoplarse del todo a un escenario que les sobrepasaba y quizás la frialdad que ellos percibían nos la transmitían al público. Su actuación fue un visto y no visto, en poco más de media hora se fumaron todas las canciones de “Desorden” y estaban bajando del escenario. Está claro que no disfrutamos de su mejor día y no llegaron a envolvernos en directo con esas extraordinarias atmósferas que desprende su LP, especialmente en canciones como la magnífica “Me Voy”. Me los tuve que saltar en Aranda por un solape horario doloroso y aquí me quedé un tanto descolocado. Espero una revancha porque se que ahí hay mucho más.

Egon Soda ofrecieron un concierto impecable en cuanto a puesta en escena, sonido, banda bien engrasada y maquinaria bien engranada, nada chirriaba. ¿O si? Quizás adolecen de un exceso de falta de chispa, de sorpresa, de ofrecer un sonido rock y funk un tanto casposete. Músicos super profesionales curtidos en mil batallas que tocan en varias de las bandas más populares de este país y alguno de ellos como mercenario de otros tantos artistas. Está claro que la calidad ejecutoria se da por garantizada pero está precisión y este refinamiento a mi no me transporta a ninguna parte, me resulta un ejercicio estilístico un tanto estéril que en ningún momento me mete de cabeza en el concierto.

Los que si me metieron de inmediato en su concierto fueron Viva Suecia, no me canso de ver en directo a los murcianos, que además de que de la impresión de que su LP “Otros Principios Fundamentales” siga teniendo cuerda y vigencia para rato, han incorporado después de su publicación otros dos temazos adicionales como “Casi Todo” y “Todo lo que Importa” a su repertorio en directo.

Cada día más sueltos y desenvueltos en directo, y con un repertorio cargado de temazos, los conciertos de Viva Suecia se han convertido en celebraciones que arrancan a un gran nivel con Piedad, El Nudo y Los Años y que van subiendo en intensidad y comunión con el público hasta llegar al éxtasis final del trío de tema de cierre, Permiso o Perdón, Bien Por Ti y Hemos Ganado Tiempo. Un cierre en el que pagan el precio de la popularidad de esas canciones en contraposición con los conciertos de dos años atrás en los que hacían un cierre perfecto con “Mamá, te va a encantar” y su creschendo hasta la explosión final en la que el martilleo rítmico de Jess abre paso a las guitarras de Rafa y Alberto y se lanzan todos a una persecución sin fin.

Un set de 75 minutos para una banda a la que veremos en breve encabezando carteles y que EbroVisión ha tenido el buen criterio y la visión de anticiparse otorgándoles antes que nadie ese reconocimiento y ese privilegio.

Quentin Gas & Los Zingaros cerraban la noche en Bayas con su particular psicodelia sureña y se sintieron un tanto descorazonados al comprobar como a una gran parte del público les podía la responsabilidad de acudir a su puesto de trabajo al día siguiente sobre su deseo de seguir de fiesta disfrutando con ellos. Para los que no tenían obligaciones laborales la fiesta siguió tras Quentin Gas pero ya en la ciudad, concretamente en la Sala Orosco donde oficiaron de DJs el radiofónico Angel Carmona y Jotapop hasta bien adentrada la madrugada.

____
Publicado simultáneamente en kigonjiro.com y tumusica.live por Txomin.