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Santiago Auserón no quiso reventar el @sonoramaribera (crónica del super sábado, sin anestesia)

La sombra se cansó de esperar a Rufus T. Firefly y se piró.

Los días anteriores ya había comentado en el _feisbuc_ del blog que el sábado por la mañana iba a ser una “maratón” y por la tarde un “iron man”, sin respiro, así de completo y exigente era el programa.

Puse rumbo a Aranda con Rufus T. Firefly, Viva Suecia y, el intruso, Ryan Adams como compañeros de viaje y antes de darme cuenta ya tenía en el bolsillo mi Pasaporte de ciudadano de **Sonorama Ribera Republic**, que amablemente me entregaron, a pesar de no tener aún la pulsera, en la caseta situada en el corazón del Sonorama, la Calle Isilla en el centro de Aranda. ¿Porqué no pude recoger allí también mi pulsera cuando era una opción obvia? Ya hablaré de ello en la segunda parte.

Sin pulsera, pero con pasaporte, me dirigí a la bodega de debajo del soportal de detrás del escenario en la Plaza del Trigo para cumplir con el ritual de todos los años de catar un riberita y el pincho de morcilla y chorizo con que nos obsequia el festival. Seguro que soy uno de los primeros que ha dado utilidad al pasaporte. “No tengo aún la pulsera, pero mi pasaporte dice que puedo moverme libremente por cada rincón de la Ribera del Duero”, el que controlaba el acceso se rió y me hizo un gesto indicándome que podía pasar.

Cumplido el ritual, me fui hasta el barrio de Sta. Catalina, donde habían instalado uno de los escenarios que debutaban este año, para ver a  Rufus T. Firefly  y a Second. No es que fuese una buena alternativa a la masificación de la Plaza del Trigo, es que con estas dos bandazas allí ni me preocupaba que tocasen por sorpresa los Rolling Stones en el Trigo.

Tanta prisa por llegar a tiempo y me chupé treinta y cinco minutos de prueba de sonido de los de Alcalá. Y se hace aún más largo cuando la sombra que te cobija también se ha aburrido de esperar y se ha largado a otra parte dejándote allí de pie bajo este sol implacable, tan castellano. Venga va, que empiezan. Pues no, “Victor, majete, te queremos mucho y nos encanta tu música, pero hay que ir a mear antes”.

Con 45 minutos de retraso y los vecinos (a falta de Protección Civil) aliviándonos con agua lanzada malamente desde los balcones pudimos disfrutar en directo de ese fantástico disco que es “Magnolia”. Hubo problemas con los anclajes de la batería, que se desmoronó un par de veces, pero la refrescante psicodelia que encierran fluyó a borbotones inundando una plaza que en esos momentos ya estaba totalmente abarrotada y que se extendió hasta ocupar la mitad de la calle perpendicular y los soportales de los bares de en frente e incluso parte de la callejita de escape lateral.

Percibí la esencia de la banda y me gustó, pero no tanto como lo que prometía el disco y yo soy un tío esencialmente de directos, este es un blog de música en directo, así que no me quedé completamente satisfecho. A ver si a final de mes en Miranda me borran totalmente esa sombra de la cabeza. Como aperitivo inesperado ha sido todo un regalo del Sonorama que el viernes anunció, por sorpresa, que ellos abrían este escenario el sábado.

Y llegó Second, a quienes presentó Javier Ajenjo, tanto para agradecer la presencia allí de una banda tan consagrada como para mostrar que el Sonorama se toma en serio esta expansión por la ciudad y que aquel no era un escenario menor para hacer bulto en el programa. Como si hiciese falta aclararlo con los dos bombonazos que albergaba esa mañana…

Pero ahí pasaron factura esos 45 minutos de retraso y tuve que sacrificar a Second (que ya les he visto varias veces) y, tras sus dos primeras canciones, salir volando hacia el Parque de la Isla donde está situado el escenario Charco y donde estaban a punto de comenzar los argentinos El Mató A Un Policía Motorizado, y a estos hacía 4 años que no les veía en directo.

Los argentinos arrancaron con 10 minutos de retraso y un sonido impresionante (en potencia y nitidez), algo que fue la norma en todos los escenarios a partir de aquí y que agradecemos tanto el público como los grupos. La última vez no les pillaba ni media, pero aquí la voz sonaba alta y clara para disfrute de los allí congregados. Aún no tengo el LP “La Síntesis O´Connor”, solo el single “El Tesoro”, que no tardó mucho en sonar , pero eso no me impidió comprobar que el peso de la primera parte de su show lo cargaron sobre el disco nuevo mientras que la parte final se centraron en temas fácilmente reconocibles pertenecientes a “La Dinastía Scorpio” y las recopilaciones de material antiguo publicadas por Limbo Starr en dos LPs y que fueron más ampliamente coreados (por conocidos) que los nuevos. Me gustó mucho el material nuevo y fue lo mejor de una mañana que se me chafó parcialmente por culpa de los retrasos. Seguro que más de uno tenía la misma hoja de ruta que yo y le pasó lo mismo. A veces somos muy ambiciosos haciendo planes y queremos apurarlo todo al minuto -puro ansia- y, zas, hostia en los morros y a rehacer la agenda sobre la marcha.

La tarta venía de Granada y me estaba vacilando

Mientras me mandaban del recinto al camping y del camping al recinto para conseguir la dichosa pulsera me comí el misterio de La Tarta ya que “alguien” probaba sonido con “Parte de lo que me debes”. “A veces pienso en lo estúpido que fui, las fuerzas que gasté, el tiempo que perdí.” Coño ni que “J” se hubiese inspirado en mis idas y venidas intentando que me anillasen la puñetera pulserita o que me estuviese viendo por algún canal de cámara indiscreta en YouTube y me estuviese vacilando en tiempo real con esas dos líneas. Mas que desvelar un misterio era despejar una duda, porque todo apuntaba en esa dirección desde que se publicó el cartel final (menos si tienes 15 años y eres mega fan de Izal, según se vio después).

Con la chorrada (y la parte que conlleva de mamoneo y ninguneo) me quedé sin saber si me perdí algo interesante en el escenario “Desperados” del camping, que era una parada que tenía programada, medio de relax y descubrimiento. Y no tenía porque haber sido así, pero eso queda para la parte final y para quien llegue hasta allí. igual que dejo lo de abrir las puertas solo un cuarto de hora antes de que comience el primer grupo programado (si hay suerte y no te pasa como a La Frontera el jueves del año pasado y te las abren media hora después de cuando estaba programada tu actuación, claro).

Viva Suecia a las 7 de la tarde, solo con los más madrugadores, da un poco de palo. Ya se que es el escenario principal y que aún para muchos es una banda nueva a pesar de haber publicado tres discos en solo tres años de existencia, pero es que tienen muchísimos números para ser el mejor disco indie del año (de hecho no tengo ninguna duda de que el sábado tocaron en Sonorama 4 de los mas destacados candidatos a disco del año: Rufus, El Mató, Viva Suecia y Los Planetas; gustos aparte son 4 discazos) y a falta de un cuatrimestre llevan ya firmados 50 bolazos, muchos de ellos con todo el papel vendido, no vamos a hacer la “azkenada” de darles bola cuando se jubilen ¿No?

Me encantan las salas pequeñas y les vi hace solo unos meses en una con capacidad para solo 120 personas (estuvo abarrotada, claro), pero es que con este sonidazo que teníamos este año “ni un pero” al escenario grande, quizás que  estén un poco menos dispersos, que no pasa nada por dejar espacio a los lados, que los metros cuadrados de escenario no hay que dividirlos en parcelas individuales, coño.

Piedad – El Nudo y La Esperanza – Los Años – Acabaremos muriendo en ello – Palos y Piedras – Mamá, te va a encantar – A Donde Ir – Permiso o Perdón – Bien por ti – Hemos ganado tiempo.

Estos no defraudan, arrancan fuerte desde la primera canción y tienen temazos de sobra en los 3 discos y, por eso precisamente, les voy a pegar una colleja (y luego vendrá otra). Chicos, 45 minutos, un festival te lleva gente que no ha ido expresamente a verte a ti, no les dejéis desconectarse, a saco de principio a final, una canción como “Mamá…” que habéis usado muchas veces de cierre baja mucho el tono (que no la calidad) y además detrás de “Acabaremos” que es meter dos canciones tranquilas seguidas en medio de un set tan corto, ya les tocaréis todo el repertorio cuando vayan -que repetirán- a un bolo exclusivamente vuestro, cuando ya sean unos conversos más. Ya se que no querréis desequilibrar mucho el reparto por discos, pero por ejemplo habiendo metido “¿Nos ponemos con esto?”  en su lugar no se produciría ese diente de sierra. Insisto que hablo de sets cortos como este con audiencias que se acercan a vosotros por primera vez.

Y la segunda colleja. Rafa, mata ese virus que te ha entrado este verano en los festivales, olvídate del sing-along de los cojones, déjalo para el karaoke, canta tú y CONTIGO todo el público que quiera, pero contigo. Es un anti climax de la hostia oír a un ralo coro de fans (si es que se les oye) cuando lo que has ido a oír es al cantante de una banda. No me lo podía callar, lo siento. Aparte de esto disfruté un montón de este madrugador y breve concierto. De hecho repito en la cervecera el mes que viene.

Un poco perdidillo andaba Jorge de La Habitación Roja en ese “A dónde ir” intercalando el “Guerra Fría” de Supersubmarina.

Mi indisimulada falta de fé (en los “ripiadores”)

Huyo de los ripiadores más que de los que se ponían a cantar jotas antiguamente en los bares de pueblo en cuanto se mamaban un poco. Y además adolecen de lo mismo, se creen que son buenos y solo dan vergüenza ajena (hay “excepciones” y “languis”, poco más; si hice hace poco un concierto de “la mala” fue porque no lo era tanto, aunque siga sin interesarme nada de lo que ocurra en la galaxia del “yo”, “yo”, “yo”,…) así que me ahorré el trauma y con mi total **falta de fé** en los ripiadores me fui, como muchos otros que había a mi alrededor, “de refugiado” al show de Aurora & The Betrayers (que aprovecho para anunciar que -oh, milagro- van a ser los afortunados en romper este miércoles un silencio que ya dura varios años en TVE para las bandas de rock nacionales -y las internacionales también, que cojones, que para estos solo es música culta la clásica, el jazz y el blues, aunque casualmente nos vayan a “regalar” a los Pretenders este jueves-, con la emisión de su concierto en el Imagina Funk. Hablo de un concierto completo, no de sesiones de media hora de Radio 3, que no me he vuelto a caer de la moto y ni me he golpeado la cabeza.)

Yo creo que Aurora se dio cuenta de que allí había mucho despistado (que no, Aurora, que he puesto refugiado por algo) y a mitad del show hizo un amago de terminar para ver como reaccionaba aquella audiencia. Y es normal, porque ¿Qué hacíamos tanto cabrón/a sentados en un concierto de Funk?¿Leer el twitter, consultar las acciones de Apple en el NASDAQ, intentar descifrar en la App quien tocaba después, imitar a Manquiña llamando a Carmiña? Yo canto el mea culpa, intentaré expiar mi pecado poniendo mucho cariño al hacer su DVD a ver si ayuda a que algunos más descubran su música. Mi excusa de mal queda sería que en ese momento ya llevaba 18 horas levantado, la media maratón de la pulsera, las excursiones a los barrios, el sol cayendo de plano,… pero no, fue un feo inmerecido e innecesario y puede que contagiásemos a otros. Me confieso aquí porque en las iglesias no entro ni de turista. 😉

“Esos demonios mallorquines”

Ignorar la importancia de Radio Futura en la historia de la música de este País, su legado e influencia en todo lo que vino después, debería tener capítulo propio en el Código Penal. Así que este retorno **eléctrico y con banda** de Santiago Auserón revisitando su carrera desde sus comienzos con Radio Futura (una auténtica mina de oro que siempre ha sido reacio a explotar), y posteriormente como Juan Perro, era la auténtica joya de esta edición de un Sonorama que ya venía cargado de grandísimas bandas. Vamos, lo nunca visto, y que muchos ya ni nos atrevíamos a soñar (medio a regañadientes en el bis de su concierto en el Kursaal de la gira del disco de versiones “Las Malas Lenguas” que publicó en 2006 junto a su hermano Luis, se soltó con un par de canciones de Radio Futura). Por supuesto que Auserón sigue tocando la mayoría de estos temas en sus conciertos, pero no en este formato que es el que vio nacer todos los grandes temas de Radio Futura, y no en un formato que nunca ha sido el de Juan Perro, eso es lo que hacía tan especial y único este concierto.

Y que además decida hacerlo con “esos demonios mallorquines” de Sexy Sadie (como el propio Santiago se refirió a ellos), otra banda icónica, ésta de los 90, es como que nos toque a todos los que amamos la música el billete de oro de Willy Wonka.

Puede que algunos tilden este acontecimiento como un acto de nostalgia, un viaje al pasado, desempolvar el album de fotos en casa de la abuela… sin darse cuenta de que las grandes canciones no solo forman parte del imaginario colectivo de una generación sino que están muy vivas cada vez que suenan, incluso toda la chavalada que no tiene ni puta idea de quien coño es Santiago Auserón y que, seguramente, ni se ha molestado en “googlearlo” al verlo en letras grandes en el cartel del Sonorama, todos esos que no se movieron del camping al recinto antes de las 10 de la noche (más del 60% del total de los que han comprado un abono del festival, apostaría), incluso esos, corean las canciones de Radio Futura cuando suenan en un bar, en la radio, o escapan a la calle desde la ventana abierta de un vecino. Así de grande es la huella de Santiago Auserón, que ni los que no saben ni quien es pueden escapar a ella tantos años después de dejarla impresa.

 Los que estábamos allí si que lo sabíamos y fue empezar a sonar Annabel Lee y ver como todo el mundo a tu alrededor entraba en éxtasis, no vi levitar a nadie, pero seguro que alguno/a recuperó un par de centímetros de altura y disfrutó hasta niveles que ya ni recordaba que existían.

Si Santiago tenía alguna duda la respuesta de la audiencia esa primera canción las despejó todas. Podría haber llegado a Aranda con un setlist solo de temas de Radio Futura y haber volado aquello en pedazos. Eso si, le habría hecho un flaco favor a Javier Ajenjo, que se habría apuntado el tanto -como ya ha hecho de todas formas, y merecido en lo que le corresponde- pero le habría jodido los retos de por vida. ¿Después de eso, qué? Tirarse al tren de Julio Iglesias no es un reto, es un suicidio y tiene su parada 20 andenes más allá del anden del Sonorama aparte de rodar sobre diferente ancho de vía. Eso por no contar con que no es ningún reto, a Julito le traen a España cada vez que alguien pone la pasta encima de la mesa y Santiago Auserón es la primera vez que acepta embarcarse en un proyecto como este.

Bueno, vuelvo de fantasilandia y especulaville al concierto. Ya sabíamos que el setlist iba a estar compuesto de canciones de toda la carrera de Santiago más algunos temas clásicos de la de Sexy Sadie, de alguno ya teníamos pistas (en vivo y en el archivo histórico de este blog) tras su paso por la celebración del 25 Aniversario de Subterfuge el Día de la Música de 2014 en el Matadero de Madrid.

Annabel Lee (RF)
A la media luna (JP)
La noche de Fuego (JP)
A cara o cruz (RF)
Negril (JP)
Escuela de calor (RF) Cantada junto a Jaime García Soriano
You know that´s the way I like it (SS)
Veneno en la piel (RF)
A scratch in my skin (SS)
Han caído los dos (RF)
Río negro (JP)
Paseo con la negra flor (RF) Cantada junto a Jaime García Soriano
Perro flaco (JP)
La estatua del jardín botánico (RF)

Este fue el setlist que desgranó el combo Auserón/Sexy Sadie a lo largo de los casi 70 minutos con los puntos álgidos obvios en los clásicos de Radio Futura y coronado como bis con una espectacular reinterpretación del primer single de la formación “auténtica” (post Música Moderna), una versión que probablemente Auserón ha trabajado con Sexy Sadie especialmente para este concierto y que se sale de los cánones clásicos del sonido Radio Futura que si que han mantenido en el resto de canciones de la banda interpretadas en este concierto. Para mi una muy grata sorpresa, tratar de encontrar por la red esta versión de “La Estatua del Jardín Botánico” para ver que os parece, os garantizo que merece la pena y que os va a sorprender.

Con la entrada amortizada, todo lo que venga a partir de ahora es gratis.

Berritxarrak habían tardado 18 años en llegar al Sonorama, como ellos mismos recordaron hace dos años, pero lo hicieron dando un puñetazo en la mesa, con más gente por metro cuadrado en el tercer escenario que el cabeza de cartel (Vetusta Morla) en el Principal. Para cualquier banda es un marrón que te programen a la misma hora que el cabeza de cartel, pero los Berri no es que aprobasen aquel examen sino que sacaron sobresaliente. Tanto que de unas declaraciones de Javier Ajenjo se dedujo de inmediato que iban a ser de la partida también en 2016, pero al final no se materializó y desconozco por qué.

Pero este año si, buena franja horaria y un escenario importante. Con la excepción de Dinero, que han frecuentando bastante el festival y Layabouts, me cuesta recordar bandas cañeras en el Sonorama. Pero hoy hemos tenido una muestra clara de que tienen su sitio y buena acogida como se ha visto con los propios Berri, Ilegales y El Drogas.

Este año a los Berri les he visto un poco mas soft, más “maqueaos” como si este escenario de campanillas les hubiese contagiado un poco mientras que lo de hace dos años era un poco más sucio y más cercano. Son solo sensaciones del momento. Y quizás también mi estado de ánimo este año con la masificación y demás, aunque ha sido justo después de acabar los Berri cuando han empezado a llegar las hordas del Camping y a poner aquello intransitable e irrespirable.

Mas gente que en Glastonbury.

Tras una escapada rápida al coche para pillar una chaqueta que luego no me hizo falta, porque hizo una noche cojonuda, me encontré al volver de nuevo a la entrada del festival con más peña fuera que la que había dejado dentro a punto de acceder al recinto y con la calle lateral escupiendo “non stop” una riada de gente. “Que mala idea haber salido ahora”, pensé, “me parece que no vuelvo a conseguir entrar ni en una hora”. Los cojones, ese mar humano entraba como si no hubiese puertas, ni controles ni hostias, aquello avanzaba como una plaga, solo el control de pulseras ralentizó un poco el avance, mínimamente. Pero ¿En que cabeza cabe que sea más exhaustivo el control de pulseras que el de seguridad?

Fluyendo en ese mar humano que avanzaba implacable acabé al fondo de la explanada del escenario principal que ya solo tenía unos pocos huecos en la zona más cercana a los aseos. Todo lleno, nunca he visto allí tanta gente, sin huecos para avanzar, solo encontré una vía en el lateral para adentrarme un poco hasta el mostrador de Ribera del Duero y me quedé allí medio aturdido con lo que estaba viendo mientras me tomaba un Ribera.

Los Lori ya habían comenzado, me llegaban los ecos de “Luces de León” y veía una cabeza gigante de Noni en la pantalla de la parte trasera de la torre de las mesas de mezclas, pero aquello me parecía un poco surrealista. Y allí seguí, de pie, al lado de una mesa alta, dándole al Ribera y escuchando a Lori Meyers como si estuviese trabajando en algo delante de mi Mac mientras escucho la radio. Por un buen rato la música dejó de fluir, me pareció que tenía problemas en el escenario y luego regreso de nuevo, “Emborracharme”, “Mi realidad”,… lo de siempre, estos tíos suelen ser una apuesta segura en los festis, pero ni me vuelven loco ni yo estaba para engancharme a ningún concierto en ese momento. ¿Que cojones está pasando aquí? Antes de irme se estaba de puta madre y ahora hay mas gente aquí que en Glastonbury…

Mientras intentaba salir de allí tratando de buscar un poco de espacio libre en el concierto de Los Ilegales creo que sonaba “Alta Fidelidad” y que fue la última, pero tampoco podría jurarlo.

“Uno de estos días algún bienpensante nos pondrá una querella”.

Lo de Jorge Martinez es increíble porque le veo igual de kamikaze y con la misma mala hostia y energía en escena que la primera vez que le vi en Briviesca en 1984. Sin respiro se cascó una selección de clásicos intercalados con algunas que desconocía (pero claramente marca de la casa) ya que en los últimos años le había perdido la pista.

Siempre es una banda muy disfrutable que es bien recibida hasta en recintos como este donde escasean las bandas de rock and roll más potentes, aunque ya he comentado antes que este año se han destapado con Dinero, Ilegales, los Berri y El Drogas y además todas les han funcionado bien.

Fue una gozada volver a oír en directo Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes, o Agotados de Esperar el Fin, pero me quedé con las ganas de Revuelta Juvenil en Mongolia que fue su primer single y también el primero que yo tuve de ellos.

 Me pareció curioso el sermoncete de despedida del bueno de Jorge porque durante el concierto pensé un par de veces “esta la prohibiría el Instituto Vasco de la Mujer”, “y esta”, y “está”. Pero si el otro día hasta oí a una pava en la tele poner como ejemplo de canciones que deben prohibirse el “Hoy voy a asesinarte” del primer LP de Siniestro Total. Malo es que nos volvamos todos gilipollas, pero que perdamos el sentido del humor… Así que entiendo que Jorge se explayase hablando sobre aquellos que quieren limitar nuestra libertad de expresión, pasando todo por el embudo de lo políticamente correcto y encapsulando la personalidad de la gente para que no se manifieste. Una vez que importamos la Hamburguesa de USA se quedó la puerta abierta para importar todas las demás mierdas, Jorge, y además hay empeño en traerse las peores como el fariseismo buenrollista de lo políticamente correcto. Así que seguro que si, Jorge, como tu dijiste “uno de estos días algún bienpensante nos pondrá una querella” y a Siniestro Total también, que cojones. “Hoy voy a asesinarte, nena, te quiero pero no aguanto más…”

No me toques las Alarmas, Enrique

Casi me pierdo todo el concierto del Drogas a causa del desajuste horario y del despiste que me produjo el retraso de Los Planetas ya que, supuestamente, iban a solaparse, por lo que mi intención inicial era arrancar con Los Planetas, ver un ratito al Drogas y volver a los granadinos. Algo me hizo darme cuenta de que si esperaba más aquello habría terminado y me dirigí al tercer escenario. Estaba, no lleno, sino lleno y medio. Ocupando parte de la calle de entrada/salida cuando llegué y ocupándola totalmente y con un tapón increíble poco tiempo después. Aquello se puso bastante peligroso y lo comentaré en la segunda parte, la que no dedicaré a la música sino al festival.

Llegué a tiempo de escuchar unas cuantas de Barricada, probablemente “Barrio Conflictivo”, “Balas Blancas”, “Todos Mirando”, “Víctima”, y “Blanco y Negro” e intercalada entre ellas esa versión del clásico de Alarma, “Frío”, que la verdad es que nunca me ha gustado nada, pero es que yo siempre he sido muy fan de Alarma y, aunque le agradezco a Enrique que siempre les reivindique y les recuerde, pues lo siento mucho pero su versión de Frío no puedo con ella.

“Los espanta niñas del Sacromonte”

Avance de la décima temporada de “La Huella del Crimen” en La2 de TVE. Con un extracto del primer capítulo titulado “Los espanta niñas del Sacromonte”.

Pues no, este episodio no se filmó en el Albaicín granadino sino en el corazón de Castilla (la Vieja de toda la vida), en Aranda de Duero. Con el tiempo igual se incorpora al repertorio clásico de leyendas urbanas. En unas dirán que si las fans de Vetusta, en otras que si las de su copia barata salpicada con toques de Danza Invisible, ya veremos a que saben estas tortas después de que las triture, las amase y las hornee “tuiter”. Habría que encargar al INE una encuesta para saber si se decepcionaron y salieron antes corriendo las unas o las otras.

Así andaba el patio por tuiter cuando J dijo “La tarta somos nosotros”

Lo mejor de todo es tomárselo con guasa porque si lo analizamos seriamente va a ser peor y no nos va a gustar ninguna de las conclusiones a las que llegaríamos. El caso es que mientras en foros de rock había casi la certeza unánime de que lo que en el cartel del Sonorama se anunciaba para el sábado como TARTA DE CUMPLEAÑOS no eran otros que Los Planetas, e incluso alguien lo aseguró categóricamente “procedente de fuente fiable” en los comentarios del propio Facebook de Sonorama el mismo día que se hizo público el cartel, estas criaturitas andaban especulando en “tuiter” y otros pagos que no frecuento, si ese grupo tan importante en la historia del festival, cuyo nombre les estaban ocultando, debería ser Vetusta Morla o si debería ser Izal. ¿Y porqué tienen ellas que pensar en el año 2000, primer Sonorama de Los Planetas, si algunas de ellas no habían nacido aún? A ver ¿Quien tuiteo algo cuando Los Planetas vinieron al Sonorama por primera vez? Nadie ¿Y quién habló del tema en el Facebook o Tuenti? Nadie ¿Y quien subió fotos de ese concierto a Instagram? Pues nadie. ¿Entonces?

 Pues allí estaban ellas acaparando las primeras filas pacientes e ilusionadas cuando después de un vídeo en el que un miembro de Supersubmarina agradecía todas las muestras de apoyo recibidas desde el festival de repente aparecieron allí estos granadinos a los que no habían visto en su vida, y que no se parecían en nada a sus amados ídolos, tocando “Segundo Premio” (pero debieron pensar que ni siquiera les había tocado la pedrea y las que no comenzaron a desfilar formaron corrillos comentando la jugada, antes de salir de allí definitivamente, claro). No se si Los Planetas habían sido alguna vez “trending topic” en “tuiter” antes, pero la chiquillería indignada les puso en el escaparate en cuestión de minutos (solo pongo pantalla de las primeras perlas que aparecían y capturé al volver a casa, ni he filtrado, ni seleccionado, ni editado, es un pantallazo).

Fue todo muy surrealista, vídeo, tarta, cohetes y estampida, no se como vería la banda la jugada desde el escenario mientras seguía su set con “Hierro y Niquel”. Hasta aquí lo tuve que ver en vídeo, porque estuve atrapado por el tapón del concierto de El Drogas y no pude incorporarme al concierto hasta el final de “Corrientes circulares en el tiempo”. Casi mejor haberlo visto después y ya puesto en antecedentes que haberlo vivido en directo porque desde donde estaba originalmente (atrás) no me hubiese enterado de nada. Y, además, no hubiese tenido la suerte de pillar posiciones cojonudas en frente del escenario que dejaron estas “indignadas a la fuga”. Gracias por guardar el sitio, chicas.

Tras abrir el melón de “Zona Temporalmente Autónoma” con “Hierro y Niquel” fueron cayendo, mezclados con clásicos, otros temas nuevos como “Amanecer”, “Zona autónoma permanente”, un soberbio “Islamabad” y “Espíritu Olímpico” con la parte final compuesta de clásicos muy celebrados en unas comodísimas y encantadas primeras filas que saludaron que la banda volviese para terminar en el bis con “De Viaje”.

 Todo un regalazo de cumpleaños que va a pasar más a la historia por la espantada de las quinceañeras que por el concierto mismo. Evidentemente no veremos el ficticio episodio en La 2 de TVE, porque en realidad se trató de otro episodio más de la leyenda de Los Planetas, auténtico y sobrepasando la imaginación de los guionistas.

Había visto a Los Planetas por última vez en ese mismo escenario en 2014 y la diferencia de concierto, de sonido, de actitud,  y de todo fue brutal. Este sábado SI que disfrute del directo de Los Planetas de verdad y desde una posición privilegiada gracias a la bendita estampida.

Si esto no es un buen regalo …

Escucharlo por Radio 3 es más seguro

Que mal, La Habitación Roja fue el damnificado del mal rollo que se estaba apoderando de mi con la masificación que había invadido todo y no me estaba dejando disfrutar, literalmente mi cabeza estaba deseando estar ya fuera del recinto y después de escuchar “La segunda oportunidad” y “Un día perfecto” dije “ni lo segundo, ni lo primero, a la mierda con esto, así no quiero seguir aquí dentro”.

Así que me fui a por el coche, puse Radio 3 y estos estaban cantando “No va a volver a pasarnos esto” (joder, otros que me están vacilando, como J esta tarde) y para remate entrevistan a Javier Ajenjo y suelta que viendo a Second por la mañana había 4000 personas. Venga, no me jodas, tirando por alto mil, esos 4000 eran los que sobraban en el recinto del festival. “Indestructibles” cantaba La Habitación Roja mientras pasaba junto a Lerma. “Venga pisa, que solo quedan 80km y para entrar en Briviesca no te va a hacer falta el pasaporte”.

Y aquí la prometida crónica de los aspectos “no musicales” del Sonorama de este año.

  • Buena crítica del Sonorama, me he transportado al festival y todo.

    Un saludo desde el Sur.

    Luision

    15 agosto 2017

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