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Algunos recuerdos vinculados a conciertos de Manolo Tena

Esto lo escribí ayer en la página de Facebook de un amigo y al final me ha dado el punto de hacer un corta y pega para compartirlo también con vosotros. A un par de estos conciertos hice referencia aquí, hace años, cuando os hablaba de la guitarra que mi hermano le había hecho a Rosendo.

Montones de recuerdos vinculados a Manolo Tena, algunos me hacen recordar también a amigos y paisanos también desaparecidos.

A aquel primer concierto de Cucharada al que asistí nos fuimos Chema y yo a dedo hasta Baracaldo, era una “gaupasa” que dicen los vascos, algo que duraba toda la noche. Y al final aparecimos por allí un montón de gente de Brivi, tristemente desaparecidos muchos de ellos como “El Pajillas”, Santos, etc… vimos a un montón de gente, entre ellos La Banda Trapera del Río, Moris, Errobi, Neuronium (cuando amanecía), pero todos nos quedamos con Cucharada y con aquel tío disfrazado que tocaba el bajo y cantaba alguna canción.

Solo puede ver a Cucharada una vez más porque no duraron mucho y fue poco tiempo después, fue en Mondragón y aquel día tenía el coche de mi padre y se vinieron conmigo Chema, Guillín, Pablo Cuesta y mi hermano. Cucharada, Leño, Topo y Coz, un cartel muy habitual en aquellos días.

También tengo un recuerdo muy especial de una de las veces que vi a Alarma y no es por la música sino por una movida que tuvimos. El concierto era en Gamonal, en la sala Don Javier (o como se llamase en ese momento) donde íbamos de vez en cuando a ver conciertos. Venían conmigo “Vinagrillas” y “El Bodegas”. Alberto y yo cruzamos corriendo un paso cebra cercano a la discoteca justo cuando el semáforo estaba cambiando, “Bodegas” se quedó anclado a la acera y pudo asistir en primera persona al espectáculo que estaba a punto de ocurrir.

Mientras esperábamos a que cruzase el rezagado, unos tíos con pinta muy sospechosa, nos empujaron contra la pared de un edificio y uno de ellos sacó una pipa y me encañonó. Pensábamos que era un atraco y resultó que eran “secretas”.

Nos retuvieron un rato hasta que se aclaró toda la historia, mientras “El Bodegas” en lugar de estar preocupado por nosotros se partía el eje a unos metros de distancia y además eran testigos de la movida un par de coches de briviescanos que iban para Burgos, curiosamente ocupados, entre otros, por los “jefes” de estos dos, que trabajaban ambos en Moreno Castillo.

Mientras llegaban más policías, el que estaba conmigo (que ya había guardado la pipa) me estaba contando una historia rara de un bolso que “habíamos mangado” a una mujer. Yo seguía flipando, claro. Los otros polis trajeron a la mujer en cuestión e inmediatamente dijo “no, estos no han sido”.

Con mas calma estuvimos hablando con los polis que llegaron después y pude enterarme de que no había existido tal robo de bolso, sino que me habían puesto un pistola en la cara porque algún cazurro al cruzarse con la mujer le había dicho que “le iba a comer el ….”, y ella se puso a gritar. Todo muy surrealista, pero nos pasó de verdad.

Después de recuperar unas sustancias prohibidas que a Alberto le dio tiempo de tirar junto a un árbol mientras veía que el primero de los polis se abalanzaba sobre mi y con el “Bodegas” todavía desternillándose de la risa, pudimos entrar a la disco y disfrutar del concierto de Alarma.

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